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Cómo decidir sobre tu cuerpo en caso de accidente o enfermedad fatal

La norma permite que el enfermo decida cuándo quiere dejar de recibir tratamientos ante una enfermedad terminal
lun 05 marzo 2012 10:59 AM
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¿Dejar morir a un ser amado? ¿Hacer todo lo posible para salvarlo, incluso cuando no hay garantía de nada? Para los integrantes de familia Loaiza el que la abuela enferma entrara en fase terminal y asimilar el hecho de que de un sí o un no de ellos dependía el que los médicos intentaran de todo para alargarle la vida —pese a que el pronóstico era sumamente adverso— o que dejaran que el desenlace viniera solo, ha sido la prueba más dura que han enfrentado jamás.

"Ambas opciones provocaban mucho dolor y una culpa inimaginable, pero debíamos elegir una. Tomar una resolución de esta índole es algo que no le deseo a nadie, mucho menos a las personas que más quiero; por eso, después de que ella falleció, decidí ir a una notaría y firmar un documento de voluntad anticipada, para así dejar constancia de que, si llegara a encontrarme en una situación en la que mi fin fuera inevitable, no deseo que nadie alargue mi agonía. Ya experimenté lo difícil que es decidir sobre la existencia de alguien más, y es una responsabilidad que odiaría dejar en manos de mis padres o a mis hermanos", dice Martha.

Los humanos planeamos muchas cosas pero rara vez decidimos cómo queremos pasar nuestros últimos días o si estamos dispuestos a donar nuestros órganos tras nuestro deceso .

"Anunciar a mi familia que había suscrito este papel no resultó fácil. Me lo objetaron al principio, pero bastó con que les dijera, recuerden lo que pasó con la abuela para que me comprendieran… Ahora creo me entienden plenamente".

La Ley de Voluntad Anticipada, vigente en el Distrito Federal y siete estados de la república mexicana, permite realizar un trámite que hace patente, tanto a la familia como a los médicos, la negativa del firmante a someterse a tratamientos extraordinarios para preservar la vida cuando ello resulte en dolor extremo, y a determinar qué se hará con sus órganos si es que decide donarlos.

"Aunque parezca extraño, la gente no teme a la muerte, sino a una agonía dolorosa. No podemos decidir cuándo dejaremos de existir, pero sí elegir cómo llegar a ese momento, y una alternativa es a través de cuidados paliativos", dice María de la Soledad Escamilla, responsable de la Coordinación Especializada en Materia de Voluntad Anticipada de la Secretaría de Salud del DF.

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A veces los responsables son los especialistas de la salud, en otras resultan ser los familiares, quienes al ver que la muerte se aproxima ejercen presión y piden que se experimente con más fármacos, tratamientos o inclusive doctores, para salvar al ser querido.

Loaiza admite que es muy fácil incurrir en esto sin darse cuenta. "Recuerdo que todos en la familia caímos en un estado de negación colectivo y nos decíamos el uno al otro, 'hay que hacer todo lo necesario para mantenerla viva'. Sólo hasta después entendí que con estos afanes no hacíamos otra cosa que atormentar a la abuela en sus últimos momentos, pero a veces es tan difícil hacer lo correcto".

Al respecto, Escamilla dice: "Para evitar escenarios tan complicados y traumatizantes para los cercanos, la Ley de Voluntad Anticipada reivindica el derecho de cada quien a establecer, con antelación, el modo en que desea se le atienda en la última fase de una enfermedad mortal, o de indicar qué hacer en caso de un accidente fatídico que imposibilite al sujeto para manifestar su parecer. Es un camino para optar por una muerte digna ".

Dignidad en la muerte

En el DF, Coahuila, Aguascalientes, Hidalgo, Chihuahua, San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán es posible suscribir un documento o un formato de voluntad anticipada, los cuales permiten a cualquier mayor de edad en pleno uso de sus facultades mentales, dejar constancia de su "negativa a someterse a medios, tratamientos y procedimientos médicos que pretendan prolongar, de manera innecesaria, su vida", según se asienta en el artículo 1° de dicha ley. 

Ambas opciones son una manera de manifestar el mismo deseo, aunque se tramitan en circunstancias muy diferentes.

El documento es un instrumento preventivo y público que debe ser firmado ante notario. Permite a toda persona manifestar, de forma libre, consciente, seria, inequívoca y reiterada, su decisión de no someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos médicos que propicien la obstinación médica (uso innecesario de medios e instrumentos para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal).

Por el otro está el formato, que es un instrumento de acción puede suscribirse al ingresar a un hospital o instancia de salud de manera gratuita, explicó María de la Soledad Escamilla.

