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México se despide del Mundial con un amargo adiós

La selección nacional cayó 3-2 ante Inglaterra en el último partido del Mundial en casa, pero dejó la imagen de un equipo que volvió a hacer creer a un país entero que el sueño era posible.
La Selección Mexicana se despide del Mundial
La Selección Mexicana no pudo lograr llegar al ansiado sexto partido y cayó ante Inglaterra en el último partido del Mundial en el país. (ULISES RUIZ/AFP)

Era domingo, pero medio México despertó temprano. La emoción no dejó dormir. Desde primera hora de la mañana, el sonido de muchos barrios del país y, especialmente, de la Ciudad de México, fue el de los tambores, las cornetas y los cohetes. Los buenos resultados de la selección mexicana llevaron a la mejor de las circunstancias: que el último partido del Mundial en México permitiera vivir un sueño, el juego de octavos de final entre México e Inglaterra. Durante los últimos días, una frase empezó a tomar fuerza: ¿Y si sí?

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No pudo ser. Después de 25 días, México terminó su etapa como anfitrión de su tercera Copa Mundial de Futbol con la despedida también de la escuadra nacional. Dio batalla en un partido épico, en un Azteca que lució por último día el nombre de Estadio Ciudad de México, con 80,824 personas en sus gradas, la mayor parte de ellas alternando entre el '¿Y si sí?' y el 'sí se puede'.

Desde la noche del martes pasado, cuando México venció a Ecuador, un ritmo empezó a ganar fuerza. "Y vienes desde allá, donde no sale el sol, donde no hay calor". La estrofa de 'Aquí no es así', la canción de Caifanes, se convirtió en la última semana en un himno.

Pero el domingo en la Ciudad de México amaneció inglés. No es raro en la época de lluvias en la capital del país. Y apenas una hora después de que el estadio abriera sus puertas a las 14.00 horas, la lluvia y la tormenta eléctrica comenzaron a no dar tregua.

La lluvia retrasó el partido de octavos de final entre México e Inglaterra en el Estadio Ciudad de México
La lluvia retrasó el partido de octavos de final entre México e Inglaterra en el Estadio Ciudad de México (Francois Nel/Getty Images)

Tanto, que obligó a alargar los nervios una hora más. El horario del partido se retrasaba para iniciar a las 19.00, una hora después de la prevista. La lluvia no pareció importar, sin embargo, a las miles de personas que se encontraban en los fan fest de la ciudad, ni en las pantallas instaladas para aliviar la presión en los puntos más concurridos de la ciudad.

En el Estadio Ciudad de México, la gente se refugiaba bajo cualquier techo que encontraba, reacia a entrar a las gradas a pesar de los avisos de tormenta eléctrica. Miles de personas seguían gritando 'México, México', volaban a quien se dejaba y se hacía fotos con los aficionados ingleses.

Una frase tomó fuerza en los últimos días: ¿Y si sí? Finalmente, el sueño no pudo ser.
Una frase tomó fuerza en los últimos días: ¿Y si sí? Finalmente, el sueño no pudo ser. (RODRIGO OROPEZA/AFP)

En las gradas, la ilusión se mantenía. Personas que habían obtenido sus boletos gracias a alguna dinámica o concurso de las marcas patrocinadoras charlaban con otras que no habían tenido tanta fortuna. "A mi me costó mi boleto 50,000 pesos esta semana", decía un aficionado que viajó desde Coahuila. Su vecino de asiento, que había llegado desde San Luis Potosí, le contestaba que había conseguido el suyo el sábado por 12,000. Cuestión de suerte.

Ayer no estuvo permitido entrar con sombrero al estadio y eso hizo que se vieran pocos charros. En el apartado de caracterización, se vieron penachos, pero tal vez ahí también ganó la escuadra inglesa: leones y reyes, con corona y capa de armiño incluidas, se paseaban por las gradas.

Más de 80,000 asistentes abarrotaron el Azteca, que se despidió anoche de su nombre como Estadio Ciudad de México.
Más de 80,000 asistentes abarrotaron el Azteca, que se despidió anoche de su nombre como Estadio Ciudad de México. (Richard Pelham/Getty Images)

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El marcador se inauguró con dos goles en apenas dos minutos, los dos de Jude Bellingham, en el minuto 36 y 38. México llegaba más, estaba más en la cancha contraria, pero a Inglaterra le bastó llegar para anotar. Pero el Tri no se vino abajo y antes de irse al medio tiempo, en el minuto 46, anotó Julián Quiñones. El estadio se vino abajo.

Inglaterra elimina a México del Mundial 2026
Inglaterra celebró dos goles de Jude Bellingham en apenas dos minutos. (Charlotte Wilson/Getty Images)

Harry Kane ponía más lejos darle la vuelta al partido, con un tercer gol para Inglaterra en el minuto 60. Raúl Jiménez acercaba el marcador en el 69. Pero ni siquiera los 11 minutos de tiempo añadido fue suficiente. El partido terminó 3-2 a favor del equipo europeo, que ocupa la cuarta posición en el ranking mundial.

Cuando tras el silbatazo final comenzó a sonar 'Wonderwall', de Oasis, parecía una broma cruel. En los últimos días, un mensaje de Liam Gallagher en su cuenta de X había encendido los ánimos. Su pronóstico para el partido era 5-0. Hasta Fher Olvera, cantante de Maná, le respondió en sus redes. El grupo mexicano actuó en el medio tiempo del partido, donde interpretó 'El rey'.

Un grito, sin embargo, empañó el ambiente festivo y de ilusión del partido. Parece que no hay forma, ni las amanazas de la FIFA ni los llamados de las autoridades han logrado frenar el grito homófobo, que se volvió a escuchar en las gradas del estadio cada vez que Jordan Pickford, el portero británico, sacaba de puerta. Una expresión que se ha repetido en los fan fest de la ciudad o en el Ángel de la Independencia, que ayer se vació antes de lo que a todo el país le hubiera gustado.

México no pudo llegar a los cuartos de final
Javier Hernández consoló a Armando Gonzalez tras la derrota. (ALFREDO ESTRELLA/AFP)

Tras acabar el partido, miles de aficionados volvían a casa. Muchos de ellos en el sistema de transporte público, que funcionó con eficiencia. Ingleses y mexicanos platicaban sobre lo que fue para unos y no pudo para otros. Lo que más se escuchaba, sin embargo, eran análisis amateur con la misma intensidad que los que se escucharon luego en los programas televisivas.

"Es que venía saliendo de una lesión y, además, se volvió a lesionar", decía sobre Santi Giménez un hombre de unos 60 años a quien parecía su hijo. "Salieron mal y ahí aprovechó Inglaterra", se escuchaba en otro grupo antes de bajar en su parada. "Jugaron bien, nos mantuvieron el sueño".

El último día del Mundial en México dejó un sabor amargo, pero también la imagen de un equipo que, después de mucho tiempo, lo dio todo e hizo creer que el sueño era posible.

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