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OPINIÓN: La democracia más progresista que quieren estrangular en Medio Oriente

Los kurdos, el pueblo que encabezó la batalla contra ISIS, ahora están bajo asedio turco y sirio en Afrin, donde se gesta una revolución que pondera igualdad de las mujeres y el fin del patriarcado.
La revolución de Rojava
La revolución de Rojava es la partera que trae un mundo nuevo a la vida. (Foto: RODI SAID/REUTERS)

Nota del editor: Rahila Gupta es periodista y escritora independiente. Entre sus libros están Enslaved: The New British Slavery. Síguela en Twitter como @RahilaG . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — Han pasado solo tres semanas desde que Turquía y sus colaboracionistas del Ejército Libre de Siria invadieran Afrin, en el norte de Siria; la guerra civil ha dado un giro peligroso y pese a ello, ya no figura en nuestras primeras planas ni en los noticieros de televisión.

Ni la cifra creciente de civiles muertos, ni las imágenes de mujeres y niños heridos y de edificios destruidos, con sus columnas de acero retorcidas, ni las columnas de humo negro conmueven lo suficiente a la gente. Sin embargo, no se trata de una condición humana inexplicable, sino de la consecuencia de que nos bombardeen con imágenes de devastación sin el contexto adecuado.

Siria, con una guerra civil que ya lleva siete años, es un campo de batalla en el que casi todas las potencias mundiales y regionales se enfrentan a un dictador aparentemente invencible, Bachar al Asad, y que nos hace sentir particularmente impotentes. Como el autoproclamado califato de ISIS ha quedado reducido a casi nada, nuestra fascinación por Siria es cada vez menor.

Pero los kurdos, el pueblo que encabezó exitosamente la batalla contra ISIS, ahora están bajo asedio en Afrin. Estados Unidos, que aportó los refuerzos aéreos en aquella batalla, he demostrado que es un aliado infiel. Rex Tillerson, secretario de Estado de Estados Unidos, dio luz verde al bombardeo de los aliados de Estados Unidos al negarse a condenar la invasión turca porque Turquía tiene inquietudes "legítimas" sobre sus fronteras, siempre y cuando Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, se contenga y evite que mueran civiles. En un reporte de la Organización Mundial de la Salud se indica que los civiles son los que han caído a causa de los bombardeos aleatorios de Turquía. ¡Mira nada más cómo Turquía sigue los consejos de su poderoso aliado de la OTAN!

En el mismo reporte se señala que las tropas del gobierno sirio han bloqueado casi todas las salidas de Afrin. La invasión turca desde el norte de Afrin está generando refugiados mientras que el gobierno sirio los encapsula desde el sur.

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En vez de que Siria se sienta amenazada por la invasión turca, parece que al Asad está dejando que Turquía haga su trabajo sucio y coopera tácitamente con Turquía al crear una pinza para estrangular a su enemigo común, los kurdos. Es una estrategia que al Asad ha usado con los rebeldes en toda Siria: los encierra en un área y luego los bombardea y los somete a través del hambre.

Por qué debería importarnos

Entonces, ¿por qué habrían de importarnos estos nuevos acontecimientos en la guerra siria? Porque en Afrin, así como en los cantones de Éufrates y Jazira, está surgiendo una forma de democracia directa desde abajo que, según se dice, es más progresista que cualquier sistema occidental. Cuando fui a Rojava (la Federación Democrática de Siria del Norte [FDSN], como se conoce a estos cantones en conjunto), en marzo de 2016, fui testigo de una revolución sin igual. La igualdad de las mujeres y el fin del patriarcado, objetivos declarados del movimiento, son el motor de esta revolución .

¿Ya estás emocionado? Todas las instituciones —concejos locales, escuelas y hospitales— están sujetos a una presidencia conjunta: un hombre y una mujer comparten todos los cargos , incluido el comando de sus fuerzas armadas.

Las fotos de las mujeres de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ, por sus siglas en kurdo) visten uniformes militares y mascadas coloridas en el frente de batalla contra ISIS y son la única muestra que el mundo tiene de esta sociedad. Además de un gobierno con cuotas iguales de hombres y mujeres, hay estructuras exclusivamente femeniles que tienen poder de veto en todas las políticas relativas a las mujeres.

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Tras la caída de Al Raqa , hubo unos reportes divertidos, procedentes de los campamentos de refugiados dirigidos por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) al mando de los kurdos: los hombres árabes, que acababan de escapar de ISIS, se quejaban de que las FDS insistían en la igualdad de género. Uno dijo: "Les dan muchos derechos a las mujeres. Si le alzo la voz a alguna, podrían meterme a la cárcel".

La FDSN está totalmente comprometida con la idea de la inclusión racial. Alan Semo, representante del Partido Unión Democrática en Reino Unido —el principal partido político de la FDSN— explicó cómo funciona el sistema de cuotas. El pueblo kurdo ha cedido su mayoría en su Parlamento y ahora tiene una participación del 10%, igual que los árabes y los sirios cristianos, pese a que ha habido una larga historia de discriminación de los árabes hacia los kurdos.

Una reacción refrescante a las pugnas sectarias

En un país asolado por las pugnas sectarias, esta sociedad laica representa una contracorriente refrescante, un santuario para dos millones de refugiados del resto de Siria e Iraq. En vez de replicar este modelo, no solo en Siria, sino en todo Medio Oriente —y yo diría que también en todo el mundo—, las potencias actuales quieren extinguir esta llama.

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Inspirados en las ideas de Abdulá Ocalan, líder del Partido Laborista de Kurdistán —encarcelado en Turquía desde 1999—, los kurdos sirios ya no exigen su propio Estado-nación porque desarrollaron una crítica a la naturaleza antidemocrática, militarista y patriarcal de los Estados-nación. Se conforman con quedarse dentro de las fronteras de Siria como confederación autónoma. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a la idea de posesión, fronteras y engrandecimiento territorial que podría entenderse que el afán kurdo no es más que una conquista territorial. Así es justamente como lo ven Siria y Turquía, país que emprendió su propia guerra poco difundida contra su propia población kurda porque les preocupa que busquen la independencia.

Las iniciativas en el Kurdistán iraquí no ayudan a las afirmaciones de la FDNS, ya que en septiembre de 2017 se ganó un referéndum por la independencia, pero el gobierno central sofocó el movimiento. La ideología política de los kurdos sirios y turcos no tiene nada que ver con la de los kurdos iraquíes, hecho que a veces los mismos kurdos pasan por alto en su intento por presentarse ante el mundo como un frente unido de pueblos desposeídos.

Para Turquía, Ocalan es un terrorista que representa los intereses del pueblo kurdo en contra de la asimilación forzada y la obliteración cultural por parte del Estado. Aunque sea un lugar común decir que el terrorista de unos es el libertador de otros, casi es increíble que Occidente esté dispuesto a respaldar el concepto de "terrorista" de Erdogan, quien ha reprimido ferozmente y encarcelado a los disidentes en una purga que, de acuerdo con algunos observadores, ha afectado a cientos de miles de personas.

La revolución de Rojava es la partera que trae un mundo nuevo a la vida. Erdogan ha declarado que "nuestra misión es estrangularlo antes de que nazca siquiera". Pero ya nació. Podría engendrar un mundo más humano, racional, ético e igualitario. Deberíamos hacer todo lo que esté en nuestras manos para mantener viva la revolución. Podemos empezar con frenar la venta de armas a Turquía y exigir su expulsión de la OTAN.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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