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La primera ministra australiana mantiene liderazgo del Partido Laborista

Julia Gillard se impuso a Kevin Rudd, quien renunció como ministro de Relaciones Exteriores para buscar dirigir a los laboristas
dom 26 febrero 2012 09:22 PM
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Los legisladores del Partido Laborista de Australia votaron el lunes (tiempo local) para poner a la cabeza de su partido y de la nación a la primera ministra Julia Gillard , lo que significó una derrota para su predecesor, Kevin Rudd.

Más de 100 miembros del Parlamento del partido emitieron su voto en torno a las 10:00 horas (del lunes) en la capital Canberra, para decidir cuál de los dos aspirantes dirigiría el Partido Laborista.

El legislador Chris Hayes anunció que los resultados fueron: 71 votos a favor de Gillard y 31 para Rudd.

Gillard pidió el voto la semana pasada, poco después de la abrupta renuncia de Rudd como ministro de Relaciones Exteriores de su administración, con la esperanza de poner fin a cualquier especulación de liderazgo.

“Esto no es un episodio de 'Celebrity Big Brother’, esto es acerca de quién debería ser el primer ministro”, dijo este viernes, al decirles a sus colegas que tenían que decidir “quién tiene la fuerza, el temperamento, el carácter, el coraje para llevar esta nación”

Rudd renunció este miércoles mientras se encontraba en un viaje oficial en Washington, dos días después, anunció que tenía que presentar una oferta para convertirse en jefe del Partido Laborista.

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Una victoria en la votación del lunes lo habría convertido en el primer ministro electo, cargo que había ocupado en el pasado, después de llevar a su partido en 2007 a su primera victoria en 21 años al derrotar al entonces primer ministro John Howard.

Sin embargo, perdió ese puesto en 2010 luego que la entonces diputada Gillard lo desafío al decir que el gobierno “estaba perdiendo su camino”.

Durante un tiempo, Rudd fue uno de los políticos más populares. Sin embargo, su admiración se desplomó después de que dio marcha atrás a sus compromisos con el cambio climático y un plan de reducción de emisiones.

Y aunque sus índices de aprobación pública siguen siendo elevados igual que los de su sucesor, Gillard, Rudd ha demostrado ser menos popular entre los líderes de los partidos.

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