Otra de las suscripciones que no existían es Uber One, que ya no se limita a contenido o software, sino que entra a servicios cotidianos, como transporte y delivery. Uber reportó en febrero de 2025 que Uber One alcanzó 30 millones de miembros, con crecimiento de alrededor del 60% con respecto a 2024.
“La suscripción funciona como una herramienta de retención y frecuencia, no solo como una línea adicional de ingresos, además de que brinda una sensación de estatus que funciona muy bien para que los usuarios mantengan gastos recurrentes”, señala Rodrigo Cardoso, especialista en cultura digital de la UNAM.
Ese patrón también empieza a verse en México, aunque con cifras públicas más claras en entretenimiento que en el universo de servicios digitales. The CIU calcula que el gasto promedio mensual en plataformas de streaming es de 316 pesos y que el acceso promedio es a dos servicios, mientras que al cierre de 2024 había 14.3 millones de suscripciones activas.
El negocio en las redes
Por el lado de las redes sociales, Meta lanzó Meta Verified y reforzó el negocio de mensajería pagada en WhatsApp. El resultado: su rubro de other revenue, en el que agrupa ingresos de WhatsApp de paga, Meta Verified y otros, pasó de 1,722 mdd en 2024 a 2,584 mdd en 2025, un 50% más. En el cuarto trimestre de 2025 esa línea subió 54%, hasta 801 mdd, y la propia empresa dijo que la mensajería pagada dentro de WhatsApp ya había rebasado una tasa anual de 2,000 mdd.
Las plataformas de streaming de video y audio muestran que el modelo aún tiene recorrido por hacer, incluso en categorías maduras. Netflix rebasó, en 2025, el umbral de 325 millones de suscriptores y elevó sus ingresos a 45,200 mdd, 16% más que un año antes.
Spotify, por su parte, pasó de 263 millones de suscriptores premium al cierre de 2024 a 290 millones en 2025, un aumento del 10.3%. Son cifras que muestran que, aun con mercados saturados y consumidores más selectivos, la recurrencia sigue siendo una apuesta ganadora.
Mientras los objetos desaparecen de la vida cotidiana, las mensualidades ocupan su lugar. La música, los archivos, el ejercicio, la movilidad, la productividad y ahora incluso parte de la identidad digital dejan de ser cosas que se poseen físicamente para convertirse en servicios a los que se entra mientras se siga pagando.