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Tesla abre paso a nuevos rivales en el millonario negocio de la recarga eléctrica en México

La llegada de marcas chinas con más modelos electrificados avivó la competencia en infraestructura de carga, un mercado valuado en 331 millones de dólares que apunta a multiplicarse 10 veces hacia 2034 .
Los mexicanos ya no prefieren Tesla: ahora cargan su auto eléctrico en otra red que no es de Musk
Evergo y VEMO avanzan en el negocio de las electrolineras en México con redes abiertas y cargadores multimarca. (Cortesía Evergo)

La fila frente a los cargadores de Tesla dejó de pertenecer casi exclusivamente a sus propios vehículos. Entre SUV de BYD, sedanes de Volvo, modelos de Zeekr y unidades de flotillas eléctricas para aplicaciones de transporte, la infraestructura de recarga en México comienza a reflejar el auge de las marcas chinas.

La transformación ocurre mientras Tesla pierde exclusividad en un terreno que ayudó a construir. Durante años, la empresa de Elon Musk convirtió sus cargadores en un diferenciador comercial, pero la llegada masiva de vehículos de distintas procedencias —particularmente chinos— empuja al mercado hacia redes abiertas, compatibles con múltiples estándares y con presencia más amplia.

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La reconfiguración del mercado

Según la encuesta elaborada por Electro Movilidad Asociación (EMA), 35% de los usuarios de autos eléctricos en México conduce un vehículo BYD , convirtiendo a la automotriz china en la marca con mayor presencia entre propietarios de unidades eléctricas.

Tesla aparece en segundo lugar entre las marcas más utilizadas por los usuarios, con 17% de participación, seguida por Volvo con 16%; Zeekr con 7%; BMW con 7%; JAC con otro 7%; mientras otras firmas concentran el 17% restante.

La redistribución de marcas dentro del parque vehicular electrificado también está modificando el negocio alrededor de la carga. Lo que hace algunos años era un ecosistema dominado principalmente por Tesla ahora atrae a nuevos operadores que buscan construir infraestructura abierta, compatible con múltiples marcas y respaldada por inversiones cada vez mayores.

Ese cambio está ampliando el tamaño del mercado. El negocio de estaciones de carga para vehículos eléctricos en México alcanzó un valor de 331.3 millones de dólares en 2025, pero se espera que escale hasta 3,563.3 millones de dólares para 2034, lo que implicaría una tasa de crecimiento anual compuesta de 29.3% entre 2026 y 2034, de acuerdo con IMARC Group.

Detrás de esa expansión convergen factores como una mayor adopción de vehículos eléctricos, incentivos gubernamentales, mayores costos de combustibles, preocupaciones por la calidad del aire y una participación creciente de capital privado. A ello se suman avances tecnológicos, alianzas con fabricantes automotrices y objetivos de descarbonización que aceleran el despliegue de infraestructura.

Las empresas ya comenzaron a posicionarse para capturar esa oportunidad. Evergo, por ejemplo, anunció inicialmente una inversión de 200 millones de dólares en noviembre de 2022 para desarrollar infraestructura de carga en México, pero seis meses después elevó el monto a 400 millones de dólares con el objetivo de desplegar hasta 15,000 puertos durante los próximos 10 años.

Con ese despliegue, la firma originaria de República Dominicana encabeza el mercado.

VEMO, firma mexicana fundada en 2021, ocupa el segundo lugar entre las redes más utilizadas al concentrar 2.2 de cada 10 cargadores empleados por usuarios.

Su apuesta ha sido distinta y ha consistido en construir un ecosistema alrededor de la movilidad eléctrica. Además de operar infraestructura, administra flotillas eléctricas integradas principalmente por vehículos BYD que funcionan dentro de plataformas como Uber y DiDi.

La compañía también apostó por infraestructura de gran escala. En San Pedro de los Pinos, Ciudad de México, opera la estación de carga más grande de América Latina, con 104 conectores instalados.

Tesla, aunque conserva presencia relevante, ahora ocupa el tercer sitio entre las redes de carga utilizadas en el país, con una participación equivalente a 2.1 de cada 10 cargadores empleados por usuarios, superior al 1.8 registrado un año antes.

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El ecosistema continúa expandiéndose. Fazt, empresa mexicana creada apenas en abril del año pasado, ya concentra 1.3 de cada 10 cargadores utilizados, frente al 1.0 observado un año antes.

Su crecimiento se apoya en acuerdos con cadenas comerciales como Soriana y una expansión hacia mercados como Ciudad de México, Nuevo León, Querétaro y Puebla.

Redes abiertas desplazan ecosistemas cerrados

El crecimiento en puntos de carga coincide con una apuesta por abrir su red a diversas marcas automotrices. Incluso Tesla ha tomado esa dirección.

La automotriz estadounidense mantenía un ecosistema de carga cerrado a sus vehículos, sin embargo, decidió abrir su infraestructura al resto de coches eléctricos a finales de 2021. Hoy marcas como Volvo, General Motors y Ford ya pueden utilizar algunos de los cargadores de Tesla.

La apertura representa un giro para una compañía que utilizó la exclusividad de su infraestructura como parte central de su propuesta comercial. Ahora, la presión competitiva parece obligarla a integrarse a un mercado más diverso.

Una infraestructura con enfoque urbano

Aunque la infraestructura avanza, el mercado todavía se encuentra concentrado en centros urbanos.

Cinco de cada 10 usuarios consideran insuficiente la infraestructura fuera de las ciudades, particularmente hacia rutas con destinos como Acapulco, Querétaro, Guadalajara, Cuernavaca, Puebla y Veracruz.

“En carretera todavía no hay muchas personas viajando. Tenemos un par de socios que han puesto cargadores y son los menos rentables”, expone Eugenio Grandio, presidente de EMA.

Datos del Inegi muestran que los vehículos totalmente eléctricos representaron apenas 1.8% de las ventas totales de autos en México durante el último año, un incremento respecto al 1.3% previo. Esa adopción gradual también explica por qué la cobertura carretera sigue rezagada.

"Lo que ha funcionado en el resto del mundo es que primero vinieron los coches, y, a medida que hubo muchos coches, las empresas empezaron a invertir en cargadores", dijo Grandio.

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