Documento

"Tramitar el documento de voluntad anticipada es sencillo, rápido y económico. Este debe ser redactado de manera personal, libre e inequívoca ante un notario, con nombre y firma del solicitante", explicó Antonio Montes de Oca Mayagoitia.

En este papel, el interesado debe dejar manifiesta su disposición o negativa a donar sus órganos.

El responsable de la Notaría 29 del Distrito Federal aclara que este recurso sólo tiene validez en la entidad donde esta ley y derecho estén vigentes.

"Es importante ser claros, pues algunas personas lo tramitan en la Ciudad de México con la idea de que en su estado o país se respetará su voluntad, sin considerar que este papel pierde o cobra validez según la ley de salud local".

Asimismo, destacó que debido a su naturaleza, el documento de voluntad anticipada es revocable y en todo momento puede ser disuelto para dar curso a la atención médica que el enfermo considere pertinente.

¿Qué hacer para suscribir el documento?

Tras la muerte de su abuela, Martha Loaiza se acercó a la Coordinación Especializada en Materia de Voluntad Anticipada del DF en busca de información. Sabía que quería reclamar su derecho a una muerte digna, pero ignoraba cómo hacerlo.

Para hacerlo siguió estos pasos.

  • Asistir a cualquier notaría capitalina con una identificación oficial (credencial de elector, pasaporte, cartilla o licencia de conducir).
  • Manifestar el deseo de suscribir el documento.
  • Redactarlo de manera personal, libre e inequívoca, ante notario, con nombre y firma del solicitante.
  • Pagar 1,200 pesos.
  • Informar a la familia de la realización del trámite para que ellos estén enterados.

"Después de haber pasado por esa tragedia familiar y estar consciente de lo que implica, evitar que eso se repita bien vale hacer los trámites debidos. Esa es mi convicción".  

Formato

"A diferencia del documento, el formato resulta complicado y complejo, ya que puede ser suscrito por familiares (cónyuge, hijos, padres, nietos y hermanos) si el enfermo no puede manifestar su voluntad, pero ante esto es inevitable formular una objeción, ¿y cómo saben lo que el paciente desea si nunca platicaron con él al respecto?", expuso Montes de Oca.

Sobre este recurso, el notario añadió que puede solicitarse en todos los hospitales de las ocho entidades federativas antes mencionadas, tanto públicos como privados, y no tiene costo.

Acciones coordinadas

Al suscribir alguno de estos papeles —sin hacer distinción entre si se firmaron en una notaría o en un hospital—, la Coordinación Especializada en Materia de Voluntad Anticipada levanta un registro y le da seguimiento. "Lo recibimos, resguardamos y, cuando se requiere, estamos al pendiente del caso para asegurarnos de que el deseo del paciente se cumpla", informó Soledad Escamilla.

La Comisión tiene registrados 773 documentos y 73 formatos. En esta lista se encuentran jóvenes de entre 22 y 30 años.

Para la trabajadora de la Secretaría de Salud del DF, "firmar un documento o un formato de voluntad anticipada equivale a decir: 'Si me viera postrado en cama, inconsciente por una enfermedad o accidente, quiero que se continúe mi atención con cuidados paliativos. No pido que me dejen de atender, aceleren mi muerte o me desconecten, sino que me brinden calidad de vida en mis últimos momentos'", dice Escamilla.

Cuidados paliativos

Los cuidados paliativos son medidas establecidas por un grupo multidisciplinario de expertos (especialistas en dolor, psicólogos y psiquiatras, entre otros) que sirven para elevar la calidad de vida del enfermo terminal, dice Arnoldo Kraus, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM.

"Todo aquello que beneficia al paciente entra en este rubro y aquí cada galeno juega un papel distinto, dependiendo de su especialidad o los padecimientos observados".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como una guía que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que enfrentan problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento mediante la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales.

Su objetivo es proporcionar alivio del dolor y otros síntomas, y afirmar la vida, aunque no por ello dejan de considerar a la muerte como un proceso normal ni intentan acelerar o retrasar el deceso. Además, integran aspectos espirituales y psicológicos del cuidado del enfermo, ofrecen un sistema de soporte para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible y ofrecen un sistema de soporte para ayudar a la familia a adaptarse durante la enfermedad del ser amado y el duelo.

"Dichos procedimientos se diseñaron para que los individuos desahuciados pasen sus últimos meses en condiciones confortables, adecuadas e indoloras; sin embargo, esto no equivale a una eutanasia activa, pasiva o suicidio asistido, opciones prohibidas en México, pues en todas ellas, de una u otra forma, se acelera la muerte del sujeto", subrayó Kraus.

Escamilla recomendó platicar y llegar a un acuerdo con la familia. "Así como planeamos nuestra vida, deberíamos planear nuestra muerte, o al menos en qué condiciones queremos encararla".

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