El problema era casi tan antiguo como el sistema moderno de gestión de Bienes Raíces, así que André Penha y Gabriel Braga, quienes se conocieron en Stanford, decidieron cambiarlo y buscar solución a las quejas de los habitantes del país. Así crearon Quinto Andar en 2013, una proptech que, a pesar de llevar una idea totalmente nueva al mercado basándose en la tecnología, dio al clavo.
Les costó seis años, pero lo lograron. Se convirtieron en un unicornio con una ronda serie D de 250 millones de dólares que actualmente tiene un valor mayor a los 5,000 millones de dólares y acaba de exportar su idea a México bajo la marca de Benvi.
Los protagonistas de las 100 mexicanas globales
Las cifras hablan bien sobre el desempeño de la compañía, sin embargo, su origen se remonta mucho más atrás del ‘boom’ del uso de la tecnología y del nacimiento de las startups especializadas en el sector inmobiliario, por lo que los inicios fueron complejos.
“Fue muy difícil, para ser honestos, porque trajimos algo muy nuevo. Fuimos la primer compañía que lo hizo en el mundo, así que no teníamos otra referencia de que funcionaba, por lo que fue complicado levantar capital”, explicó Gabriel Braga, CEO de la compañía.
Ninguno de los dos contaba con recursos para ser sus propios inversionistas, ni su familia o amigos, así que tuvieron que arrancar con maturing inverstors hasta que en 2015 levantaron su primera ronda liderada por Kaszek. Tres años más tarde los montos comenzaron a ser más sustanciosos. Actualmente, algunos de los fondos que han apostado por el negocio es SoftGank, Ribbit Capital, Dragoneer y Atlantic.
El año pasado, con 300 millones de dólares de una serie E decidieron expandir sus operaciones a México. La decisión, cuenta Gabriel Braga, se basa en el tamaño del mercado inmobiliario del país y en sus similitudes con Brasil.
“Venimos con la misma humildad que tuvimos en el inicio de QuintoAndar, aprender todo otra vez, entender el mercado y los clientes, pero también con reputación, estructura y solidez que podemos traer a la gente. No somos más la startup con buenas intenciones, ya tenemos pruebas del negocio”, agrega el co-fundador.