Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Guatemala elige presidente buscando frenar violencia

La inseguridad y la pobreza que afecta a más de la mitad de la población de Guatemala son los principales problemas del país
sáb 10 septiembre 2011 07:26 AM
presidentes de nicaragua, belice y guatemala
guatemala-presidentes presidentes de nicaragua, belice y guatemala

Guatemala elegirá el domingo un nuevo presidente con la esperanza de que el próximo gobierno logre bajar la rampante violencia que asola al país, agravada en los últimos años por la creciente presencia de los sanguinarios cárteles de la droga mexicanos.

El favorito a suceder al presidente centroizquierdista Alvaro Colom es el militar retirado de derecha Otto Pérez Molina , quien al igual que en las elecciones del 2007 promete mano dura para combatir la delincuencia en un país que tiene una de las tasas de homicidios más altas de América.

El más cercano competidor de Pérez es Manuel Baldizón, del Partido Libertad Democrática Renovada (Líder), que obtuvo un 26.2 % de las preferencias en una encuesta del periódico Prensa Libre el jueves.

En el sondeo, Pérez Molina obtuvo un 42.6 % de la intención de voto, lo que no le alcanzaría para ganar la presidencia dado que la ley electoral exige un 50 % más uno de los votos. Si esta tendencia se concreta el domingo, ambos candidatos irían a una segunda ronda el 6 de noviembre.

Además de la extendida pobreza, los guatemaltecos sufren a diario el acoso de pandillas que extorsionan negocios, asaltan o matan a plena luz del día, además de que grandes zonas del país están copadas por el poder corruptor y la violencia de grupos criminales mexicanos como los Zetas .

Pérez Molina, de 60 años, ha encontrado terreno fértil en una población harta de un sistema policial y de justicia fallido que a menudo ha dado lugar a linchamientos de presuntos delincuentes.

Publicidad

Pero el militar, que se postula por el Partido Patriota, despierta temores de un regreso a la época oscura de la guerra civil (1960-1996), donde el Ejército masacró pueblos enteros en busca de acabar con grupos insurgentes de izquierda.

"Nos da miedo a veces, pero las cosas ahora son peores que durante el conflicto interno", dijo Mari Luisa Chiro, una indígena maya de 42 años durante un mitin de Pérez Molina en la localidad de Sololá, al oeste de la Ciudad de Guatemala. Su hija fue secuestrada en agosto y no ha vuelto a saber de ella.

Sin encontrar la paz

Pérez Molina ocupó altos cargos en el Ejército en la provincia de El Quiché a comienzos de la década de 1980, cuando se cometieron las peores masacres. Grupos de derechos humanos lo acusan de graves abusos, que el candidato niega, y no hay evidencias concretas sobre las operaciones que habría ordenado.

El actual gobierno le quitó el estatus de información confidencial a unos 12,000 documentos militares que datan de 1956 a 1996, pero mantiene en secreto información de 1982 y 1983, la fase más sangrienta del conflicto que cobró la vida de cerca de 250,000 personas.

"El 15 de diciembre se cumplen 16 años desde que firmamos los acuerdos de paz, pero 16 años después la paz no nos ha llegado", dijo el candidato durante el mitin en Sololá, hablando de la urgencia de combatir al crimen organizado.

A las elecciones del domingo, cuando están habilitados para votar 7.3 millones de electores, Pérez Molina llega con la ventaja de que su principal competidora, la ex primera dama Sandra Torres, quedó fuera de la contienda después de que un tribunal constitucional rechazó su candidatura. El tribunal no aprobó su nominación luego de que Torres se divorciara de Colom para sortear una prohibición constitucional que impide a los familiares del mandatario ser candidatos.

De triunfar, Pérez Molina deberá lidiar con un país que tiene una tasa de homicidios superior a los 40 cada 100,000 habitantes y donde los Zetas han cometido masacres recientemente y utilizan el territorio de Guatemala para almacenar drogas con destino a Estados Unidos.

La inseguridad y la pobreza, que afecta a más de la mitad de la población, son los principales problemas del país, pero cooperantes tradicionales como Estados Unidos están reticentes a dar más ayuda hasta tanto el país no combata la enorme evasión fiscal e incremente su recaudación, de las más bajas de América latina.

Publicidad
Publicidad