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OPINIÓN: El escritor Carlos Fuentes y la civilización de la lectura

Fuentes era uno de los grandes cómplices y una suerte de embajador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara
mar 15 mayo 2012 07:19 PM
fuentes
aura carlos fuentes fuentes

Nota del Editor: Nubia Macías Navarro es Directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

(CNN) – “Por solos que estemos físicamente, al leer un libro estamos ya acompañados por la lengua, la imaginación y la memoria del otro”. Con esta frase, Carlos Fuentes celebraba, hace un lustro, los primeros veinte años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), un encuentro literario destinado a crear, en palabras del escritor mexicano, lamentablemente fallecido este 15 de mayo, “una indispensable civilización de la lectura”.

Amigo entrañable, Carlos Fuentes acompañó el crecimiento de la FIL Guadalajara y en cada visita se dio el tiempo para compartir y entablar un diálogo franco y directo con sus lectores.

No sólo fue un visitante asiduo, sino también un generoso consejero, siempre dispuesto a sugerir y apadrinar a nuevos valores de la literatura. Fuentes era uno de nuestros grandes cómplices y una suerte de embajador de la Feria Internacional del Libro, que para él representaba la oportunidad de conectar con la literatura viva del orbe.

Fuentes creía en la juventud como motor de cambio, en la lectura como diálogo y en el diálogo como pregunta. No es de extrañar, por tanto, que muchas de sus participaciones más memorables en la FIL Guadalajara sean aquellas que lo pusieron, frente a frente, con jóvenes lectores o escritores.

“Si en algo creen los jóvenes mexicanos es en la cultura”, escribió el autor de Aura: “No creen mucho en la política, no creen mucho en la economía, pero sí creen en la literatura, sí creen en la cultura, sí creen en lo que dicen los libros y eso lo puedo extender a toda América Latina”.

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Hoy, que ya no estará entre nosotros, nos quedamos con las miles de páginas que escribió y en las cuales podemos gozar, si así lo deseamos, de una voz siempre firme y clara. Hemos perdido a una de las conciencias más lúcidas del pensamiento contemporáneo y lo vamos a extrañar. Pero por huérfanos que nos deje su partida, al leer sus libros estaremos acompañados, siempre, por su gran dominio de la lengua, por su memoria y, sobre todo, por su gran imaginación. Descanse en paz.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Nubia Macías Navarro.

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