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Cómo reiniciar el algoritmo cuando TikTok, Netflix o Spotify te encasillan

Los algoritmos aprenden de lo que terminas, repites, compartes o ignoras, incluso cuando nunca presionas el botón “Me gusta”.
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Los algoritmos seleccionan contenidos entre catálogos con millones de opciones. (Miljan Živković/Getty Images)

Ves un video de recetas hasta el final y, de pronto, TikTok te muestra cocineros en cada deslizamiento. Reproduces música infantil durante una reunión familiar y Spotify concluye que descubriste tu nuevo género favorito. En Netflix, basta con abandonar una serie a la mitad para que aparezcan otras similares.

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Las plataformas no leen la mente, pero registran las señales que dejamos al consumir contenido. Cada reproducción, pausa, búsqueda, repetición o abandono alimenta los algoritmos de recomendación que intentan anticipar nuestro siguiente clic.

Priscilla Quintana-Ramírez, académica de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), explica que cada interacción deja una huella digital. Los sistemas analizan qué películas terminamos, cuánto tiempo escuchamos una canción o qué videos compartimos, repetimos o ignoramos.

Una de las técnicas que utilizan es el filtrado colaborativo: si dos personas mostraron gustos similares, es probable que coincidan en nuevas películas o canciones. Otra es el filtrado basado en contenido, que compara actores, géneros, temas, ritmos musicales, idiomas o estilos narrativos.

El sistema aprende constantemente. El problema aparece cuando interpreta una curiosidad ocasional como una preferencia permanente y comienza a mostrar siempre lo mismo. Así surgen las llamadas burbujas de contenido, que reducen la exposición a propuestas diferentes.

“La próxima vez que una plataforma parezca leer tu mente, recuerda que no se trata de adivinación. Es el resultado de matemáticas, estadística, ciencia de datos e inteligencia artificial trabajando silenciosamente para anticipar, con notable precisión, cuál podría ser tu siguiente clic”, señala la académica.

No existe un botón universal para borrar todo lo que el algoritmo sabe, pero sí formas de corregir las señales.

TikTok: empezar de nuevo

TikTok ofrece la opción más cercana a un reinicio. En Ajustes y privacidad, el usuario puede entrar a Preferencias de contenido y seleccionar “Actualizar el feed Para ti”. La plataforma mostrará contenidos como si la cuenta acabara de crearse y aprenderá de las nuevas interacciones.

La decisión no puede deshacerse y solo modifica “Para ti”; no altera las cuentas seguidas, el perfil ni los mensajes. También es posible marcar videos como “No me interesa”, administrar la frecuencia de ciertos temas y filtrar palabras clave. TikTok reconoce que estas acciones ayudan a orientar sus recomendaciones.

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Netflix: limpiar las señales

Netflix utiliza los títulos que una persona comienza o termina, sus evaluaciones y el historial de la cuenta para actualizar las recomendaciones.

Para corregirlas, el usuario puede entrar a Cuenta, seleccionar su perfil y abrir Actividad de visualización. Desde ahí puede ocultar una película, un episodio, una serie completa o todo el historial. Un título eliminado dejará de utilizarse para hacer recomendaciones, aunque el cambio puede tardar hasta 24 horas en reflejarse.

También conviene modificar las calificaciones con pulgar arriba o abajo. Crear un perfil separado resulta útil cuando varias personas utilizan la misma cuenta, pues impide que los gustos de una alteren las sugerencias de otra.

Spotify: separar un gusto pasajero

Spotify construye un perfil de gustos a partir de qué escuchamos y cómo lo hacemos. Ese registro influye en Discover Weekly, los Daily Mixes y otras listas personalizadas.

Si una canción o playlist no representa los gustos habituales (música para dormir, contenido infantil o una selección para una fiesta) puede excluirse. Basta con abrir el menú de tres puntos y elegir “Excluir de tu perfil de gustos”. La función reduce su influencia en futuras recomendaciones sin eliminar el contenido de la biblioteca.

Seguir nuevos artistas, guardar canciones y explorar otros géneros también envía señales distintas. El algoritmo no tiene una opinión definitiva sobre cada usuario: aprende de su conducta y vuelve a ajustarse cuando cambian sus hábitos.

La próxima vez que una plataforma parezca encasillarte, la solución no necesariamente exige abrir otra cuenta. A veces basta con borrar una señal equivocada y enseñarle al algoritmo que nuestros gustos también pueden cambiar.

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