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La violencia en Veracruz desde la mirada de una niña

Una psicóloga recomienda a los papás minimizar la descripción de las situaciones violentas, aunque deban mentirle a los pequeños
mié 05 octubre 2011 02:03 PM
Carta de una niña en Veracruz
Carta de una niña en Veracruz Carta de una niña en Veracruz

"Quisiéramos que la delincuencia se acabe. Todos los niños debemos estar con nuestros padres, para que nos protejan y para que no nos secuestren", dice un texto escrito por una estudiante veracruzana de 10 años.

La pequeña tiene miedo de pasar por la Glorieta de los Voladores de Papantla, en Boca del Río, Veracruz, lugar donde el 20 de septiembre fueron abandonados 35 cuerpos , pues vio escenas de lo ocurrido por televisión.

Ella ha incorporado a su lenguaje palabras como “robo, secuestro, extorsiones”, pero no conoce el origen de la violencia.

Para poder pasar cerca de ese lugar otra vez, debe llevar a cabo un tratamiento de uno o dos meses, para que —como otros niños que conviven con la violencia en el estado, y en general, en el país— logre asimilar experiencias traumáticas, explica una psicología del Sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Boca del Río, quien pidió que no se revelara su nombre.

"Este año a habido muchos robos, secuestros y matason todos los niños y niñas estamos expuestos a estos susesos para nosotros es muy triste que suseda esto y queremos que cambiara nuestro estado", escribió la niña en su tarea.

Aunque los padres deban mentirles a sus hijos, recomendó la psicóloga consultada por CNNMéxico, deben minimizar los acontecimientos violentos.

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Por ejemplo, un niño de una familia que atiende vio a un “taquero”, que había muerto a balazos, ensangrentado en el centro de Veracruz. “(Su padre) le dijo que estaba enfermo y cuando el niño le preguntó por la sangre, él le respondió que los taqueros tienen sangre porque trabajan con sangre".

Boca del Río, una de las ciudades más pobladas de Veracruz, ha sido escena de un espiral de violencia que ha tenido momentos críticos, como   la aparición de los 35 cuerpos   en una avenida de la ciudad y  el ataque con granada  a  una familia  de turistas,  frente al Acuario de Veracruz, el 15 de agosto .

En ese atentado, un hombre perdió la vida, mientras que su esposa y sus dos hijos resultaron heridos.

Un grupo de boyscouts, que celebraba una reunión nacional anual en Veracruz, presenció el hecho.

Una madre, quien también atestiguó lo ocurrido, narró que dos días antes, como parte de las actividades de los niños exploradores, habían dado instrucciones básicas a los pequeños sobre cómo actuar en caso de una balacera.

Estaban en la clausura de la "Semana Scout" y habían tenido actividades recreativas desde las ocho de la mañana en la playa de Villa del Mar, junto al Acuario.

Al escuchar el estallido, se echaron al suelo del malecón y se desplazaron a la playa, arrastrándose. Ninguno de ellos resultó lesionado.

La mujer, quien tiene dos hijos, de cuatro y 12 años, vive en una zona habitacional popular, al norte de Veracruz. Ahí, los enfrentamientos armados son frecuentes.

Cuando su hijo ve helicópteros se esconde pensando que "hay balacera". La madre también lo ha visto jugar con aparatos de comunicación imaginarios y mencionar frases como "sí comandante, aquí es la balacera". 

La  escuelas  también han sido ‘víctimas’ del clima de violencia. El pasado 25 de agosto hubo pánico por rumores en redes sociales sobre supuestos atentados a planteles educativos, lo que se ha replicado en otras ciudades del estado.

Según la directora de la escuela primaria Benito Juárez, de Boca del Río, la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) ordenó no hacer caso a rumores. 

Antes de la entrevista con CNNMéxico, la directora le había entregado dos alumnos a una madre, quien había recibido una llamada de delincuentes que la amenazaron con secuestrar a sus hijos si no entregaba cierta suma de dinero.

La Secretaría de Educación de Veracruz informó a CNNMéxico a través de la vocería que no se ha registrado un solo acto violento en ninguna escuela y que ningún menor ha sido testigo de actos violentos desde sus planteles escolares.

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