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Lo que las fotografías de película todavía pueden ofrecer

Un grupo de fotógrafos, comerciantes, artistas se unen para mantener viva a la fotografía análoga.
dom 28 agosto 2011 01:06 PM
fotografo analogo pelicula fotografia
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Ya no existen las Polaroids. Ya no hay Kodachrome. El olor de los potentes químicos de los cuartos oscuros prácticamente ya desapareció.

Para la mayoría de la gente, la "fotografía analógica" es una reliquia o es algo que sus padres utilizaron alguna vez. Una tecnología arcaica, como el teléfono de disco o los cartuchos de ocho tracks.

Durante la pasada década, el número de películas analógicas y de cámaras manuales cayó dramáticamente para dar paso a sus contrapartes digitales. Esta tecnología tiene un control casi total del mercado, y deja poco espacio para otras alternativas.

Aún así, en el área metropolitana de Nueva York existe una comunidad muy unida de fotógrafos, comerciantes, galerías, instituciones y cuartos oscuros que mantienen el arte de la fotografía análoga calladamente en práctica.

"(Hay) algo inherentemente diferente en el medio que no puedes obtener con lo digital", dice Steven Sickle, quien trabaja en K&M  Camera en Tribeca.

Algunos dicen que ese "algo" es la profundidad o la calidad.

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K&M Camera abrió sus puertas en 1976, y atiende a fotógrafos novatos, como estudiantes de primer año de cine, hasta artistas experimentados que se niegan a utilizar la tecnología digital. La tienda, recientemente expandida, acoge su conexión por las películas análogas. Hay cámaras de 35 mm en exhibición en toda la tienda y refrigeradores y congeladoras llenos con cintas.

A pesar de que las ventas de lo digital conforman los ingresos principales de la tienda, ésta mantiene en venta todo lo relacionado con películas análogas, desde químicos para cuartos oscuros hasta vasos de precipitados, lupas y papel de impresión.

"Todavía vendemos cintas análogas en grandes cantidades para todo tipo de clientes", dice Sickle. "Es muy divertido cuando las personas llegan a la tienda sin conocer mucho y cuando salen saben más acerca de las películas y su proceso".

Unas calles arriba de K&M, en la calle 43 está el Centro Internacional de Fotografía , donde la fotógrafa y artista Lesly Deschler Canossi enseña a los adolescentes la impresión en color. Los negativos de las películas y las impresiones se colocan enfrente de los estudiantes mientras escuchan atentamente a Canossi. Ella determina la agenda del día antes de dirigirse al cuarto oscuro.

Los estudiantes rápidamente aprenden que se requiere más paciencia de lo que inicialmente pensaban para trabajar con película análoga. La paciencia se gana a través de la experiencia con sus negativos y en el cuarto oscuro, y con los diálogos en clase.

El centro ofrece más de 400 cursos de fotografía al año, con temas como técnicas de iluminación, impresión en blanco y negro y la comercialización de su trabajo.

"Lo que esperamos dentro de la Teen Academy es que cuando ellos sigan adelante, y si tal vez cambian a lo digital, tengan una mejor comprensión de las funciones de las cámaras manuales y lo relacionen con la película y lo traduzcan en lo digital", dice Canossi.

Al otro lado de la calle está el museo del Centro Internacional de Fotografía, donde se exhibe una retrospectiva del trabajo del internacionalmente conocido fotógrafo de Magnum, Elliot Erwin , a quien se le otorgó el premio del centro por su trayerctoria en 2011. A lo largo de su carrera de décadas, Erwitt sólo utilizó película análoga.

Los visitantes rápidamente pueden notar que el talento de Erwitt refleja de manera cercana la diversidad del medio, ya que se desempeñó en casi todos los géneros: desde retratos, fotografías en la calle, documentales, de moda, humor e ingenio, y vida común. Erwitt se clasifica a como un fotógrafo profesional y por hobby.

"Soy un fotógrafo tradicional y no utilizo dispositivos electrónicos", dice. "Creo que me gusta saber que tomo fotografías porque me interesa la condición humana, las historias y las personas y los animales y cualquier cosa que esté frente a mi cámara. Ese es mi motor, no la última novedad".

En el centro, en la calle 19, está Print Space. Ahí los fotógrafos pueden rentar cuartos oscuros bien diseñados (para blanco y negro o para color) para imprimir sus negativos. Es un local pequeño y acogedor que transporta a los fotógrafos a otra era. El olor de los químicos surca el aire, y el ritmo del personal y de los clientes parece imitar el proceso de imprimir: deliberadamente relajado.

"Hay algo que no es tan inmediato en el mundo de lo análogo", dice Hashem Eaddy, el gerente del laboratorio de Print Space. "Tomas una fotografía con tu cámara, tienes que esperar. Y todas esa partes se tienen que unir para poder imprimir. La impresión requiere de tiempo, pero la paciencia tiene su recompensa".

"En cuanto a lo análogo, en su mayoría todavía te da una calidad de impresión de mayor calidad que lo digital, pero creo que por la forma en que la gente ve las cosas hoy en día eso ya no importa más", lamenta Eaddy.

Pero para cada una de estas personas, organizaciones y establecimientos, la película todavía importa y sigue con su evolución. Es vital, no solo para su subsitencia, también es un portal para un entendimiento más profundo del medio como un todo, incluso si se termina en la arena digital.

Erwitt dice: "yo sugiero que cualquier persona que esté interesada en la fotografía, comience con lo difícil, quiero decir, imprimir, fotografiar, desarrollar, esquivar, hacer todas las cosas que son esenciales para producir una buena fotografía análoga".

Y como la variedad de pasos que se requieren para hacer una impresión, estas prácticas forman una comunidad que construye la historia, la tradición y el arte de la fotografía análoga.

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