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Irán contra Israel, una rivalidad que marca la dinámica en Medio Oriente

El asesinato del científico Mohsen Fakhrizadeh, señalado por occidente como el padre del programa nuclear iraní, es el último punto de un conflicto marcado también por silenciosos ciberataques.
mar 01 diciembre 2020 05:05 AM
En problemas
El atentado puede hacer que Irán pierda la paciencia antes de la asunción de Joe Biden para retomar el acuerdo nuclear.

Sangrientas como un atentado terrorista en la zona de Teherán que acaba con la vida del principal científico nuclear, o "limpias" y silenciosas como un ataque cibernético que pone de rodillas uno de los principales puertos del país, las continuas batallas entre Israel e Irán son también mensajes que "marcan la cancha" del conflicto y del futuro cercano del enfrentamiento.

La más reciente jugada en este conflicto fue el asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, considerado el "padre" del programa nuclear iraní, sospechado por Israel —y por varias naciones árabes— de tener como objetivo la fabricación de armas atómicas.

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Fakhrizadeh pereció el viernes 27 de noviembre cuando se trasladaba en su automóvil por una carretera en Absard, en los alrededores de Teherán. El convoy de cuatro vehículos —el de Fakhrizadeh y su esposa y otros tres de seguridad— quedó bajo una intensa lluvia de balazos que terminó matando al científico nuclear y a varios de sus guardaespaldas.

Hasta allí llegan, más o menos, las certezas del caso, porque la dinámica del ataque todavía se desconoce en profundidad y los únicos datos que surgen son las versiones oficiales iraníes y los relatos en base a diversas fuentes que publican el New York Times o la BBC.

Apenas horas después del ataque, los iraníes apuntaron obviamente contra su principal enemigo, Israel, país al que acusaron de llevar a cabo el atentado. En general, los medios periodísticos y los analistas internacionales están de acuerdo con esa versión, y apuntan a los servicios secretos de Jerusalén como los autores del asesinato.

Citado en el portal en inglés de la agencia oficial de noticias iraní Irna, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamkhani, aseguró que Fakhrizadeh venía siendo blanco de un posible ataque desde hacía por lo menos veinte años.

Las autoridades iraníes "habían realizado las mejoras necesarias para su equipo de seguridad", dijo Samkhani, "pero esta vez, el enemigo usó un estilo completamente nuevo, profesional y especializado" para llevar a cabo el ataque y, esta vez, "lograron sus atroces objetivos”.

 

Aunque algunas versiones aseguran que la explosión de una camioneta que detuvo a la caravana de Fakhrizadeh antes del tiroteo fue provocada por un suicida (algo que sería táctica y culturalmente imposible si los atacantes eran israelíes), Samkhani dijo este lunes que "la operación fue muy complicada, se llevó a cabo con equipo electrónico y ningún terrorista estuvo presente en el lugar", algo que sí suena a israelí.

En el portal en español de Irna, el ministro de Defensa de Irán, Amir Hasami, aseveró que su país "responderá con contundencia ante cualquier crimen, acto terrorista e idiota que se cometa" en su contra.

¿Cómo harán las autoridades de Irán para vengar la muerte del presunto "padre de la bomba nuclear" iraní? Ese es el interrogante central, rodeado de otras muchas preguntas y dudas marcadas por la situación regional.

De hecho, y también citado por Irna, el portavoz del gobierno de Teherán, Ali Rabiei, afirmó el sábado que Irán, "sin lugar a dudas, castigará a los agresores", y —lo más importante— que "ellos no serán quienes determinen el campo de juego" para estos enfrentamientos.

Los temores de Rabiei y las autoridades iraníes están bien fundados. Por un lado, algunas versiones hablan de una presunta participación de la oposición iraní en el ataque contra el científico nuclear, una posibilidad que hace crecer los riesgos internos para el régimen persa.

 

Irán se encuentra debilitado económicamente por las sanciones estadounidenses, políticamente por las periódicas erupciones de manifestaciones de la oposición y, regionalmente, por el frente en su contra que están gestando varios países árabes, en especial en el Golfo Pérsico.

