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Warren Buffett deja la presidencia de Berkshire Hathaway: ¿quién tomará las riendas del imperio de 1 billón de dólares?

La salida de Buffett completa una transición histórica en Berkshire y abre la pregunta sobre cómo se repartirá el poder en el conglomerado.
Warren Buffett, presidente y CEO de Berkshire Hathaway, testifica ante el Comité de Finanzas del Senado durante una audiencia sobre el Impuesto Federal sobre el Patrimonio en el Capitolio en Washington, DC, en esta foto de archivo del 14 de noviembre de 2007. Buffett dijo el 3 de mayo de 2025 que se retiraría de dirigir su grupo empresarial Berkshire Hathaway a finales de año y que recomendaría a Greg Abel para que se hiciera cargo. "Ha llegado el momento en que Greg debería convertirse en el director ejecutivo de la compañía a fin de año", dijo Buffett en una reunión anual de accionistas.
Buffett tomó el control de Berkshire en 1965, cuando tenía 34 años y la empresa todavía arrastraba el deterioro de su antiguo negocio textil de Nueva Inglaterra. (FSAUL LOEB/AFP)

Warren Buffett renunció a la presidencia de Berkshire Hathaway con efecto inmediato, informó la compañía este viernes. A los 96 años, el inversionista deja el puesto desde el que encabezó durante décadas al conglomerado con sede en Omaha, valuado en alrededor de 1 billón de dólares.

La decisión activa la última etapa de un plan de sucesión preparado con anticipación.

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Warren Buffett deja la presidencia, pero seguirá ligado a Berkshire

Buffett pasará a ser presidente emérito y conservará su asiento como director en el consejo de administración. Su salida ocurre poco más de nueve meses después de que Greg Abel asumiera como CEO, cargo que Buffett había anunciado que dejaría durante la reunión anual de accionistas de mayo de 2025.

“Father Time always wins” —“El Padre Tiempo siempre gana”—, escribió Buffett en su carta a los accionistas . También señaló que llega a este momento con confianza en el futuro de Berkshire, después de haber permanecido activo durante la transición.

Esa participación continuó incluso después de dejar la dirección ejecutiva. Abel contó en marzo que Buffett seguía acudiendo a la oficina de Omaha todos los días y que mantenían consultas frecuentes sobre asuntos de la compañía.

Howard Buffett heredará la presidencia y Greg Abel mantendrá el control operativo

Howard Buffett, hijo de Warren, ocupará la presidencia del consejo conforme al plan de sucesión de Berkshire. Su papel estará enfocado en resguardar la cultura y los valores de la compañía, una función que su padre considera clave para preservar el modelo que construyó.

La conducción diaria seguirá en manos de Greg Abel. Como CEO, será responsable de las decisiones operativas y de asignación de capital, mientras Susan Decker continuará como directora independiente principal del consejo.

Warren Buffett resumió el reparto de responsabilidades en su carta: “Greg dirige la compañía; Howard protegerá su cultura y sus valores”. También comparó la función de su hijo con una póliza que pertenece a los accionistas y que esperan no tener que utilizar.

Abel, por su parte, aseguró que la cultura construida por Buffett permanecerá en el centro de Berkshire y señaló que continuará trabajando junto a Warren, Howard y Decker bajo la nueva estructura de gobierno corporativo.

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De una textil en problemas a un gigante con 365,500 millones de dólares en efectivo

Buffett tomó el control de Berkshire en 1965, cuando tenía 34 años y la empresa todavía arrastraba el deterioro de su antiguo negocio textil de Nueva Inglaterra. Durante las siguientes seis décadas la transformó en un conglomerado financiero e industrial con casi 400,000 empleados y 44,500 millones de dólares en ganancias operativas el año pasado.

Durante su gestión, Berkshire generó un rendimiento anual compuesto de 19.7% para los accionistas, casi el doble del registrado por el S&P 500 en el mismo periodo. Ese desempeño convirtió la capacidad de Buffett para invertir capital en una de las referencias centrales de su legado.

Ahora Abel recibe una compañía con 365,500 millones de dólares en efectivo, una reserva que coloca bajo escrutinio su próxima gran decisión de inversión. Los accionistas observan si ese dinero se destinará a nuevas adquisiciones, participaciones en otras empresas o mayores recompras de acciones de Berkshire.

La presión coincide con un año de menor desempeño bursátil. Las acciones de Berkshire avanzan alrededor de 1% en 2026, frente a una subida superior a 11% del S&P 500, mientras el mercado favorece sectores con mayores expectativas de crecimiento y enfrenta el impacto de precios más altos del petróleo.

Abel ya comenzó a mover parte del capital disponible: durante el segundo trimestre, Berkshire destinó 4,500 millones de dólares a recomprar sus propias acciones. Buffett respaldó esa gestión al afirmar que sus expectativas sobre el nuevo CEO eran muy altas desde el principio y que Abel las había superado.

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El relevo deja así dos desafíos distintos: Howard deberá custodiar la identidad corporativa que acompañó a Berkshire durante la era Buffett, mientras Abel enfrentará la prueba financiera de convertir una enorme reserva de efectivo en nuevas fuentes de crecimiento.

Con información de AFP.

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