En diversas ocasiones, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado la necesidad de revertir el profundo deterioro que estas industrias han experimentado - meta que quedó formalizada en el Plan de Trabajo 2025-2030 de Pemex que se divulgó el pasado 12 de febrero. Aunque el documento es breve en cuanto a detalles, queda claro que dicha estrategia se centrará en las cadenas del etano y metano, así como en los fertilizantes, principalmente la urea.
Esto puede interpretarse como una decisión acertada, aunque condicionada a superar varios retos.
Hay que subrayar que el etileno y el amoniaco, derivados del etano y metano, respectivamente, representan los eslabones intermedios de estratégicas cadenas de valor que, de manera general, abarcan un espectro mayor de actividades productivas, desde el suministro de gas natural hasta la producción de nutrientes (urea), alimentos y plásticos. Lo anterior, en su conjunto, tiene el potencial de beneficiar a sectores clave de la economía.
A simple vista, la apuesta de Sheinbaum busca restaurar dichas cadenas a través de aumentos en la producción local, la cual, por el momento, se concentraría en el sur de Veracruz, estado que alberga gran parte de la capacidad productiva de Pemex.
Sin embargo, lo más relevante de este plan es que, al agregar valor al etano y metano, su impacto puede ser considerablemente mayor debido a que contribuiría a alcanzar diversos objetivos a mediano y largo plazo. Entre estos se incluyen reducir las importaciones de urea y diversas resinas plásticas como polietilenos, fortalecer la seguridad alimentaria, limitar la vulnerabilidad de los agricultores ante eventos geopolíticos globales que afecten el suministro y precio de nutrientes, impulsar el desarrollo regional, y aumentar el suministro local de materias primas industriales como el amoniaco y derivados del etileno.
No son pocos los motivos de Sheinbaum para apostarle a la petroquímica y fertilizantes.
No obstante, hay que reconocer que esta promesa no es la primera vez que se plantea, y que el camino hacia mayores niveles de producción no está exento de desafíos. El perfil financiero de Pemex es probablemente el mayor de todos ya que los planes de rehabilitación y mantenimiento de las plantas (de amoniaco, derivados del etano y urea) que opera la empresa podrían verse limitados, al menos en el corto plazo.
Otro reto no menos importante es el suministro de materia prima, por ejemplo, gas natural para la cadena del metano y urea. Por muchos años, tanto Pemex como las empresas privadas, especialmente en el sur de Veracruz, han sufrido las consecuencias de un abasto restringido. La construcción del gasoducto Puerta al Sureste , el cual podría iniciar operaciones a mediados del 2025, abre la posibilidad para que Pemex eche mano de ese gas y se transforme en amoniaco y eventualmente urea.