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Los rarámuri tejerán su propia red de comunicación con TIC A.C.

Telecomunicaciones Indígenas ganó una concesión de espectro para construir un sistema de comunicación para que 13 comunidades rarámuri accedan gratis a servicios de voz y datos.
vie 29 agosto 2025 10:00 AM
Habitantes rarámuri tejerán sus propias redes de telecomunicaciones
Toda la infraestructura será operada, vigilada y mantenida por las propias comunidades, gracias a los procesos de capacitación que TIC A.C. brinda de forma continua y a través de sus lenguas maternas.

En lo profundo de la Sierra Tarahumara, ubicada en el estado de Chihuahua, donde las montañas imponen su geografía y el aislamiento ha sido la norma por generaciones, las comunidades rarámuri reescriben una nueva historia: donde la organización comunitaria y la autonomía convergen para habilitar servicios de conectividad a territorios históricamente olvidados.

Conectar a estas regiones es un reto técnico, pero también un desafío social, político y cultural. Sin embargo, Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C. (TIC A.C.) logró un paso clave, al obtener una concesión de espectro social, que permitirá desarrollar una red de comunicación para conectar a 13 comunidades rarámuri.

El proyecto —que marca un hito para las comunidades indígenas del norte del país— utilizará segmentos de espectro en bandas altas, específicamente de 5.73 a 5.9 MHz y de 6.765 a 7 MHz, según el documento de resolución del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

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Las frecuencias asignadas permitirán establecer un sistema de radiocomunicación de alta frecuencia (HF), similar al que utilizan los servicios de emergencia, los radioaficionados o los dispositivos tipo walkie-talkie. Esta tecnología es ideal para conectar zonas remotas y aisladas, donde aún no llega la telefonía móvil ni el internet comercial.

Ahora, gracias a este sistema, las comunidades accederán a servicios básicos de comunicación como de voz, mensajes de texto, correos electrónicos e incluso el envío de imágenes, sin necesidad de infraestructura tradicional.

Este modelo de conectividad ha sido probado en comunidades de la Amazonía brasileña y en zonas pesqueras de Bangladesh, donde la geografía y la falta de servicios impiden el acceso a redes comerciales, según la experiencia de Rhizomatica, una Asociación Civil dedicada a llevar servicios a zonas rurales e indígenas.

Autonomía en la conectividad

El proyecto en la Sierra Tarahumara arrancará con la instalación de antenas, radios HF y paneles solares para el suministro de energía que será financiada por dos fundaciones.

Toda la infraestructura será operada, vigilada y mantenida por las propias comunidades, como ocurre en otros proyectos de TIC A.C., gracias a los procesos de capacitación que la Asociación —en colaboración con diversas fundaciones— brinda de forma continua y a través de sus lenguas maternas.

“Más allá de la tecnología, lo importante es que la conectividad esté al servicio de la autonomía de los pueblos. Que sea una red construida desde las necesidades locales”, comentó Erick Huerta, coordinador general de Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A.C., que acompaña a TIC A.C.

El proyecto comunicará a localidades que funcionan como centros de trueque o espacios de intercambio comercial entre pueblos vecinos. El sistema de radiocomunicación al estar conectado con radiobases permitirá multiplicar el alcance del sistema, permitiendo que otras comunidades más pequeñas —con apenas 10 habitantes—puedan acceder a una forma de comunicación segura y comunitaria.

Para las comunidades rarámuri la comunicación, más que el servicio de internet, es el elemento fundamental por el que se impulsó el proyecto, debido a que sin un sistema como el que se plantea no pueden comerciar de manera efectiva sus productos, así como mantener a salvo a las localidades en un contexto de inseguridad.

“Ellos tenían unos tipos walkie-talkies, que les llamaban radios chismosos, con los que se comunicaban, pero el Ejército se los quitó porque son aparatos o sistemas similares a los que usan los narcotraficantes y en su momento eran aparatos que les funcionaban muy bien”, dijo Huerta.

El modelo de comunicación que operarán las comunidades tendrá un carácter profundamente arraigado en sus formas tradicionales de organización. Antes de la llegada de los dispositivos digitales, muchas de estas comunidades utilizaban un cuerno de chivo para emitir señales acústicas que podían escucharse a varios kilómetros de distancia. Esa señal marcaba el inicio de las actividades colectivas.

Ahora, las personas encargadas de operar la red de comunicación cumplirán una función similar: serán quienes emitan el aviso para que las localidades vecinas se conecten y comiencen la transmisión de mensajes.

Conectar a más comunidades

El año pasado, Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C. (TIC A.C.) solicitó al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) el uso de espectro radioeléctrico para desplegar una red de comunicación en beneficio de los pueblos rarámuri. Sin embargo, la propuesta implicó un análisis técnico profundo, ya que la banda solicitada requería innovaciones y precisiones sobre los segmentos adecuados para satisfacer las necesidades del proyecto.

Finalmente, el pasado 16 de julio, el IFT aprobó la solicitud, sentando las bases para la expansión de redes comunitarias de conectividad gestionadas por TIC A.C. Para la asociación, este tipo de sistemas podrían replicarse en entidades como Jalisco y Nayarit, donde habitan comunidades huicholes, aunque por ahora no se trata de un plan formal.

Desde hace nueve años, Telecomunicaciones Indígenas conecta a comunidades rurales e indígenas de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla y Guerrero para que autogestionen su infraestructura de telecomunicaciones. La clave del modelo es que son los propios pueblos originarios quienes operan, mantienen y sostienen los servicios de conectividad, conscientes de que ni los grandes operadores ni el gobierno llegarán por iniciativa propia a sus territorios, al no considerarlos rentables.

Mientras tanto, el programa gubernamental “Internet para Todos”, actualmente en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), reiteró que su estrategia debe ser financieramente viable. En la práctica, esto significa priorizar la cobertura en zonas donde ya operan empresas como Telcel, AT&T, Telefónica o los Operadores Móviles Virtuales (OMV), dejando fuera a localidades habitadas por los rarámuri o los huicholes, que siguen esperando una conexión que no dependa del mercado.

“Son poblaciones y comunidades que están muy dispersas. Las estrategias del gobierno actual no alcanzan a cubrir a estas comunidades de difícil acceso, pero los proyectos que se impulsan a través de radiocomunicación son una solución que por ahora ayuda a estas comunidades”, dijo Erick Huerta.

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