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Científicos crean método para transformar cubrebocas en energía

El trabajo realizado por científicos mexicanos, estadounidenses y rusos, puede ser una alternativa para combatir el creciente desecho de cubrebocas utilizados como barrera de protección ante el COVID.
mié 02 marzo 2022 12:44 PM
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La implementación de cubrebocas transformados en baterías podría ayudar a disminuir la contaminación ambiental por residuos plásticos.

Investigadores desarrollaron un método para desechar cubrebocas flexibles viejos y convertirlos en baterías a bajo costo. El desarrollo es el resultado del trabajo de científicos mexicanos, rusos y estadounidenses y aborda uno de los temas de coyuntura que se desataron con la llegada de la pandemia: el desecho de mascarillas.

El uso de cubrebocas se disparó con la llegada de la pandemia. Estos artículos que funcionan como una barrera con el exterior, son una de las herramientas más recomendadas para protegerse y proteger a otros de contraer COVID-19. Sin embargo, su tiempo de vida útil es limitado y así como son adquiridos en grandes cantidades, se desechan en esa misma escala.

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Un cubrebocas puede tardar hasta 40 años en desintegrarse, por lo que darle una segunda vida puede ser de gran utilidad humana y beneficio para el medio ambiente.

Las nuevas baterías tienen una alta densidad de energía almacenada y capacidad eléctrica. Ricardo Mendoza, del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, dijo a UnoTV que con 350 cubrebocas es posible generar electricidad por un año para una familia de cinco integrantes en México.

De acuerdo con la investigación del proyecto publicada en Journal of Energy Storage , la implementación de cubrebocas transformados en baterías podría ayudar a disminuir la contaminación ambiental por residuos plásticos.

¿Cuál es el proceso para pasar de mascarillas a energía?

Primero los cubrebocas se desinfectan con ultrasonido, luego se sumergen en 'tinta' hecha de grafeno, que satura la máscara. Luego, el material se somete a presión y se calienta a 140 °C (las baterías de supercondensador convencionales requieren temperaturas muy altas para la pirólisis-carbonatación, hasta 1000-1300 °C, mientras que la nueva tecnología reduce el consumo de energía).

A continuación, se coloca un separador (también de material de máscara) con propiedades aislantes entre los dos electrodos fabricados con el nuevo material. Se satura con un electrolito especial y luego se crea una capa protectora que está hecha de un tipo diferente de desechos médicos: blisters de medicamentos (como el paracetamol).

 

“La batería consta de tres partes: el contacto, que son las cintas de cobre que es de donde nosotros vamos a cargar y descargar la batería; después los electrodos, que son los materiales donde se va a almacenar la energía, y en medio de ellos dos tenemos un separador que evita el corto circuito en el dispositivo”, explicó Mendoza a UnoTV.

El equipo dice que estas baterías también tienen otros beneficios, por ejemplo que el uso de productos de desecho significa que son de bajo costo.

 
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