¿Quién es el dueño de Ediciones Era? La editorial que cierra tras 66 años y una crisis de ventas
La editorial publicó a García Márquez, Pacheco, Poniatowska y otros grandes autores. Tras años de caída en ventas y deudas, decidió cerrar operaciones.
Ediciones Era, una de las editoriales independientes más importantes de México, anunció el cierre de sus actividades después de 66 años de operaciones, una decisión que pone fin a una historia ligada a algunos de los escritores y pensadores más importantes de la literatura mexicana e hispanoamericana.
La editorial informó que comenzará un proceso ordenado para cerrar cuentas con las librerías y puntos de venta que actualmente distribuyen sus libros. La decisión llega después de años de dificultades financieras, una caída de las ventas y la transformación del mercado editorial tras la pandemia de covid-19.
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La editorial acumuló deudas durante los últimos seis años pese a los esfuerzos para mantener sus operaciones.(Ediciones Era/Facebook)
¿Quién es el dueño de Ediciones Era?
Era no nació como el negocio de una sola familia o persona. A diferencia de grandes grupos editoriales, Ediciones Era fue concebida desde su origen como un proyecto colectivo.
La editorial fue fundada en 1960 por los hermanos Neus, Jordi y Quico Espresate, el artista Vicente Rojo y José Azorín. También participaron como socios iniciales Pilar Alonso y Carlos Fernández del Leal.
El propio nombre de la empresa da cuenta de sus orígenes: ERA se formó con las iniciales de Espresate, Rojo y Azorín, los apellidos de tres de sus principales fundadores.
En el nacimiento del proyecto también fue importante Tomás Espresate, propietario de la Imprenta Madero, donde trabajaban los jóvenes que impulsaron la editorial. Les permitió utilizar maquinaria que estaba inactiva para poner en marcha el proyecto, con la condición de que no hubiera un asesor adulto que determinara qué debían publicar.
Así comenzó una editorial que, con el paso de las décadas, terminó construyendo uno de los catálogos más reconocidos de México.
La historia de Ediciones Era tampoco puede reducirse a la figura de un propietario individual. El sello mantuvo durante décadas su carácter de editorial independiente y colectiva, mientras distintas generaciones de editores participaron en la construcción y dirección de su catálogo.
Durante sus últimas décadas, una de las figuras centrales fue Marcelo Uribe, poeta y editor que estuvo al frente de la labor editorial de la casa.
La estructura de propiedad de Era, por tanto, es distinta a la de una editorial perteneciente a un gran conglomerado. Su identidad estuvo ligada desde el comienzo a un grupo de fundadores y a un proyecto editorial independiente que sobrevivió durante más de seis décadas.
La historia de Ediciones Era: publicó a García Márquez, Pacheco y Poniatowska
El valor de Era no estuvo solamente en su permanencia, sino en los autores que incorporó a su catálogo.
La editorial publicó a escritores como Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis y José Revueltas, además de numerosos autores de literatura, historia, arte y ciencias sociales; muchos de ellos ligados con la izquierda mexicana.
Uno de sus rasgos fue apostar por escritores cuando todavía no tenían el reconocimiento que alcanzarían posteriormente.
Por ejemplo, Era publicó en 1963 Los elementos de la noche, de José Emilio Pacheco, cuando el poeta tenía apenas 23 años.
También publicó una primera edición de "El coronel no tiene quien le escriba", de Gabriel García Márquez, antes de que el escritor colombiano se convirtiera en uno de los autores más reconocidos de la literatura mundial.
El catálogo se extendió mucho más allá de la narrativa y la poesía. La editorial construyó un fondo que llegó a reunir cientos de títulos de literatura, pensamiento, arte y ciencias sociales.
La casa editorial construyó un catálogo con autores como Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco.(Ediciones Era/Facebook)
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Vicente Rojo también convirtió a Era en una marca visual
Vicente Rojo, uno de sus fundadores, diseñó el logotipo y buena parte de la identidad gráfica de la editorial. Sus portadas ayudaron a convertir los libros de Era en objetos reconocibles dentro de las librerías mexicanas.
La apuesta era que cada publicación tuviera una identidad propia y que el diseño formara parte de la experiencia de lectura.
Con ello, Era consiguió algo poco común: construir una identidad editorial reconocible tanto por lo que publicaba como por la forma en que presentaba sus libros.
La decisión de cerrar no responde a la desaparición de su catálogo, sino a las dificultades para mantener la operación comercial de la empresa.
De acuerdo con la información difundida por la editorial, el mercado en el que había operado durante décadas cambió de manera drástica después de la pandemia.
La red de librerías que durante años había permitido sostener el negocio editorial se redujo y las ventas sufrieron una caída considerable. Los ingresos llegaron a representar alrededor de 25% de lo que se vendía antes de la pandemia.
La empresa pasó los últimos seis años intentando hacer frente a las deudas acumuladas durante la emergencia sanitaria. Sin embargo, los compromisos financieros continuaron aumentando.
Para obtener recursos y poder cumplir con parte de sus obligaciones, Era tuvo que vender su histórica casa ubicada en la colonia Roma, con cuyos recursos pudo cubrir compromisos y financiar el cierre ordenado de sus operaciones.