Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Una oportunidad para consolidar el Pacto Oaxaca

Esperamos el anuncio del tercer paquete de infraestructura y que vaya dirigido particularmente al desarrollo de la zona de influencia del Istmo de Tehuantepec, apunta Roberto Ballinez.
lun 25 julio 2022 06:03 AM
inversion-infraestructura
Si el gobierno federal pretende desarrollar a partir de 2023 en el Corredor Interoceánico al menos 10 parques industriales, el sur–sureste podría volverse una región más atractiva para la reubicación de las cadenas de suministro, señala Roberto Ballinez.

(Expansión) - El 14 de agosto de 2019, nueve estados del sur–sureste del país (desde Puebla hasta Quintana Roo) firmaron el Pacto Oaxaca en Santa Lucía del Camino, Oaxaca. En dicho documento, el gobierno federal, los gobiernos estatales y el sector privado acordaron una agenda para atraer inversión nacional y extranjera, con el fin de desarrollar infraestructura comercial e industrial para generar empleos y promover el desarrollo de la región.

Para febrero de 2021, la CONCAMIN presentó un listado de proyectos “ancla” con el fin de fortalecer los acuerdos de dicho pacto y complementar las obras del Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Proyectos que, desde el inicio de la presente administración federal, son considerados como el detonador del desarrollo de esta zona del país.

Publicidad

Después de la veda electoral del pasado mes de junio, muchos estamos esperando el anuncio del tercer paquete de infraestructura y esperamos también que vaya dirigido particularmente al desarrollo de la zona de influencia del Istmo de Tehuantepec.

Este sentimiento se ha alimentado por un par de anuncios que se han hecho públicos recientemente:

1) el director general del proyecto del Corredor Interoceánico anunció que será en septiembre cuando se dé a conocer el decreto de incentivos fiscales que contempla, entre otras cosas, disminuir el ISR e IVA para las empresas que se instalen en la zona y

2) el BID, la SHCP, la SE y Nafin presentaron un adelanto de lo que llamaron “Esquema de financiamiento para potenciar la inversión en México”, donde los recursos serán usados para aprovechar las oportunidades de la reconfiguración de cadenas de valor y, por lo tanto, la generación de empleos vía el financiamiento de empresas privadas.

Personalmente, esperaría que la participación del BID abarque la asistencia técnica, el capital semilla y el ofrecimiento de garantías para los financiamientos solicitados. Asimismo, dado que el mecanismo aún no es muy claro, en mi opinión los apoyos deben permear a la pequeñas y medianas empresas para consolidarlas como proveedores de aquellas industrias que lleguen a situarse en la zona.

A pesar de esto, pareciera que todas las fichas están puestas sobre la mesa y que los incentivos, públicos y privados, apuntan hacia los mismos objetivos que en su momento se acordaron en el Pacto Oaxaca. Si además consideramos que el gobierno federal pretende desarrollar a partir de 2023 en el Corredor Interoceánico al menos 10 parques industriales, el sur–sureste podría volverse una región más atractiva para la reubicación de las cadenas de suministro. En este sentido, el aumento de la inversión en la zona parecería ser algo que pudiera ocurrir naturalmente.

 

Bajo estas circunstancias, también podríamos sumarle el hecho de que México es uno de los países más competitivos para atraer aquellas industrias que buscan reubicarse. Los 23 acuerdos comerciales con los que contamos, en especial el T-MEC, nuestra capacidad industrial, ubicación geográfica, recursos naturales y capital humano nos dan ventajas contra otros países que luchan por atraer a estas empresas, como es el caso de Brasil, Colombia, Turquía o Polonia.

Por otro lado, imaginando al tren interoceánico como un proyecto integral, esperaríamos ver avances no solo en la rehabilitación del ferrocarril del Istmo, sino también en la modernización de los aeropuertos en Ixtepec y Minatitlán, así como en los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos. Esto en su conjunto, crearía mayor conectividad y facilitaría el comercio entre Asia y la costa este de Estados Unidos.

Si somos capaces de cumplir estos objetivos, podríamos esperar que el proyecto del Corredor Interoceánico tenga un efecto multiplicador positivo en nuestra economía y esto se basaría, entre otras cosas, en el simple hecho de que, como dicen algunos expertos, sería muy probable reducir hasta seis horas el traslado que usualmente tarda un buque en cruzar el Canal de Panamá.

Sin embargo, y como lo he dicho en varias ocasiones, es importante mejorar el Estado de derecho, garantizar la seguridad pública y, en la medida de lo posible, mantener un ambiente económico estable para aspirar al desarrollo económico y social de la zona.

Adicionalmente, es imprescindible que el país pueda garantizar el suministro de energía en el mediano y largo plazo (electricidad y gas natural) para la industria que pretenda establecerse en la región y que desee producir algún bien u ofrecer algún servicio. De no trabajar en todo esto, simplemente, las inversiones no llegarán.

 

Con la intención de mejorar la disponibilidad energética en la región, se pretende expandir el sistema de transporte y almacenamiento de gas natural, modernizando la infraestructura existente del oleoducto de Pemex Nuevo Teapa – Salina Cruz y construyendo, paralelamente, la Unidad de Licuefacción en Salina Cruz a cargo de la CFE y la Administración Portuaria Integral.

Para concluir, son muchas las expectativas generadas y poca la información que tiene el mercado sobre el avance de estas obras. Se ha dicho que las vías del tren deberían estar listas a finales del 2022 y las terminales de contenedores en 2023, las cuales se inaugurarían por fases. Además, sabemos que la Secretaría de Marina será la encargada de licitar las obras públicas del ferrocarril a más tardar en noviembre de este año.

Lo que sí es claro es que hoy tenemos una oportunidad sin igual para detonar el flujo de inversión, pública y privada, hacia las entidades firmantes del Pacto Oaxaca y en concreto a la zona del Istmo de Tehuantepec. Fomentar y mantener el flujo de recursos es fundamental para detonar la actividad económica que ayude a igualar las tasas de crecimiento económico del sur–sureste con el resto del país.

Nota del editor: Roberto Ballinez es Director Ejecutivo Senior de Finanzas Públicas e Infraestructura de la calificadora HR Ratings. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad