Pero para materializar esa visión se requiere algo más que tecnología. Se necesita coordinación entre autoridades, operadores, instituciones financieras y empresas tecnológicas. La interoperabilidad requiere reglas claras, estándares comunes, gobernanza sólida y una visión compartida sobre el futuro de la movilidad. La buena noticia es que México no parte de cero. El país cuenta ya con millones de usuarios de telepeaje y cientos de millones de cruces electrónicos cada año, una base sólida para consolidar una red nacional más integrada, eficiente e interoperable.
En un entorno donde el tiempo es uno de los recursos más valiosos para las personas, las empresas y las economías, aprovechar la tecnología para reducir fricciones en la movilidad deja de ser una opción y se vuelve una necesidad. El telepeaje ya demuestra que puede agilizar los traslados, mejorar la eficiencia operativa, fortalecer la competitividad y contribuir a una movilidad más sostenible. La oportunidad ahora es dar el siguiente paso para conectar capacidades, homologar estándares y construir una experiencia de viaje más fluida para las personas usuarias. Porque avanzar hacia un sistema de telepeaje interoperable va más allá de la eficiencia del tiempo, se trata de contar con una red carretera preparada para impulsar el desarrollo del país.
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Nota del editor: Rubén López es director General de Aleatica México.
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