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Teru Kuwayama, el periodista de guerra que sólo usa un iPhone

El proyecto realizado por el fotógrafo incorpora testimonios de soldados y población en Afganistán a las fotografías tomadas con el celular
mié 31 agosto 2011 10:07 AM
iphone fotoperiodista
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Una de las primeras cosas que llama la atención del fotógrafo estadounidense Teru Kuwayama es su celular, protegido por una cubierta de acero negra. No es sólo cuestión de diseño. El iPhone que pone sobre la mesa ha sido su herramienta durante los últimos años para fotografiar zonas de guerra en Afganistán e Iraq.

Sin embargo el uso del iPhone como herramienta de trabajo y su labor como fotoperiodista de guerra no fueron decisiones planeadas.

Kuwayama narró a CNNMexico sus inicios como fotógrafo, de bandas de punk. Sin embargo, en 2002, cuando la invasión americana en Afganistán parecía un asunto concluido, decidió cubrir la guerra como fotógrafo independiente.

La calidad de sus imágenes atrajo la atención de revistas como Time, que empezó a publicar sus trabajos. Sin embargo, a diferencia de otros colegas, quienes sólo salían a hacer su trabajo e interactuaban con soldados, Teru decidió hacer algo más: hablar con los soldados en el frente y con la población. "Sé un poco de farsi (idioma hablado en Afganistán) y me hice de grandes amigos donde además la experiencia de los soldados era invaluable".

Pero Teru no se quedó en Afganistán. También viajó a Iraq entre los años 2005 y 2007 en lo que llama la guerra oculta, cuando la violencia en ese país se incrementó mientras la prensa occidental se desentendía de la situación para poner sus ojos en Afganistán.

Para 2008 decidió replantearse su labor en fotoperiodismo. "Pasé un año en la Universidad de Stanford, aprendiendo sobre la naturaleza de los conflictos que estaba cubriendo con mi cámara". Así, en 2009 regresó al frente de Afganistán, pero con una nueva idea en mente.

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Su idea tenía dos vertientes. La primera fue dejar en casa el pesado equipo fotográfico que acompaña a un fotógrafo de guerra. " Decidí emplear un iPhone , aparato que permite tomar fotografías de muy alta calidad, pesa muy poco y puede llevarse en cualquier parte. Además, puedes navegar en la red con él y hasta recibir llamadas telefónicas". Así, con la ayuda de un herrero adaptó su iPhone con una cubierta de acero.

"La cubierta la diseñó el hermano de un amigo mío, ha resistido caídas, y el polvo del sur de Afganistán, que es como harina y se cuela por todos lados, destruyendo cualquier aparato electrónico", detalla.

Aunque el iPhone parece un aparato frágil, Teru dice que su resistencia es notable , "debido a que sólo tiene un botón y funciona casi por entero con la pantalla, está sellado herméticamente, por lo que no se daña con las condiciones ambientales", y además, la cubierta del celular puede atornillarse a trípodes, cascos o vehículos por medio de pequeños agujeros en su estructura.

Por si fuera poco, las fotografías que toma con el iPhone (con resolución de 5 megapixeles) incorporan las coordenadas geográficas del lugar donde han sido tomadas, para ubicarlas en un mapa. Esta capacidad era importante ya que fotografías y testimonios se colocan desde 2010 en el sitio web del proyecto Basetrack que contiene información relacionada con el despliegue de marines en el frente de batalla en Afganistán, proporcionada por Teru, colegas fotógrafos y más importante aún; soldados en el frente de batalla.

Una base de datos de la guerra

La idea de poner a soldados a fotografiar sus experiencias en combate nace del hecho de que "los soldados tienen un mejor conocimiento de su vida y de las cosas que les ocurren que quienes desde afuera sólo los miran y regresan a casa".

Su proyecto se convirtió en una fuente de información para las familias de los soldados, aunque con ciertas restricciones, "en caso de muerte de un soldado, si la información de su identidad llegaba primero a nuestras manos, esperamos hasta que las autoridades notifiquen a los familiares".

El proyecto Basetrack le mostró una nueva manera de hacer fotografía, habilitando a personas comunes para hacer el trabajo que antes sólo estaba en manos de expertos.

“El viejo modelo del fotógrafo con una asignación por la que se le paga está muriendo, los medios de comunicación están menos dispuestos a asignar alguien para tomar imágenes de lo que sucede a medio mundo de distancia”. Así, Teru considera que nuevos modelos de fotografía están emergiendo: organizando a usuarios para fondear la asignación de un trabajo (llamado crowd funding) o que incluso muchos voluntarios participen en el mismo proyecto, en el denominado modelo crowdsourcing.

¿Será entonces el fin de la fotografía profesional?

En una conversación por separado, Pedro Valtierra, fotoperiodista y director de la revista fotográfica Cuartoscuro señala que, “la mirada profesional del fotógrafo será indispensable, siempre habrá la necesidad de distinguir, entre el mar de imágenes, aquéllas que valen la pena fijar para la posteridad; sólo cambiará en el fondo, la manera en que se paga la cuenta”.

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