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Julián Leyzaola, el policía polémico que quiere darle seguridad a Juárez

El jefe policial reconoce su fama de "abusivo" y "represor”; justifica el arresto de 'indignados' y vetar a Los Tucanes de Tijuana
mar 29 noviembre 2011 06:35 AM
Teniente coronel Julian Leyzaola
AFP_Julian_Leyzaola_jefe_policia_Juarez Teniente coronel Julian Leyzaola

Julián Leyzaola Pérez es el secretario de Seguridad de Ciudad Juárez, la urbe más violenta del país. Llegó al cargo en marzo pasado después de disminuir los índices de criminalidad en Tijuana, Baja California, lo que le dio reconocimiento público, pero también le acarreó enemigos y críticas por tomar decisiones polémicas.

En Tijuana trabajó con el alcalde panista Jorge Ramos, mientras que en Ciudad Juárez colabora con el gobierno del alcalde priista Héctor Murguía Lardizábal.

Revelar detalles de su agenda diaria, visitar un restaurante o ir a correr a un parque son descuidos que podrían costarle la vida, dice él mismo en entrevista con CNNMéxico al recibir a principios de noviembre un reconocimiento como uno de los 50 personajes que mueven a México.

“Mi familia ya no vive conmigo, es un riesgo muy alto”, cuenta Leyzaola, el también ex teniente coronel de Infantería del Ejército, que decidió hace una década dedicar su carrera profesional a combatir el narcotráfico y los grupos criminales.

“Yo era activo del Ejército, ahora estoy retirado y decidí salir a combatir desde mi propia trinchera”, recuerda.

Leyzaola ha sido subsecretario de Seguridad Pública Estatal, director de los Centros de Readaptación Social y director de la Academia Estatal de Policía, los tres en Baja California. También estuvo a cargo de la Secretaría de Seguridad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, entre otros cargos.

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El mito más extendido sobre él, dice, es que es “abusivo” y “torturador”.

Estos adjetivos volvieron a ser relacionados con su nombre cuando el pasado martes 1 de noviembre la policía de Juárez detuvo a 29 manifestantes por dibujar un centenar de cruces con pintura de agua en paredes y vidrios.

Los detenidos, que forman parte del movimiento indignados , denunciaron públicamente abuso de autoridad mientras que Amnistía Internacional manifestó “preocupación”.

“Yo nunca reprimí una manifestación, yo evité que dañaran propiedad privada y hubo detenciones porque me agredieron a los policías”, dice Leyzaola, quien argumenta que los manifestantes tiraron al piso a los agentes, los golpearon y les arrojaron pintura en los uniformes.

“Tienen que responder a una autoridad”, sostiene.

Su mayor reto en Juárez, dice, es “devolverle la tranquilidad y la paz social a esa ciudad”.

Durante el 2010, 3,100 personas murieron en incidentes violentos en Juárez, según la Procuraduría General de la República. En el 2009, de cada 100 asesinatos ocurrido en el país, 33 ocurrieron en Juárez, según cifras de la Policía Federal.

Cuando el pasado 7 de marzo fue nombrado secretario de Seguridad , Leyzaola dijo que llegó a una ciudad despoblada a causa de la violencia. El panorama incluía “comercios cerrados, plazas comerciales abandonadas, una criminalidad abierta, rampante”.

A menos de 48 horas de asumir el cargo apareció un hombre torturado al que se le dio por muerto; junto a él se encontró un mensaje con presuntas amenazas del crimen organizado contra Leyzaola.

A llegar al cargo le entregaron 80 patrullas para vigilar una ciudad de millón y medio de habitantes, así como 2,500 policías de los que 1,600 hacían trabajos administrativos, asegura.

La Organización de las Naciones Unidas recomienda que haya un policía por cada 357 habitantes; en Ciudad Juárez había uno por cada 600 contando a los que estaban en oficina.

“¿Cómo pensar que vamos a cambiar la situación delictiva de una ciudad cuando tenemos a los policías de sirvientes en oficinas?”, se pregunta Leyzaola.

En ocho meses, 220 policías han abandonado la corporación. Basta con que se rumore que uno de ellos forma parte de alguno de los grupos criminales que operan en Juárez, como La Línea o Los Chapitos, para que sea despedido, reconoce.

“Entiendo que a veces es excesivo pero (…) hay que sacarlos porque el resto de sus compañeros no les tienen confianza”, explica Leyzaola.

Leyzaola contra Los Tucanes

Uno de las decisiones más polémicas de Leyzaola ocurrió en 2008, cuando aún era secretario de Seguridad de Tijuana.

Leyzaola vetó los conciertos del grupo de música norteña Los Tucanes de Tijuana, porque durante una visita de rutina a un recital escuchó al vocalista enviar mensajes de apoyo desde el escenario a Eduardo Teodoro García, El Teo, acusado de matar a más de 300 personas y deshacer sus cadáveres en ácido. El Teo fue detenido más tarde, en enero de 2009.

“Ése fue el acabose de Los Tucanes de Tijuana, porque jamás les permití que volvieran, por lo menos desde el punto de vista que me tocaba a mí, que era la seguridad de sus eventos (…). No pueden tocar si no tienen seguridad”, justifica.

El líder de la agrupación, Mario Quintero, declaró que consideraba una injusticia que les impidiera tocar en esa ciudad y que la decisión iba en contra de la libertad de expresión y de su trabajo.

El veto lo mantiene en cualquier ciudad donde la seguridad está a su cargo, aclara Leyzaola.

Su defensa ante la crítica de sus decisiones son las cifras. Sostiene que al tomar el cargo como secretario de Seguridad en Tijuana se cometían 6,500 delitos por mes. Al entregarlo, la cifra había disminuido a 4,000, recuerda.

Su labor más compleja en Tijuana fue combatir al crimen organizado infiltrado en en el cuerpo policial: "Las propias familias de los policías se sienten agredidas (porque) ya consideraban un estatus natural el trabajar en dos bandos al mismo tiempo".

"Vivimos en un país de astutos, porque el que burla más veces la ley es más asututo", sostiene.

El remedio, en su opinión, es trabajar con ética y profesionalismo, como asegura que él lo hace. Y dice a quienes lo califican de severo: “Están equivocados, no se tiene que confundir la aplicación estricta de la ley con represión o tortura”.

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