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Nuestras Historias

Los miembros del gabinete de Donald Trump que pasaron del amor al odio

El fiscal general William Barr ha sido el más reciente en una lista de funcionarios estadounidenses que se han enfrentado al presidente, aunque antes le fueron leales.
mar 18 febrero 2020 05:02 AM
Trump contra Barr
Barr criticó los tuits de Trump sobre casos judiciales abiertos, como el de su ex asesor Roger Stone.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pasado de una relación cercana a un enfrentamiento directo con varios de sus colaboradores desde su llegada a la Casa Blanca, hace tres años.

El caso más reciente ha sido su encontronazo con el fiscal general, William Barr, quien dijo el jueves 13 de febrero que los tuits del presidente sobre asuntos judiciales en curso , como el de su ex asesor Roger Stone, le impiden hacer su trabajo.

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Estos son otros de los funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Estados Unidos que se han enfrentado con Donald Trump después de ser sus aliados.

Rex Tillerson

El primer secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, Rex Tillerson, tuvo que enterarse de su despido a través de un tuit del presidente. El mensaje fue publicado a las 7:00 am del 13 de marzo de 2018, mientras el máximo diplomático estadounidense viajaba en el Air Force One de regreso al país.

El funcionario —que fue sustituido en el puesto por el entonces director de la CIA, Mike Pompeo— solo pudo hablar por teléfono con el presidente tres horas después de su despido.

Desde meses antes de la salida de Tillerson del gabinete de Trump, había rumores de una mala relación entre ambos. Pero las diferencias entre los dos se hicieron visibles meses después.

"Creo que en parte se debía al hecho de que éramos profundamente diferentes. No teníamos el mismo sistema de valores", explicó Tillerson en una entrevista con la cadena CBS en diciembre de 2018.

"Hacía falta que le dijera: 'Señor presidente, entiendo lo que usted quiere hacer, pero no puede hacerlo de esa manera, va contra una ley, viola un tratado'. Eso le contrariaba mucho", añadió Tillerson. "Creo que estaba harto de que fuera el tipo que le dice todos los días: 'No puede hacer esto, vamos a ver qué podemos hacer'".

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Trump respondió con furia a estas declaraciones y llamó a Tillerson “tonto” y “flojo”.

“Era tonto como un burro y y no pude deshacerme de él lo suficientemente rápido. Él es flojo como el infierno”, escribió el presidente en su cuenta de Twitter.

Tillerson se reunió el martes 21 de mayo de 2019 con los demócratas y los republicanos de más alto rango de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes para una entrevista que se centró en el tiempo que trabajó en la administración de Trump.

Rex Tillerson, ex director general del gigante petrolero ExxonMobil, no tenía ninguna experiencia política ni conocía a Trump cuando su nombre fue propuesto por los responsables del partido republicano para dirigir la diplomacia estadounidense.

John Kelly

John Kelly ocupó dos posiciones clave dentro del equipo de Donald Trump. Primero fue secretario de Seguridad Interior, hasta julio de 2017, cuando Trump le pidió ocupar la jefatura de su gabinete, cargo que quedó vacante tras la salida de Reince Priebus.

Kelly, un general de la marina retirado, había compartido con Trump su línea dura sobre la migración, e hizo varias declaraciones polémicas al respecto. Por ejemplo, dijo que algunos de lo beneficiarios del programa DACA no se adaptaban a los Estados Unidos y eran perezosos.

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Sin embargo, poco a poco comenzaron a revelarse las tensiones entre Kelly y Trump. De acuerdo con un reporte de la cadena NBC publicado en abril de 2018, el entonces jefe del persona llamó varias veces idiota al presidente por su desconocimiento del programa migratorio de Acción diferida para los llegados en la infancia (DACA). Kelly rechazó el reporte.

El 8 de diciembre de 2018, Trump anunció la salida de Kelly de la Casa Blanca. Días antes, la cadena CNN había publicado una nota donde explicaba que la relación entre el presidente y su jefe de gabinete era insostenible, y que llevaban varios días sin hablarse.

Trump se burlaba de muchas de las políticas y protocolos que Kelly promulgó, por lo que estuvo a punto de ser despedido o renunciar en numerosas ocasiones, de acuerdo con el reporte de la cadena estadounidense.

Las diferencias por Kelly revivieron esta semana, cuando el ex jefe de personal expuso de manera más clara que nunca sus dudas sobre las palabras y acciones de Trump con respecto a Corea del Norte, la inmigración ilegal, la disciplina militar, Ucrania y los medios de comunicación.

En un evento en Drew University el 12 de febrero, Kelly aseguró que los migrantes son "personas abrumadoramente buenas" y "no todos los violadores".

El ex secretario de Seguridad Interior también que la decisión de Trump de condicionar la ayuda militar a Ucrania en una investigación sobre su rival político Joe Biden cambió la política estadounidense de larga data.

“A través de la administración de Obama hasta esa llamada telefónica, la política de Estados Unidos era apoyar militarmente a Ucrania en su lucha defensiva contra ... los rusos”, dijo Kelly, de acuerdo con un reporte de The Atlantic.

