Las víctimas, Yaron Lischinsky y Sarah Lynn Milgrim, eran parte del cuerpo diplomático israelí en la capital estadounidense. Ambos estaban comprometidos con iniciativas de diálogo entre judíos y árabes y buscaban, según testimonios, "poner fin al derramamiento de sangre en Oriente Medio".
La jefa de la Policía Metropolitana de Washington, Pamela Smith, detalló que el atacante abrió fuego contra un grupo de cuatro personas, alcanzando fatalmente a Lischinsky y Milgrim. El sospechoso fue identificado como Elías Rodríguez, un hombre de 30 años originario de Chicago, quien fue arrestado en el lugar por elementos de seguridad del evento.
De acuerdo con Smith, tras su detención, el sospechoso gritó “Palestina libre, Palestina libre” y confesó cometer el ataque.
“Una vez esposado, el sospechoso identificó el lugar donde se deshizo del arma, que ya fue recuperada, y dio a entender que había cometido el delito”, declaró la jefa policial en conferencia de prensa. Indicó además que Rodríguez no tenía antecedentes ni contacto previo con las autoridades.
Una testigo del ataque, Katie Kalisher, dijo al diario The Washington Post que se encontraba conversando dentro del museo cuando un hombre con “cara de mucho miedo” entró, sacó una kufiya (pañuelo tradicional árabe) y declaró: “Yo lo hice. Lo hice por Gaza, Palestina libre, libre”. Kalisher, diseñadora de joyas, relató que poco después la policía irrumpió y arrestó al atacante.
Planeaban comprometerse en Jerusalén
El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, confirmó a medios que Lischinsky compró un anillo de compromiso y planeaba pedirle matrimonio a Milgrim durante un viaje a Jerusalén programado para la semana siguiente.
Ambos eran conocidos por su participación en causas humanitarias y por trabajar en favor del entendimiento entre comunidades. Milgrim colaboraba como voluntaria con Tech2Peace, una organización que capacita a jóvenes palestinos e israelíes y promueve el diálogo entre ellos. En un comunicado, el grupo la describió como alguien que “unía a la gente con empatía y propósito”.
Por su parte, Lischinsky creció en Baviera y hablaba alemán con fluidez, según la Sociedad Germano-Israelí, donde era miembro activo.
“Le recordamos como una persona de mente abierta, inteligente y profundamente comprometida, cuyo interés por las relaciones germano-israelíes y por la coexistencia pacífica en Oriente Medio iluminaba el ambiente que le rodeaba”, expresó el presidente de la sociedad, Volker Beck.