Hay quienes afirman que, entre las señales que hay que leer para tratar de entender este momento de la "cuestión iraní" se debe prestar atención al hecho de que, pocos días antes del ataque contra Fakhrizadeh, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunieron en Arabia Saudita con el príncipe heredero, Mohammed bin Salman.

¿Discutieron los tres la posibilidad de asestar un golpe de esta magnitud en el propio territorio iraní? Las autoridades de Riad hace tiempo que están en sintonía con sus colegas en Jerusalén, y se apuesta a que Arabia Saudita es uno de los países que se sumará pronto a Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Sudán en la ola de normalización de relaciones diplomáticas con Israel.

Además, muchos estiman que el presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, "parece decidido a dejar detrás un significativo legado de daño contra los principales arquitectos" de los actuales riesgos de desestabilización en Medio Oriente, en especial "las amenazas nuclear, terrorista y de hegemonía regional representada por Irán y los radicales sunnitas", escribió el general israelí retirado Amos Yadlin.

 

Director ejecutivo del think tank Instituto Nacional para Estudios de Seguridad, que tiene su base en Tel Aviv, Yadlin afirmó que lo que precisamente buscan hacer Israel y la administración Trump es "determinar el campo de juego" en la región, tal como teme el gobierno iraní.

"En el tiempo que le queda al gobierno de Trump, un evento de este tipo puede llevar a Irán a una respuesta violenta que brinde sustento para un ataque estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes", señaló Yadlin.

Lo mejor de la jugada geopolítica que representa el asesinato del científico nuclear, añadió, es que, "tanto si Irán se tienta a tomar represalias o si logra contenerse, (el presidente electo Joe) Biden se verá en dificultades para volver al acuerdo nuclear" que la administración Obama firmó con Teherán en el 2015.

La reactivación de ese acuerdo es, precisamente, lo que quieren evitar a toda costa Israel, Arabia Saudita, los EAU y otras naciones de la región, que saben que un Irán atómico resultaría en un Medio Oriente impredecible.

Por todo esto, la pregunta ahora es: ¿podrá Irán contenerse, absorber la vergüenza de un atentado a pocos kilómetros de Teherán y esperar a la asunción de Biden para ver si se reactiva el acuerdo nuclear, del que dependen en gran parte sus expectativas económicas?

Por todo esto, la pregunta ahora es: ¿podrá Irán contenerse, absorber la vergüenza de un atentado a pocos kilómetros de Teherán y esperar a la asunción de Biden para ver si se reactiva el acuerdo nuclear, del que dependen en gran parte sus expectativas económicas?

"Algunos expertos especulan que Irán va a contener o moderar su respuesta al asesinato de Fakhrizadeh con el objetivo de no enojar a la administración entrante de Biden", señaló este domingo un editorial del diario israelí en inglés The Jerusalem Post.

"Pero Irán —añadió el periódico— quedó claramente lastimado y humillado por la reciente oleada de incidentes" que incluyó también el asesinato en enero último en Bagdad de Qasem Soleimani, el jefe de la Fuerza Quds, una de las principales divisiones de la Guardia Revolucionaria Islámica, muerto en un ataque norteamericano y los mistriosos incendios en Natanz y en otras instalaciones nucleares.

A esos incidentes se suman el ciberataque israelí que en mayo de este año paralizó el puerto iraní de Shahid Rajaee, cerca del estrecho de Ormuz, y la muerte de Muhammad al-Masri, un importante líder de al-Qaeda asesinado en agosto último en pleno Teherán.

Tamar Eilam Gindin, una experta israelí en asuntos iraníes, afirmó en estos días que, frente a esta avalancha de contratiempos, que incluye también la complicada situación económica y las graves consecuencias de la pandemia de coronavirus, los ayatolas en Teherán desarrollaron el concepto de "paciencia estratégica”.

Se trata, afirmó la analista, de una forma de "salvar la cara" ante el costo político de estos incidentes, al tiempo que se promete que la venganza llegará a su tiempo, y de manera fríamente calculada.

Si no se registran mayores problemas post-electorales en Estados Unidos, Biden entrará a la Casa Blanca en enero: a los iraníes les quedan pocas semanas para ejercer esa "paciencia estratégica", y será cuestión de esperar a ver adónde golpearán.

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