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Tránsito y deforestación, enemigos de América Latina ante cambio climático

La deforestación contribuye con 20% de las emisiones contaminantes, además, no hay transporte público eficiente para evitar el uso del auto
mar 02 noviembre 2010 07:30 AM
tránsito cuidad de mexico
tránsito ciudad de mexico tránsito cuidad de mexico

La fragilidad de América Latina ante los efectos del cambio climático se puede disminuir desde dos frentes: el primero, acabar con la deforestación, responsable del 20% de las emisiones contaminantes de la región; y con políticas para tener un transporte público eficiente que disminuya el uso del automovil, según el Banco Mundial (BM).

Naciones Unidas calcula que el 65% de las emisiones en la región es provocada por la deforestación, la generación de energía no renovable y el transporte.

Si bien los países latinoamericanos y del Caribe son responsables de sólo el 12% de las emisiones contaminantes totales –Estados Unidos y China comparten el 40%-, tienen el potencial para reducir su producción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 10%, según datos del Banco Mundial.

En los últimos cinco años en América Latina y el Caribe se han perdido 4.7 millones de hectáreas de bosques, lo que la hace responsable del 65% de la deforestación mundial.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en ingles), alertó sobre la necesidad de conservar los bosques de la región , puesto que con la pérdida de vegetación disminuye la capacidad de absorción del dióxido de carbono (CO2) que termina por acumularse en la atmósfera y provoca el calentamiento acelerado del planeta.

Brasil y México son los dos países con los niveles más altos de deforestación en la zona latinoamericana y contribuyen con el 60% de las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la región. Argentina, Colombia, Perú y Venezuela son responsables de otro 25%.

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Estudios del Banco Mundial contra el cambio climático han comprobado que un plan eficiente para evitar la deforestación y el crecimiento descontrolado de tierras de cultivo, ayudaría a la región a disminuir sus emisiones contaminantes, pero además habría otros beneficios inmediatos como acabar con los deslizamientos de tierra , reducir la intensidad de las inundaciones y frenar el aumento de los asentamientos poblacionales irregulares.

El organismo indica que con el aumento desmedido de la deforestación se propicia que “los desastres naturales asociados al clima en la región resulten en una reducción de 2% del PIB per cápita por década”.

Energía limpia

“Existe un importante potencial no aprovechado de eficiencia energética en América Latina que podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un costo bajo”, concluyen los investigadores del Banco Mundial sobre Cambio Climático.

Ese organismo internacional y Naciones Unidas denuncian que en la región hay mayor tendencia hacia el uso de carbón y la quema de gas para aumentar la producción petrolera.

“Aún si los países ricos reducen sus emisiones de GEI a cero, se requerirían reducciones de hasta 28% en emisiones per cápita en los países en desarrollo para el 2050 para evitar el aumento de la temperatura global mayor a tres grados centígrados”, indica el BM.

En términos per cápita y del tamaño de sus economías, los países de América Latina y el Caribe contribuyen más a las emisiones de gases de efecto invernadero que otros países en desarrollo, incluidos China y la India, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Organizaciones No Gubernamentales denuncian que en América Latina hacen falta planes para impulsar el transporte público no motorizado en relación al uso de automóviles privados.

La región se caracteriza por la escasa combinación de políticas de transporte y desarrollo urbano que limite el tráfico y el uso de vehículos privados , según el Banco Mundial.

Los países en vías de desarrollo argumentan que para implementar políticas públicas más eficientes y disminuir sus emisiones contaminantes necesitan inversión de naciones industrializadas.

Según el BID y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los costos por los efectos del cambio climático acelerado podrían llegar a los 250,000 millones de dólares al año 2100, si no se implementan acciones urgentes de adaptación y mitigación en la región.

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