¿Qué pasaría si la única forma fiable de conocer el mundo se tergiversa por un mal uso de la inteligencia artificial? Esto sucedió la semana pasada, cuando Google comunicó que “algunas personas compartían capturas de pantalla de imágenes generadas que parecían infringir sus políticas”.
La integración que la empresa eliminó permitía a los usuarios utilizar indicaciones de texto para generar escenarios falsos sobre una capa base de imágenes satelitales, aéreas o 3D reales y compartir capturas en otras plataformas.
Ante esto, Enrique Cortés Rello, director del hub de IA del Tecnológico de Monterrey, mencionó a Expansión que las imágenes circulando por internet no todas son fiables, pues las personas deben confiar en la fuente y el verdadero problema “es que esa fuente 100% confiable ahora puede ser manipulada externamente”, agregó. Por eso, la integración de Nano Banana es tan riesgosa, ya que sirve para transformar y editar imágenes usando texto de forma rápida.
Este caso demuestra que la regulación de la IA debe enfocarse más en los usos que en la tecnología. Casos como la demanda de Grok, el chatbot de IA desarrollado por xAI, a mediados de enero del 2026 al generar deep fakes sexualizados de personas reales no consensuadas. Asimismo, Google mencionó a BBC Verify que la herramienta podría utilizarse para difundir desinformación con la apariencia de legitimidad de la organización, por lo que actores malintencionados podrían abusar de ella.