En los pasillos de las empresas y en las reuniones de consejo, la inteligencia artificial ocupa hoy un lugar central en la conversación. Las organizaciones están acelerando sus inversiones en tecnología, impulsando un gasto global que este año rondará los 700,000 millones de dólares. Sin embargo, más allá del entusiasmo por su adopción, persiste un desafío importante: aunque más de la mitad de las organizaciones afirma que la IA ya forma parte de sus procesos centrales, apenas 10% ha logrado cumplir los objetivos de negocio que se planteó con esta tecnología.
¿Qué explica esta diferencia? Desde mi perspectiva, muchas organizaciones han concentrado sus esfuerzos en la adopción de nuevas tecnologías, la modernización de infraestructura y el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial, pero el verdadero reto también está en preparar a las personas. Por ello, la evolución tecnológica debe ir acompañada de una estrategia clara para desarrollar nuevas habilidades y fortalecer la confianza de los equipos en el uso de estas herramientas.