De la Espriella se presenta como una persona aguerrida, que llegó "tarde la repartición del miedo" y dispuesto a hacer un "sacrificio" por la "patria".
En varias de sus publicaciones en redes sociales, su figura se convierte en un felino de colmillos afilados gracias a la inteligencia artificial.
En algunas fotografías aparece fumando tabaco o promocionando sus negocios de vinos y rones. Además, tiene su propia marca de ropa llamada "De la Espriella Style".
Defiende el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y quiere construir megacárceles en las que los presos estén a "diez pisos bajo tierra" alimentados "con pan y agua".
Hasta ahora, el abogado se ha desmarcado de la derecha tradicional capitaneada por el influyente Álvaro Uribe (2002-2010), cuya candidata naufragó en la primera vuelta. Sin embargo, la senadora Paloma Valencia, que quedó en tercer lugar en los comicios, anunció su apoyo a favor de De la Espriella.
En febrero afirmaba que tenía "una gran amistad" con el expresidente, con quien hablaba "casi todos los días". Pero cerca de las elecciones se enfrentó al partido de Uribe, considerado una pieza clave para derrotar a la izquierda en el balotaje.
¿Cuál es su ideología política?
De la Espriella sostiene que vive "acorde a los principios judeocristianos". Llegó a considerarse ateo, pero dice que vivió un proceso de transformación espiritual que lo llevó a acercarse a Dios.
Aunque constitucionalmente Colombia es un país laico, la religión tiene un fuerte peso electoral.
En la entrevista con la AFP, el candidato reiteró su deseo de realizar una "contrarrevolución cultural" a las ideas de izquierda para que el país pueda "regresar a Dios".
De la Espriella asegura que lleva "el colorido del Caribe", donde creció "al estilo de Tom Sawyer" pescando y jugando en el campo.
Aunque se desenvuelve con facilidad ante los medios, su forma de hablar despreocupada le ha causado problemas. En una ocasión aseguró que en Colombia se debía "destripar" a la izquierda, dichos por los que luego pidió perdón.
En otra entrevista contó que de joven se divertía amarrando pólvora a gatos para hacerlos volar por el aire, y sugirió que los animales morían. Posteriormente afirmó que se trataba de una broma.