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OPINIÓN: Harry Potter inspiró a los jóvenes que luchan contra los tiroteos en EU

La historia de resistencia a la llegada de un régimen malévolo al poder, plasmada en los libros de 'Harry Potter', se ha vuelto una guía para los estudiantes activistas de Parkland.
Los adultos pueden
Los adultos pueden pasando por alto el poder de estas historias y los efectos profundos y duraderos en la generación que creció con ellos. (Foto: Sarah Morris/AFP)

Nota del editor: Rachel Sklar es escritora y cofundadora del sitio web TheLi.st , una red de mujeres profesionistas. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — Tras las elecciones de 2016 en Estados Unidos, me desconcertaron muchas cosas. Una fue que el 41% de los millenials votaran por Trump pese a que crecieron con Harry Potter.

Me encantaron los libros de Harry Potter. Ya era adulta cuando los leí (sin inmutarme, en la cafetería de mi bufete de abogados, he de agregar), pero me maravilló la eficacia de J. K. Rowling para ilustrar la idea de valentía moral. Claro que había tonos de gris. Una serie de siete enormes volúmenes tiene que tener matices (por eso Draco Malfoy llegó hasta el final). Pero las grandes cuestiones de lo correcto y lo incorrecto estaban bien definidas y dejaban en claro en dónde entra una persona. Una persona mala estaba en el equipo de Voldemort. Una persona buena estaba con el ejército de Dumbledore .

Un año y medio después, me siguen desconcertando las elecciones (vamos, la interferencia de Rusia , la manipulación de los distritos electorales y el soborno de 130,000 dólares a una actriz porno no han aclarado nada), pero Harry Potter ya no me confunde. Resulta que ha estado con nosotros todo este tiempo. Tan solo pregúntenle a la generación de Parkland.

Charlotte Alter, reportera de la revista Time, hizo esta astuta observación el sábado 24 de marzo, tras la Marcha por Nuestra Vida. En una serie de tuits , señaló que la historia de resistencia a la llegada de un régimen malévolo al poder, plasmada en los libros de Harry Potter, se ha vuelto una guía para los estudiantes activistas de Parkland. "Los ayuda su querido director y sus maestros. Los funcionarios del gobierno suelen ser inútiles", señaló Alter. "Le dicen Voldemort a Rick Scott… @Emma4Change [Emma Gonzalez, la activista de Parkland] comparó esta batalla al duelo entre el ejército de Dumbledore y los mortífagos del Ministerio de la Magia".

Alter también hace notar las similitudes entre los estudiantes activistas y los estudiantes de hechicería: "Muchos señalaron que expelliarmus, el hechizo para desarmar al enemigo, es el hechizo predilecto de los chicos de Hogwarts. El desarme es la estrategia de #MarchforOurLives, tanto literal como figuradamente".

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Como fiel seguidora de Harry Potter, lo entiendo (particularmente la comparación de Rick Scott, aunque sea por el sorprendente parecido con la versión cinematográfica serena y viperina de Ralph Fiennes). Sin embargo, el tuit que sonó particularmente real fue el que hacía referencia al ejército de Dumbledore —la pandilla de estudiantes de Hogwarts que se une para resistir el mal invasor de Voldemort… y a los adultos cobardes y cómplices que le ayudaron.

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¿Les suena conocido?

No cabe duda de que algunos adultos se están burlando de las comparaciones con Harry Potter, que ningunean a los libros infantiles con nombres elaborados como Hufflepuff, Flitwick, Slughorn y Diggory. Pero están pasando por alto el poder de estas historias y los efectos profundos y duraderos en la generación que creció con ellos.

El último libro de Harry Potter salió en 2007. Para la primera generación de lectores de Harry Potter, esto se tradujo en una espera de siete años para el desenlace tras el retorno de Voldemort en El cáliz de fuego, que salió en 2000. Sin embargo, los niños que tuvieron edad suficiente para leer Harry Potter después de 2007 devoraron los libros a temprana edad y, si no mal recuerdo, en una sola sentada (La orden del fénix me ayudó a librar todo un día en el Departamento de Vehículos Automotores y en la oficina de pasaportes).

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Estos libros, que se volvieron referencias entre amigos y que dieron pie a películas que se reprodujeron una y otra vez en maratones navideños en el canal ABC Family (y luego en Freeform), sirvieron de arquetipo y ejemplo (especialmente para todas las Hermiones que ondearon la mano frenéticamente o para todos los Neville Longbottoms que reunieron el valor para enfrentar a sus amigos). Sus 4,224 páginas crearon un universo que dio vida a un código común que permite referencias generalizadas y chistes privados particularmente adecuados para estos tiempos.

Fueron —y siguen siendo— libros con lecciones discretas sobre el significado de ser invisible, sobre las clases y los prejuicios, sobre el pesar, la soledad y la nostalgia (el momento en el que Harry encuentra el espejo de Erised, en uno de los libros, siempre me conmueve). Claro que también tienen lecciones sobre amistad, lealtad, verdad (en los libros incluso se ataca a las noticias falsas encarnadas en el personaje de Rita Skeeter) y sobre que los padres son personas de verdad que defienden a sus hijos y no piden disculpas por decir groserías.

Pero conforme la serie se fue haciendo más sombría entre el Cáliz, El príncipe mestizo y el desconcertantemente crudo Las reliquias de la muerte, las lecciones también se hicieron más sombrías. Los amigos se ponen en tu contra . Los buenos mueren . La muerte puede ser inesperada . Los adultos no te protegerán . De hecho, están con el otro bando . Incluso los buenos no se quedan para siempre . En algún momento, todo dependerá de ti .

Estas son lecciones duras del libro, pero son más duras en la vida real. En la revista The Cut, Lisa Miller hizo un análisis sesudo del legado de Harry Potter y de otros libros de ficción para adultos jóvenes para los estudiantes activistas de Parkland, y esta cita de Anna Crean, una de las sobrevivientes del tiroteo, es esclarecedora: "Hemos crecido con adolescentes en tiempos distópicos que han arreglado todo y se han vuelto los héroes de su ciudad. Luego, nos ponen en una época distópica ¿y esperan que nos quedemos sin hacer nada? Podemos hacer la diferencia porque eso es lo que los libros y las películas nos han enseñado desde que éramos chicos".

Los libros de Harry Potter son ficción. Entre nosotros no hay hechiceros ni brujas. No existe Hogwarts ni Diagon Alley, y en la estación King's Cross no hay una plataforma 9 ¾. Sin embargo, las historias tienen significado y se integran a las experiencias reales de sus lectores porque eso es lo que hacen las buenas historias. Nos identificamos con ellas, nos vemos en ellas y aprendemos en ellas.

A veces, estas historias son guías. Así que si los estudiantes que arremeten contra los tiroteos masivos, la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos y los políticos sin agallas, que creen en su proyecto de querer usar a Harry Potter como guía, pues tienen una muy buena.

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Aunque la vida no siempre imita al arte, espero ver algún día este tuit en el perfil de @Emma4Change: " Todo está bien ".

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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