Luz Elena Marcos Méndez, reportera de temas económicos
El paro del 9 de marzo fue una gran lección. Este lunes descativé el wifi de mi teléfono y lo puse en silencio para dedicarme a actividades que me hacen sentir bien y que normalmente no puedo hacer: leí un libro que tenía pendiente, estudié un poco de temas que me interesan, cociné con mi mamá y jugué mucho con mis mascotas.
Hacer eso me hizo darme cuenta de que si un día no vuelvo a casa, dejaría de hacer esas pequeñas cosas que tanto amo y que me motivan: el "buenos días" de mamá, el sonido de las patitas de mis perros al correr, sus lengüetazos y juegos que me ponen de buenas en los días en que todo es caos.
#Crónica | 9M: el día en el que las mujeres hicieron sentir su ausencia
Este paro también puso sobre la mesa el tema del feminismo y de lo que se puede lograr cuando perdemos el miedo y nos tomamos de la mano con otras mujeres. Cuando tejemos redes y nos hacemos más fuertes.
La marcha también fue fantástica: pude gritar junto a mujeres que en mi vida había visto, marchamos con el mismo objetivo: el alto a la violencia.
Mónica Geraldine Valladolid Martínez, editora de negocios, ciencia y tecnología
Para mí, la marcha del 8 de marzo es histórica y dejó bien claro nuestro hartazgo por los abusos hacia las mujeres, aunque también es la muestra de cuán tarde vamos en el ordenamiento de nuestra sociedad.
¿He hecho lo correcto para que los hombres no abusen?, ¿las demás lo han hecho? En el paro del 9 de marzo me dio gusto notar que el tema de la protesta quedó en boca de todos, aunque espero que la tarea que tenemos también nos haya quedado clara: respondernos si hemos hecho lo correcto, y qué haremos para que el "ni una más" sea un capítulo que narre el inicio de una sociedad mexicana presumible.
Nota del editor: Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a las autoras.
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