El almendro y su relación con el 14 de febrero
De acuerdo con el mito griego, la floración del almendro en temporada invernal tiene su origen en un amor inmortal entre Acamante, hijo de Fedra y Teseo, y Phyllis, hija del rey de Tracia.
El joven Acamante, durante el viaje hacia la guerra de Troya, se detuvo en Tracia, donde conoció a Philis y se enamoró de ella; sin embargo, no pudo quedarse con ella y se dirigió a combatir en la Guerra de Troya durante 10 años. La joven amante lo esperó en vano y murió con la añoranza de poder ver de nuevo a su amado.
La diosa Atenea, conmovida por la muerte de la joven princesa y queriendo darle una especie de inmortalidad, transformó a Phyllis en un almendro.
Al regreso de la guerra, Acamante abrazó el árbol que floreció, lo que representa el amor eterno y que resiste el tiempo, además de que se caracteriza por florecer en invierno.