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Las personas transgénero no tienen un desorden mental

Por primera vez en 10 años, especialistas en salud de personas transgénero redefinen esta condición y aseguran que no es un desorden mental
vie 30 septiembre 2011 04:52 PM
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Las personas que no se ajustan a sus roles de género o a las expectativas culturales no tienen un trastorno, concluyeron expertos en tratamientos médicos y de salud de pacientes transgénero.

La Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH, por sus siglas en inglés), integrada por médicos, psicólogos y otros expertos, actualizó por primera vez en 10 años su estándar de cuidado y anunció otras revisiones, durante su conferencia en Atlanta. Este grupo internacional se reúne cada dos años.

"Las personas que  no se ajustan a las expectativas culturales de lo que significa ser hombre o mujer  no tienen intrínsecamente un trastorno", dijo Eli Coleman, quien presidió el comité que actualizó la norma de cuidado de la WPATH. "La sociedad estigmatiza a estas personas y existen prejuicios y discriminación. Esto provoca mucha angustia en la gente".

Pero algunas personas tienen disforia de género, una condición en la que no se sienten cómodos con sus cuerpos, ya que no coincide con su género.

Esto les provoca angustia mental, que se puede aliviar mediante cambios en su apariencia, en el cuerpo o en las hormonas, dice Coleman. En otras ocasiones, la disforia de género no requiere intervenciones médicas.

"No es un diagnóstico permanente", dice Coleman, profesor y director del área de Sexualidad Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota. "Algunas personas aprenden a sentirse cómodos si se les permite expresar su género de alguna manera, que no necesariamente conlleva tratamientos quirúrgicos sexuales u hormonales”.

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WPATH también dice que las terapias reparativas —aquellas que tratan de cambiar a la persona— no son éticas. Coleman las compara con los tratamientos diseñados  para 'convertir' a las personas homosexuales en heterosexuales .

"Los tratamientos que buscan cambiar la identidad y la expresión de género de una persona para ser  congruente con el sexo con el que nacieron, se han intentado en el pasado sin éxito, particularmente a largo plazo”, dicen las nuevas guías. "Este tratamiento no se considera ético".

Otra cuestión polémica en torno a la salud transgénero es cuándo los niños deben recibir intervenciones médicas.

Los tratamientos con hormonas previenen que los niños experimenten la pubertad de su sexo. Las niñas que se sienten más como niños toman medicamentos inhibidores de las hormonas para que no se les desarrollen los senos y no comiencen a menstruar. Los niños que se identifican como niñas pueden tomar bloqueadores para evitar desarrollar hombros anchos, voz profunda y vello facial. Los medicamentos ponen en pausa su pubertad, para que de esa manera puedan averiguar si quieren la transición.

El protocolo es que las intervenciones hormonales no se deben dar a un niño hasta que él o ella ya comenzaron con la pubertad y tienen una historia documentada de disforia de género, dice Coleman.

Las directrices no establecen a qué edad es correcto empezar con los bloqueadores hormonales, ya que la pubertad comienza en diferentes edades.

A continuación presentamos los lineamientos para el tratamiento hormonal en los adolescentes:

  • El adolescente tiene un patrón de largo tiempo de no conformidad de género o disforia sexual
  • La disforia de género surge o empeora con la llegada de la pubertad. Las etapas de Tanner son secuencias predecibles de la pubertad. Los menores deben estar al menos en la etapa 2, cuando a los niños les crece el escroto y los testículos de los niños, y las niñas presentan signos de que han comenzado a desarrollar sus senos.
  • Se debe atender cualquier problema psicológico, médico o social que coexista y que pudiera interferir con el tratamiento.
  • El adolescente dio su consentimiento para el tratamiento o sus padres o tutores lo dieron, además del apoyo a la persona.

La Sociedad de Endocrinología también sugiere el uso de los bloqueadores hormonales solo después de que las niñas y los niños muestran signos de cambios físicos confirmados por los niveles de estrógeno y de testosterona.

Los bloqueadores hormonales son reversibles, porque una vez que un niño deja de tomarlos, inicia la pubertad natural.

Si un adolescente decide que él o ella quieren seguir con la transición a otro género, pueden elegir recibir estrógenos o testosterona. El uso de hormonas del género opuesto es parcialmente irreversible y esa decisión debe ser tomada por el adolescente, la familia y el equipo de tratamiento juntos.

Pero las intervenciones irreversibles, como la cirugía de cambio de sexo, deben realizarse hasta la edad adulta, recomendó el grupo.

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