“Nunca pensé que me convertiría en objetivo”, mencionó Cristina Caicedo Smith, periodista especializada en libertad de prensa para el medio Voice Of America, quien en febrero de 2025 descubrió que dos videos difundidos en la red social X reprodujeron su voz e imagen para crear una deepfake.
La violencia digital contra periodistas no es un fenómeno nuevo, lo que cambió fue la forma de ejecutarse. Gracias al uso de inteligencia artificial, lo que antes requería tiempo, equipos coordinados y conocimientos técnicos para crear campañas de desprestigio, hoy puede realizarse en cuestión de minutos a través de herramientas capaces de generar imágenes, audios o videos sintéticos que son difíciles de distinguir de los reales.
De acuerdo con la encuesta global sobre Violencia en línea contra las mujeres periodistas , realizada por la UNESCO y el International Center for Journalists (ICFJ), el 73% de las periodistas reportó haber sufrido violencia en línea en 2020. Cinco años después, el informe Reporteando en un mundo nuevo y valiente, elaborado por la UNESCO, UN Women y el ICFJ, mostró que esa proporción aumentó a 75% y advirtió que la inteligencia artificial generativa transformó los ataques mediante el uso de deepfakes, clonación de voz, contenido sintético, y campañas automatizadas de desinformación.
Para Juan Camilo Lozano, politólogo especializado en poder y hegemonía digital de la Universidad Nacional de Colombia, la inteligencia artificial no creó la violencia digital contra periodistas, sino que la volvió más escalable, barata y difícil de detectar.
“Antes, organizar una campaña de desprestigio requería personas creando contenido de manera manual. Hoy, una sola persona puede producir de forma industrializada cientos de piezas falsas, adaptarlas a distintas audiencias y amplificarlas en redes sociales”, mencionó a Expansión.