La Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) recuerda que Juan Gabriel compuso a los 13 años La muerte del palomo, a la que siguió Ases y Tercia de Reyes.
Fue el menor de 10 hermanos, y de acuerdo con su biografía y varias entrevistas, tuvo una infancia y adolescencia complicada, pues su madre decidió internarlo.
“Mi infancia fue bonita y triste, paradójicamente una mezcla extraña de sentimientos, igual que sentimos todos los niños que nos criamos con muchas privaciones. Mi madre tenía que trabajar de sirvienta y no podía atenderme, por eso tuvo que internarme en la Escuela de Mejoramiento Social, en donde permanecí de los cinco a los 13 años”, recuerda el texto de la SACM .
Entre los años 1966 a 1968 se presentó en el Cabaret Noa-Noa, interpretando Adoro de Armando Manzanero, Cenizas, Yo te amo, Yo sé que no es feliz y Harlem en español, entre otros, con el acompañamiento de Los Prisioneros del Ritmo. Simultáneamente se presenta como intérprete en Cucaracha Bar, Palacio Chino, Cucamonga, Boom-Boom, Charlie’s Bar y Hawaiian.
Después, viaja a la Ciudad de México, recorre todas las compañías de discos sin suerte alguna, por lo que decide regresar a Ciudad Juárez y obtiene su primer contrato para actuar en el Malibú, recibiendo un salario de diez dólares diarios.
Tras la muerte de su madre en diciembre de 1974, compone una de sus canciones más famosas: Amor Eterno, que le dedica en su memoria. Además, las vivencias de su hermana Virginia lo inspiraron para componer Se me olvidó otra vez, La diferencia, Veinte años, No lastimes más y Tú sigues siendo el mismo. El recuerdo de su padre lo inspira para crear De sol a sol. De su vida al lado de don Juan, quien lo enseñó a trabajar, nace la canción Eternamente agradecido.