A través de la Declaración de la Ciudad de Belice, los países firmantes se comprometen también a garantizar la cooperación con actores clave y otros mecanismos regionales para optimizar esfuerzos y evitar duplicidades en la respuesta, fortalecer los sistemas de asilo, aumentar la inversión en empleos y medios de vida, así como ampliar el acceso a la educación y los servicios de salud.
“El MIRPS y la Plataforma de Apoyo al MIRPS son un gran ejemplo de cómo el Pacto Mundial sobre Refugiados puede implementarse de manera efectiva, brindando tanto asistencia inmediata como estrategias y soluciones a largo plazo para quienes lo necesitan”, dijo Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.
La firma de este documento ocurre unas semanas antes de la toma de posesión de Donald Trump, quien hizo de la inmigración irregular a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México un tema clave durante su campaña electoral y promete una deportación masiva en cuando llegue a la Casa Blanca, el próximo 20 de enero.
México ha empezado a delinear su estrategia para enfrentar una eventual crisis en la frontera con Estados Unidos si el republicano concreta esta amenaza.
Con la amenaza de mayores aranceles sobre sí, México apuesta por medidas para contener el avance de migrantes hacia la frontera, y otras que bloquearían las deportaciones hacia su territorio.
México se prepara para la llegada de un gran número de sus ciudadanos deportados de Estados Unidos una vez que Trump asuma el cargo en enero. Sin embargo, ha argumentado que las deportaciones son innecesarias, señalando la contribución de los mexicanos a la economía estadounidense.