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La nueva tecnología gasta electricidad, pero fomenta el ahorro de energía

Los hogares promedio cuentan con más dispositivos tecnológicos, por lo tanto, consumen más energía; pero no todo son malas noticias
lun 05 septiembre 2011 02:34 PM
sala
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Vamos a hacer un pequeño examen. ¿Qué aparato tecnológico para el hogar crees que utiliza más electricidad?

A. Refrigerador

B. Computadora portátil

C. DVR / Decodificador de TV

D. Televisión de alta definición

Si tu respuesta es Decodificador de TV (C), tienes razón. Esa pequeña caja cerca del televisor —la que reproduce y graba televisión por cable— consume más electricidad que un refrigerador moderno, y es probable que absorba más energía que la TV a la que está conectada, de acuerdo con un reciente informe del Consejo de Defensa de Recursos Naturales de Estados Unidos (NRDC, por sus siglas en inglés).

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¿Sorprendido? Deberías estarlo. En esta época, esperamos que la tecnología nos ayude a ahorrar electricidad , no a desperdiciarla. Pero cuando se trata de los electrónicos, hay evidentes excepciones a la regla de que la tecnología hace nuestra vida más eficiente.

Parece que la tecnología se ha convertido al mismo tiempo en heroína y villana del movimiento de la eficiencia energética. La investigación muestra que, a largo plazo, la tecnología nos ayudará a construir casas ahorradoras de energía y nos auxiliará en nuestra búsqueda para obtener electricidad a partir de fuentes renovables .

Pero, por ahora, nuestro creciente apetito por los electrónicos de consumo parece estar creando un desperdicio ignorado de electricidad y está contrarrestando los avances en otros sectores.

En las últimas semanas, los grupos ecologistas han convertido a los decodificadores de señal televisiva, en el enemigo número uno del público.

“Éste es un enorme consumidor de energía que nadie conoce”, dice Noah Horowitz, un científico del NRDC, acerca de los decodificadores. “El secreto es que estos productos desperdician 2,000 millones de dólares al año en energía... cuando los consumidores no los están utilizando. Y realmente necesitamos que la industria avance y haga un mejor trabajo aquí”.

¿Por qué sucede esto? Hay varios problemas con este aparato tecnológico, dice Horowitz.

Éstos son algunos:

  • La mayoría de los decodificadores de TV no pueden ser apagados ni puestos en modo de inactividad.
  • Si pulsas el botón de apagado, todo lo que sucede es que el reloj brilla un poco menos; prácticamente no se ahorra nada de energía al apagar el dispositivo.
  • Los decodificadores y grabadoras de video digital están en todas partes: el NRDC estima que en Estados Unidos hay 160 millones, aproximadamente uno por cada dos personas en ese país.
  • En México hay aproximadamente 10.5 millones de decodificadores, de acuerdo con el Consejo de Publicidad de televisión de paga en América Latina .
  • Las empresas de cable por lo general son dueñas del decodificador, por lo cual los consumidores no tienen mucha elección con respecto a su eficiencia.

Los nuevos datos acerca de la cantidad de energía que estos decodificadores eternamente encendidos realmente usan, han provocado una especie de cambio radical en el mundo de la eficiencia energética.

Los reguladores están ahora, por primera vez, considerando regulaciones que establezcan límites de eficiencia energética en decodificadores y enrutadores inalámbricos, de acuerdo con John Cymbalsky, supervisor del programa de aplicación de estándares del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Cada vez más gadgets

La proliferación de la tecnología de consumo también provoca preocupaciones.

En 2011, el hogar estadounidense promedio tiene 24 aparatos electrónicos de consumo, según una encuesta de la Asociación de Electrónica de Consumo de Estados Unidos. Hace veinte años, una casa estándar sólo tenía 9.7 electrónicos; en 1980, sólo eran 2.8 por hogar. (La encuesta incluye computadoras, consolas de videojuegos, televisores, dispositivos GPS, reproductores de DVD y sistemas de audio en su lista de productos).

Más allá de eso, parece que todo en estos días tiene que ser enchufado.

“¿Quién hubiera pensado hace 20 años que íbamos a necesitar libros o cepillos de dientes o molinos de café electrónicos ?”, dice Owen Comstock, un analista de investigación de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos. “Son casi inexistentes las cosas que podría enumerar que no están ya enchufadas; y sin duda eso tiene implicaciones sobre el uso de la electricidad”.

Estos dispositivos también son cada vez más grandes. Hay 275 millones de televisores en uso en Estados Unidos hoy en día; casi uno por persona, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés). En México hay por lo menos 26.5 millones de hogares con televisión .

En Estados Unidos, 20 millones tienen pantallas que son de 40 pulgadas o más, dice Katharine Kaplan, líder de equipo de la EPA para el desarrollo de productos de Energy Star.

Todo esto se suma a una nueva realidad en el uso doméstico de la energía: los electrónicos consumen, más que nunca, la mayor parte de la energía. Junto con los electrodomésticos, los electrónicos constituían un 17% del consumo de energía promedio de un hogar en 1978; en 2005, esa cifra saltó a 31%.

Otros aparatos que desperdician la energía en el hogar  como focos , aparatos de aire acondicionado y calentadores de agua— están sujetos a regulaciones que apuntan a reducir el consumo de energía sin degradar la calidad, dice Kaplan. Lo mismo puede suceder para los electrónicos, señala.

En general, los consumidores no deben culpar a la tecnología por el derroche de energía, dice Kaplan.

La tecnología: la solución

En todo caso, la nueva tecnología puede ser lo que nos ayude a salir de este lío .

Toma como ejemplo los teléfonos inteligentes, dice. Esos aparatos multipropósito reemplazaron a los dispositivos GPS, a los teléfonos móviles y, en cierta medida, a las computadoras portátiles. Eso ahorra energía.

La tecnología también se utiliza para hacer que los sistemas de energía y los aparatos individuales sean más eficientes, y es usada para tratar de obligar a la gente a que utilice menos energía de forma voluntaria.

Una empresa llamada OPOWER, por ejemplo, utiliza la tecnología de redes inteligentes para indicarle a la gente cuánta electricidad utilizan en comparación con sus vecinos, con la esperanza de que esta culpa les haga utilizar menos.

Entre más mejora la tecnología y más ampliamente es adoptada, más energía ahorramos, de acuerdo con proyecciones recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

Si las personas desarrollan y adoptan mucha de la nueva tecnología, nuestro uso de energía por persona se reducirá un 34% para el año 2035 , indican las estimaciones. Si seguimos utilizando las mismas cosas viejas que usábamos en 2010, el consumo por persona se reducirá menos: sólo el 10%, indica el informe.

Así que, al final, tal vez la alta tecnología no es la villana.

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