El presidente respondió en su cuenta de Twitter el jueves y, al igual que en el caso de Tillerson, dijo que no pudo deshacerse de Kelly tan pronto como quiso. También lo calificó como de loco y dijo que él puesto de jefe de gabinete no era para él.

John Bolton

A inicios de septiembre, semanas antes del inicio del proceso de destitución en su contra, Donald Trump despidió a uno de los funcionarios clave de su política exterior y quien más sabía de la relación con Ucrania: su asesor de seguridad nacional, John Bolton.

El político de 70 años es famoso por su mano dura en asuntos como Venezuela y Medio Oriente. Inicialmente, Bolton fue contratado debido a su posición dura sobre Irán, apoyando la salida de Trump del acuerdo nuclear firmado por el gobierno de Barack Obama en 2015.

Pero hubo dos temas en los que las opiniones de Bolton y las de Trump, así como del secretario de Estado Mike Pompeo, chocaron. El primero fueron las negociaciones con Corea del Norte y el segundo, fue Afganistán.

Pese a su acercamiento con Corea del Norte y las históricas cumbres de Trump con el líder norcoreano, Kim Jong Un, Bolton ha seguido defendiendo la mano dura con ese país y se le ha acusado de torpedear las negociaciones.

Mike Pompeo destacó que había muchas diferencias entre él y el asesor. "Muchas veces él y yo no estábamos de acuerdo, eso es seguro", dijo Pompeo durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, según la agencia AFP. "Trabajamos muy de cerca con el presidente", agregó, marcando un contraste.

Con el juicio político de Trump ya en marcha, Bolton parecía un testigo clave para las acusaciones de abuso de poder y obstrucción al Congreso que pesaban contra el presidente. El 6 de enero, el ex asesor dijo que estaba dispuesto a testificar si los senadores lo llamaban.

A finales de enero, el New York Times publicó fragmentos de un manuscrito de John Bolton en los que sostiene que Trump le dijo que quería congelar la ayuda de seguridad a Ucrania hasta que Kiev ayudara con las investigaciones sobre varios demócratas, incluido el ex vicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter.

Ante la posibilidad que declarara en el procedimiento en su contra, Trump lanzó una serie de ataques contra su antiguo aliado. El presidente estadounidense señaló que Bolton le "rogó" tener ese trabajo, pero que había mostrado "muchos más errores de juicio" en su desempeño.

"Fue despedido porque, francamente, si lo hubiera escuchado, ya estaríamos en la Sexta Guerra Mundial, y sale e INMEDIATAMENTE escribe un libro desagradable y falso. Todo clasificado de Seguridad Nacional", escribió en su cuenta de Twitter.

Varios senadores republicanos, como el ex candidato presidencial Mitt Romney, consideraron votar a favor de llamar a nuevos testigos al juicio político de Trump, incluido Bolton. Pero la mayoría oficialista rechazó finalmente llamar a nuevos testigos.

Trump a la postre salió exonerado en el juicio político.

William Barr

Bill Barr es el más reciente funcionario que se ha revelado contra los deseos de Donald Trump. A diferencia de los otros integrantes de esta lista, que esperaron a su salida para revelar sus desacuerdos con el presidente, Barr lo hizo aún en el cargo.

Barr, quien ocupó la vacante del Jeff Sessions, acusó al presidente de obstaculizar el trabajo del Departamento de Justicia, diciendo que los tuits del mandatario le estaban volviendo "imposible" cumplir con su misión.

"Tengo un problema con algunos de los tuits", dijo Barr en una entrevista con ABC News, y agregó: "No puedo hacer mi trabajo aquí en el departamento con un comentario de fondo constante que me debilita".

Las declaraciones de Barr llegaron después de que Trump haya criticado la petición de condena para Roger Stone, un estrecho ex colaborador del presidente que ha sido declarado culpable de siete cargos por su implicación en la llamada trama rusa.

El viernes Trump desestimó las críticas hechas por Barr y reiteró que "tiene el derecho legal" de intervenir en casos judiciales.

A menudo acusado de ser obsecuente con el presidente, Barr dijo a la cadena que Trump "nunca me pidió que hiciera algo en un caso penal" particular.

En un tuit este viernes, Trump citó esas palabras de Barr y agregó: "Eso no significa que no tenga, como Presidente, el derecho legal de hacerlo, lo tengo, pero hasta ahora he decidido no hacerlo".

Las declaraciones del fiscal general generaron controversia en momentos en que fue citado por el Congreso para testificar sobre acusaciones de que decidió —supuestamente presionado por Trump— desautorizar a sus propios fiscales y pedir una sentencia más leve para su antiguo asesor en la campaña de 2016.

No es la primera vez que Trump se enfrenta con un fiscal general por la trama rusa. El presidente no ocultó su molestia cuando Jeff Sessions decidió retirarse de la investigación del caso, en 2017. Tuvo que esperar hasta noviembre de 2018, después de las elecciones de medio término, para dimitir al cargo.

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