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Nuestras Historias

Por qué el Jubileo de la reina Isabel II le importa a los británicos

Miles de personas se reúnen en Londres para celebrar a su monarca, como lo hizo su tatarabuela Victoria, motivo de unión para los británicos
dom 03 junio 2012 12:48 PM
jubileo reina Isabel II
jubileo reina Isabel II jubileo reina Isabel II

Nota del editor: Roger Clark es director senior de noticias internacionales de CNN y desde Londres reporta sobre las conmemoraciones por el Jubileo de Diamante de la reina Isabel II. 

(CNN) — Cualquier persona que llega a Gran Bretaña estos días nota que el país celebra una gran, gran fiesta. La Union Jack (la bandera de Gran Bretaña) ondea en las calles, banderines cuelgan entre los edificios y en los estantes de las tiendas están abarrotados de objetos conmemorativos. 

Han pasado 115 años desde que el país festejó su último Jubileo de Diamante. La última monarca —de hecho, la única anterior— en cumplir 60 años en el trono fue la tatarabuela de la reina Isabel II, la reina Victoria. Hubo grandes celebraciones en 1897, cuando la reina recorría la capital frente a miles de leales súbditos aplaudiendo en cada centímetro del camino.

El  programa de la reina  de ese día fue una visita a la catedral de St. Paul para un servicio de acción de gracias. Ella era demasiado frágil como para subir las escaleras hasta la gran obra arquitectónica de Sir Christopher Wren, así que se quedó en su coche mientras que el clero y la congregación salieron a la calle para la ceremonia. 

Al igual que en esa ocasión, en el 2012 hay un servicio religioso en el que la reina Isabel se detendrá exactamente donde lo hizo la reina Victoria. Esta vez, sin embargo, la monarca subirá las escaleras para ingresar a la catedral.

No fue sino hasta 1935 que Gran Bretaña vivió su siguiente jubileo. Mientras que las nubes de la guerra se asomaban sobre Europa, el rey Jorge V y la reina María celebraron su Jubileo de Plata para conmemorar 25 años en el trono. Una vez más, hubo celebraciones en Londres, en Gran Bretaña y en todo el Imperio.

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El Jubileo de Plata de la reina Isabel, en 1977, fue muy distinto. La reverencia hacia la realeza había sido sustituida por respeto y, en verdad, cierta indiferencia. El dominio colonial británico casi se había extinguido; algunos países que se habían independizado mantenían a la reina como jefa de Estado, mientras que otros lo abandonaron por completo a favor de un presidente.

Sin embargo, la mayoría de estos países optaron por unirse al Commonwealth, la unión de todos los países vinculados por la historia a Gran Bretaña y la monarquía.

Lo que no había cambiado mucho era la manera en que los británicos mostraban su afecto a su soberana. Cientos de miles de personas llenaron las calles de Londres para animar a la reina cuando recorrió su capital, mientras que millones de personas más (incluyéndome, tenía 10 años) participaron en los festejos en las calles.

Fue el primer jubileo en el que participé activamente. Recuerdo haber hecho tareas en la escuela sobre la familia real y recibir mi moneda de plata del Jubileo. Todavía la tengo.

Vi por primera vez a la reina en ese festejo: de hecho, era la primera vez que veía a algún miembro de la familia real. Cuando su majestad llegó a mi ciudad natal, en el norte de Inglaterra, era parte de un coro de niños que cantó para ella. Todavía recuerdo parte de la canción, pero probablemente no alcance las notas más altas en estos días.

El Jubileo de Oro, hace 10 años, marcó el 50 aniversario de la coronación de la reina. Fue un evento impresionante que, para mí, tiene muchos recuerdos maravillosos. Para entonces me había convertido en un periodista.

Desde ese punto de vista, me fui a diferentes partes del país para cubrir las visitas de la reina. Vi la extraordinaria calidez con la que estaba saludando a tantos de sus súbditos. Y tuve el privilegio de trabajar en dos conciertos que se celebraron para la reina en el jardín del palacio de Buckingham. Era una clase de quién es quién en la música de los últimos 50 años.

No todo estuvo dentro de lo previsto. Estaba en el jardín del palacio para hablar con el músico Phil Collins cuando llegó el personal de seguridad del edificio para sacarnos, ya que decían que había un incendio.

Seguramente esto no será una repetición del incendio del castillo de Windsor en 1992, pensamos, ¿terminar la semana del Jubileo así? Por suerte resultó ser muy pequeño y causó un daño mínimo en algunas secciones del lugar, pero sí fueron unos minutos cardiacos.

Otro recuerdo imborrable del 2002 fue la reunión con la reina, cuando fui corregido por mi inglés. Me presentaron a su majestad en el castillo de Windsor. Su presencia en una sala llena de gente era enorme, a pesar de que ella apenas alcanza el 1.60 de estatura.

Mientras charlábamos, le agradecí por haber accedido a cambiar su horario por unos minutos en una de sus visitas regionales para ayudar a ajustar la cobertura televisiva. Por desgracia utilicé la pronunciación americana "skedule" (schedule, horario). Recordándolo, todavía me pregunto cómo diablos podía haber metido la pata así. ¡Por lo menos la reina sonreía mientras me corregía!

Ahora, 10 años después,  llega el Jubileo de Diamante . Hay un gran entusiasmo en Gran Bretaña. Por supuesto, hay a quienes no les importa realmente el evento y un pequeño número de personas que prefiere que no hubiera monarquía en absoluto.

Pero con la popularidad de la reina, no hay duda de que la gente, sin importar clases, se unirá a las festividades. En los pueblos pequeños, ciudades medianas y grandes urbes, el zumbido del jubileo estará en todas partes. Y en Londres se espera ver a más de un millón de personas en las calles durante los recorridos de la reina por la ciudad en su coche.

Por supuesto, un gran evento real como este no estaría completo sin la aparición en el balcón y la ovación que solo los eventos reales generan. Este será el momento en que la gente muestre lo orgullosos que están de tener a Isabel II como su jefa de Estado.

Ella es un símbolo de la continuidad y la estabilidad en un mundo que cambia rápidamente. En tiempos buenos y malos, la mirada de los británicos está con su familia real. Cuando ella tenía 21 años, hizo una pronunciamiento en el que se comprometió a dedicar el resto de su vida a servir a la gente.

Ahora es el turno de las personas de reconocer su contribución y darle las gracias. Durante este fin de semana del Jubileo, millones de personas van a cantar el himno nacional británico God Save The Queen (Dios salve a la reina). Y cuando lo hacen, realmente va en serio.

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