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Banxico, sin presión para endurecer su política monetaria

La entidad espera la decisión de la Fed antes de aumentar su tasa, dice Felix Boni; la decisión de mantenerla en un nivel de 3% obedece a bajas presiones inflacionarias.
La mayoría de los miembros de la Junta afirmaron que se ha observado una evolución de la actividad económica más débil que la anticipada. (Foto: Archivo)
banxico (Foto: Archivo)

En la pasada reunión de la junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) acerca de la política monetaria, se decidió mantener la tasa de referencia en 3% . También se planteó que un movimiento de esta tasa podría darse hasta septiembre de este año.

Sin embargo, cualquier decisión que tome Banxico deberá considerar los pasos de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, la cual ha mostrado recientemente señales de no tener prisa para subir su tasa de referencia . Afortunadamente, menores presiones inflacionarias en México desde el principio del año le han permitido a Banxico cierta holgura antes de endurecer su política monetaria.

Habrá que ver en qué medida Banxico actúa de acuerdo a las acciones de política monetaria de la Fed, ya que en caso de hacerlo de forma distinta podría tener efectos negativos en los flujos de inversión de cartera extranjera, las reservas y el tipo de cambio. Banxico se encuentra en una posición relativamente cómoda de momento, ya que hay muchas señales que indican que la inflación se mantendrá apenas por arriba del 3% a lo largo del año. En los últimos tres meses, el crecimiento de los precios ha bajado a niveles mínimos no vistos desde 2006 porque se han disipado varias presiones inflacionarias que caracterizaron el año anterior.

Por ejemplo, el impuesto a la comida chatarra implementado como parte de la reforma fiscal contribuyó a que la inflación anual de alimentos procesados subiera de 2.67% en diciembre de 2013 a 4.64% en enero de 2014. Al disiparse el efecto de la reforma, la inflación anual cayó de 5.31% en diciembre del año pasado a 3.37% en el enero pasado; en marzo llegó a 2.98%. La reforma energética, también ha tenido un efecto claro sobre la inflación de las tarifas de energéticos tras el último “gasolinazo” en enero. 

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Entre diciembre del año pasado a este marzo, la inflación anual cayó en 2.42 puntos porcentuales llegando a 4.01%. Si el precio de la gasolina establecido en enero se mantiene para el resto del año, la inflación anual en este rubro podría aproximarse a 3.50% a finales del año. Además de la reforma fiscal y energética, el efecto de la reforma en telecomunicaciones ha sido particularmente notable, la inflación anual de los servicios ajenos a la vivienda y la educación ha caído en 165 puntos base de diciembre a marzo.

En consecuencia, la inflación a marzo se ubica en 3.14% en contraste al cierre de 4.08% en diciembre pasado, y probablemente se mantendrá muy cerca de 3% durante el resto de este año.

Otro factor relevante para la inflación de 2015 es la demanda agregada. La debilidad del mercado doméstico, e incluso el global, podría disminuir las presiones sobre los precios de diversas mercancías, principalmente de los bienes duraderos.

Se pueden ver señales de la debilidad del mercado doméstico con la caída del ingreso real promedio de la población ocupada y el estancamiento en la actividad industrial en el primer bimestre del año; a pesar de que ciertos indicadores muestran un aumento en la actividad, como el IGAE del pasado mes de enero y la modesta pero favorable caída en la tasa de desocupación en los últimos meses.

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Otra señal negativa es la dinámica de las exportaciones manufactureras mexicanas que se han desacelerado en los primeros dos meses de 2015, ya que el desempeño de Estados Unidos tampoco ha sido tan bueno como se esperaba. Estos factores quitan presión al incremento en precios en el rubro de mercancías, especialmente excluyendo los alimentos procesados

Aun así, se debe considerar que la revaluación del dólar frente el peso de 12.64% en los últimos seis meses presiona a la alza al precio de las mercancías importadas. Sin embargo, de momento no parece compensar a la debilidad en la demanda agregada tanto en la economía internacional como en el  mercado doméstico. La inflación anual en las mercancías que excluyen a los alimentos procesados ha crecido en 24 puntos base con respecto a diciembre, colocándose en 2.28% en marzo. Si el dólar continúa con esta tendencia, habrá un efecto negativo sobre la competitividad de las exportaciones de los Estados Unidos y eventualmente deteriorará su balanza comercial, lo que podría obligar a su mercado exportador a reducir sus precios para el resto del año.

Aunque estos factores sugieren que el crecimiento y la inflación en 2015 no serán tan grandes como el mercado contempla de momento, las reducidas presiones sobre los precios facilitan la decisión más reciente de política monetaria de Banxico.

Un caso interesante que contrasta con el de Banxico es el del Banco Central Europeo. La Unión Europea ha fallado en impulsar reformas estructurales necesarias para impulsar su crecimiento, y en cambio optó por agresivas políticas monetarias similares al programa de expansión cuantitativa de los Estados Unidos. Estas políticas a cualquier otro país le habrían provocado serios problemas de inflación. Pero la Unión Europea y los Estados Unidos cuentan con una de las monedas de reserva más populares y con una inflación muy baja debido al mal desempeño de su demanda agregada.

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Banxico no cuenta con esa facilidad. Debido a que los datos que se han publicado a lo largo del año permiten especular que la economía mexicana no presentará gran dinamismo, Banxico tiene la flexibilidad para justificar la posición de su tasa de referencia e incluso podría ser un reto subirla.

Eventualmente tendrá que tomar una decisión ponderada entre: acoplarse a los movimientos de la Fed y mantener la entrada de divisas a través de la inversión de cartera, con la posibilidad de restringir aún más los incentivos para que los consumidores mexicanos gasten; o estimular la actividad económica a costa de la inflación.

En realidad, Banxico no pretende ocultar que esta última decisión está tomada, por lo que la única cuestión que queda abierta es cuándo la Fed comenzará a subir el rango de su tasa. Los datos más recientes de empleo e inflación de Estados Unidos parecen indicar que no existe necesidad de apresurar movimientos.

La caída del precio del petróleo tiene a la inflación anual del índice de precios de este país en números negativos, al menos en enero y febrero de este año. Banxico ha estimado que para el tercer trimestre se verá algún movimiento en el rango de la tasa de la Fed, habrá que esperar a ver la evolución del comunicado de prensa de las próximas reuniones de ambas instituciones.

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*El autor es Director General de Análisis de HR Ratings

Twitter:  @HRRATINGS

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