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Los usuarios de Instagram dicen que Facebook compró una comunidad

Usuarios están preocupados por la posibilidad de que Facebook acabe con la maravilla de la aplicación
vie 13 abril 2012 12:57 PM

Cada mañana, Dirk Dallas hace un viaje alrededor del mundo. Con sus propios ojos, estudia imágenes artísticas, en tiempo real, de la vida en Nueva York, París, Hong Kong.

Pero en realidad, Dallas, un diseñador gráfico, no sale de su barrio Riverside, California. Ni siquiera se atraviesa su puerta principal. Sólo necesita su teléfono y un portal digital llamado Instagram .

“Es como tomar vacaciones a diario”, comenta Dallas. “Instagram es muy distinta de otras redes sociales que he utilizado”.

La libertad de compartir y conectarse con otros usuarios de todo el mundo es, en gran medida, lo que hace que Dallas regrese a Instagram, la famosa aplicación para compartir fotografías, una y otra vez. Dallas cree que eso mismo vio Facebook al realizar, esta semana la mayor compra que ha hecho en 8 años de historia.

“Facebook no está comprando una app; nos está comprando a nosotros”, asegura Dallas. “Están comprando una comunidad”.

Este lunes, Facebook puso al mundo de la tecnología de cabeza cuando ofreció 1,000 millones en efectivo y en acciones, a cambio de Instagram, un rudimentario y reciente negocio con base en San Francisco y con sólo 13 empleados que de pronto se han volvieron ricos.

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Instagram ha tenido un crecimiento explosivo: alcanzó los 35 millones de descargas registradas en sólo 18 meses. Su comunidad se duplicó sólo en los últimos cinco meses —con el impulso adicional por la esperadísima versión para Android, que vio la luz la semana pasada— lo cual ha disparado cantidad de nuevos usuarios a un millón, quienes se registraron durante las primeras 24 horas.

Este martes, debido a una ola de publicidad, la aplicación gratuita alcanzó el lugar #1 de la App Store de Apple por primera vez en la historia.

La respuesta del millón sigue vigente: ¿Por qué la plataforma para compartir fotografías más grande del mundo ofreció tal cantidad de dinero por una pequeña compañía que estaba valuada en la mitad de ese costo? Los analistas de mercado y los geeks de la tecnología especulan acerca de los motivos, pero el meollo del asunto podría residir en la pasión de los usuarios de Instagram.

Instagram es una forma extremadamente sencilla de compartir fotografías desde el teléfono. Los usuarios toman fotos, las mejoran con filtros que les dan un toque artístico y vintage y las comparten con sus seguidores. Al igual que en Twitter, los usuarios pueden seguir a otros instagrammers, cuyas fotografías aparecerán en sus feeds. Los usuarios pueden señalar ‘Me gusta’ o comentar las fotos, tal como se hace en Facebook.

Pero para muchos de los usuarios más leales, Instagram es mucho más que eso; es un espacio creativo, un lugar para inspirarse todos los días y una plataforma para hacer nuevos amigos.

“Instagram cambió mi vida”, afirma Bex Finch, quien tiene más de 100,000 seguidores en la red. “Me encanta poder compartir mi mundo con personas que no conozco, pero [que] me inspiran”.

Pero Finch, fotógrafa profesional, quien ha concretado trabajos al conectar con clientes por medio de la aplicación, está preocupada por el influjo masivo de los nuevos usuarios de Facebook.

“Quizá Instagram ya cumplió su cometido”, comenta. “Tal vez sea momento de seguir adelante”.

En días recientes, la blogósfera se llenó de quejas similares de los usuarios de Instagram, preocupados por que Facebook vaya a vender su información personal o contaminar sus streams de fotografías con publicidad. El fotógrafo Benjamin Heath tiene un optimismo más precavido.

“Esperemos a ver qué sucede antes de emitir un juicio”, opina Heath.

“Por supuesto que me molestaré si Instagram se convierte en algo que ya no querré utilizar”, dice. “Pero todavía no hay razones para pensar que así será”.

Heath cree que podría haber un aspecto positivo conforme el servicio gane popularidad: mejores características, como filtros ajustables, quizá, o una mejor forma de seguir a los usuarios talentosos.

Con más de 800 millones de usuarios, Facebook tiene alguna idea acerca de lo que significa escalar. Y el rápido crecimiento de Instagram ha creado sus propios baches en el camino.

Los usuarios que la adoptaron desde el principio se han quejado de que se ha vuelto casi imposible entrar a la “página de populares” de Instagram y de que está llena de fotografías que no tomaron ellos mismos —demasiadas adolescentes semivestidas, por ejemplo, o tributos a Justin Bieber—. Los usuarios de toda la vida dicen que algunos usuarios están en la aplicación sólo para ganar seguidores y no para unirse a lo que Shah Kashani describe como “una floreciente comunidad de personas con intereses similares y sedientas de fotografía”.

“Soy tanto un observador como un fotógrafo”, afirma Kashani, desarrollador web. “Y pasa lo mismo con los demás, de modo que siempre hay una retroalimentación constante. Es casi como ayudarnos entre todos a ser mejores fotógrafos”.

Kashani desea mantener separadas sus cuentas de Facebook y de Instagram, así como las comunidades de cada una. “El problema es que mi cuenta de Facebook está por todos lados”, prosigue Kashani. “Estoy conectado con colegas, familia y amigos, pero siento que estoy forzando la entrada de mi fotografía en Facebook”.

Serge Najjar, abogado en Beirut, no tiene una cuenta de Facebook y tampoco quiere tener nada que ver con esa red social.

“Siempre es un reto seguir el paso al cambio”, explica Najjar. “Siento que Instagram está perdiendo su simplicidad. Se trata de un intercambio social puro entre personas que comparten la misma pasión”.

Ike Edeani, diseñador gráfico, compró su primer iPhone en parte para poder descargar Instagram. Admite que puede pasar cuatro horas diarias interactuando con la comunidad visual de la aplicación.

“En realidad no me emociona compartir fotos en Facebook”, afirma Edeani. “(Pero) Instagram volvió a despertar mi creatividad de muchas maneras (...). He aprendido a reaccionar a esa chispa —cuando veo algo que camina alrededor— y no perderla. (...) La aplicación nos conecta a todos [en San Francisco] y nos inspira a seguir explorando la ciudad en que vivimos, a despertar a las 6 de la mañana e ir a capturar el amanecer”.

No todo mundo está de acuerdo. Algunos usuarios de Instagram ya saltaron a otras aplicaciones. Robert Paul Jansen, desarrollador web que vive los Países Bajos, cree que Facebook fue “el golpe final”. Él cerró su cuenta el lunes, dejando 2,000 seguidores atrás y ahora comparte su fotografía paisajista en EyeEm, la competencia de Instagram con base en Berlin.

Jansen no es el único Instagrammer de respeto que ha huido de la aplicación esta semana, pero los temores de verdaderos éxodos parecen una exageración.

De cualquier modo, incluso los usuarios de Instagram más optimistas tienen sus dudas.

“¿Qué pasará la próxima vez que se cree una herramienta que me interese?”, se pregunta Heath. “¿Me sentiré igual? ¿O debemos asumir que todas las grandes cosas al final serán parte de Facebook, Google, Amazon, Apple o Microsoft?”.

Independientemente de lo que haya motivado la compra, pocos usuarios muestran recelo hacia el presidente Kevin Systrom y al resto del equipo por tomar la decisión de vender.

“A final de cuentas son 1,000 millones de dólares”, dice Heath. “No los culpo [a Instagram]. No hay ni blanco ni negro. Es sólo un montón de dinero”.

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