Despacio por la India

En calles ataviadas de colores, olores y movimiento, hay que ir a paso lento para recorrer la India.

Caminando por sus calles

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calles-india  (Foto: Stock.xchng)

India es un país espejo. Un mexicano lo nota inmediatamente en el paisaje; en la belleza de las hindúes morenas de ojos grandes y profundos; en sus saris que iluminan de colores las calles; en el interior de los mercados y hasta en el picor de la comida, producto de las especias y chiles que tanto abundan en ella.

El primer encuentro con este país de mil millones de habitantes (según el censo de 2000) ocurre en sus calles. ¡Ah, las calles indias! Uno puede perder la vida tratando de cruzarlas, pero sólo tras comprender que el tráfico tiene su propio ritmo y que hay que enfrentarlo con calma y firmeza, se fluye seguro entre el barullo de motos, rickshaws (o trici-taxis), coches, cientos de peatones y muchas vacas "solovino" que rondan las calles pastoreadas por Dios.

Así es todo aquí, como a las vacas, un dios benevolente, a veces juguetón, pastorea a los hindúes y los conduce al éxito o al fracaso dependiendo de qué tan cooperativos sean. La filosofía popular se inclina hacia el sendero swami, jipi-happy- easy, despacio.

Un país de contrastes

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mujeres-india  Las mujeres hindús se caracterizan por sus coloridos saris. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Pienso en este curioso contraste mientras el chofer toca el claxon constantemente, los taxistas pitan para avisar de su presencia, así que no hay descanso. Las motos ni se inmutan y los conductores se divierten pegando leyendas como please horn en la parte trasera de sus camiones.

Bangalore, la capital tecnológica del estado sureño de Karnataka, queda atrás, mientras un paisaje de palmeras y cielos rosados anuncia las seis de la mañana.

En estas tierras de campos verdes y vegetación tropical ocurre desde hace años una revolución médica que populariza la sanación por vías naturales y tradicionales en lugares que no son hoteles ni spas ni hospitales sino todo junto. Centros holísticos, ashrams, retiros espirituales, o "templos de sanación".

En ellos, las técnicas de masaje, el uso de hierbas y las terapias de meditación, que los hindúes conocen desde hace cuatro mil años por los tratados en sánscrito del Ayurveda, se mezclan con sistemas medicinales de otras culturas y son la causa de un turismo medicinal muy singular.

Misticismo en Bangalore

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bangalore-atardecer  El atardecer en Bangalore sólo resalta el misticismo de esta región. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Desde los Beatles y los Beach Boys hasta Donovan y Mia Farrow, el misticismo de India, su música y la belleza de sus antiguos reinos atraen a los viajeros de todo el mundo e irremediablemente los transforma.

El Maharishi Mahesh Yogi (1917-2008), creador de la Meditación Trascendental y gurú de la contracultura sesentera estadounidense, tiene aquí miles de clones, "maestros", o babas, que muestran el camino de la vida en armonía con la naturaleza y nosotros mismos. Y no se necesita ser rock star para acceder a ellos.

Bangalore es, quizás, la única ciudad del mundo donde se practican todos los sistemas medicinales a la vez y la diversidad de opciones en ocasiones se encuentran juntas en una misma zona.

En Whitefield, a 21 kilómetros de la ciudad, los letreros de los centros holísticos y doctores Ayurveda brotan como hongos hasta que el camino se desvía hacia unas puertas que dan al paraíso.

Amanecer en un "templo de sanación" es lo que llamaríamos un aterrizaje en blandito en India, pero Soukia, palabra del sánscrito Soukhyam, que significa bienestar o armonioso estado de la mente, es un verdadero nirvana.

El poder interior

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arboles-india  Los árboles frutales proveen de paz a los visitantes de la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Un lugar lleno de enormes jardines, huertas con árboles frutales, plantas medicinales, flores y estanques se esconde detrás de esas puertas.

Dos cabañas de tejas separadas por un jardín hacen las veces de recepción, biblioteca y consultorio del doctor Issac Mathai, homeópata, acupunturista y creador de este International Holistic Health Centre junto a su esposa Suja Issacs, experta en nutrición y comida.

Aquí se fusionan los avances médicos modernos, con el conocimiento ancestral del Ayurveda y las terapias complementarias, como acupuntura, homeopatía, herbolaria, hidroterapia, reflexología, tai-chi, yoga, entre otras, para ofrecer tratamientos antiestrés, para la diabetes, hipertensión, asma, artritis, piel, enfermedades incurables y adicciones.

Por eso en vez de llenar un simple registro al llegar, se toma la historia clínica del visitante y se "recetan" masajes, medicinas y ejercicios según la misma.

La filosofía general es que la prevención se logra promoviendo hábitos sanos, como hacer ejercicio, dormir temprano y comer bien, así que más que a "curarse", los visitantes de Soukia acuden a evocar su poder interior para iniciar un cambio de vida, calmar su mente, equilibrar su cuerpo y nutrir el alma.

Desintoxicación y descanso

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sitar-india  La música es parte fundamental de la vida en la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Personajes como Sting, Sara Ferguson, Deepak Chopra, Tina Turner y el máximo exponente de la música clásica india Pandit Ravi Shankar acuden regularmente, pero durante nuestra visita las únicas celebridades que están en el lugar son arquitectos de California, mujeres de Ghana residentes en Londres, comerciantes ingleses retirados y periodistas acalambrados tras un viaje largo.

La solución es descanso y una sesión de masajes con música, aceites naturales calientes y vapor para relajar y estimular el sistema nervioso.

Las comidas sin aceite ni tantos condimentos como se acostumbra, incluyen agua de flores como bebida desintoxicante, té, frutas (papaya, piña, melón), paranthas (tortillas de harina hindúes), poori (tortilla frita con papa en medio) que se comen con chutney, una salsa picosa e idlys (gorditas de arroz bañadas con una salsa de garbanzo). Y por la noche, un show musical con el tradicional instrumento indio, el sitar.

Tras 20 años en el medio de la medicina integral, práctica que comenzó en Inglaterra en 1980, Mathai pregunta curioso sobre la recepción de los mexicanos a alternativas médicas integrales como ésta.

Le brillan los ojos al oír de la tradición herbolaria que nos une y la proliferación de adeptos al yoga y las terapias chinas y habla de establecer un centro Soukia en cada continente.

Me despido de él con las palmas juntas en el pecho, perfumada por los aceites aromáticos de dos días de cuidadosos masajes. Luminosa e irreconocible, me pinta con tikki (polvo rojo) un lunar en la frente, me encomiendo a una deidad benefactora para que guíe el viaje y me dispongo a fluir y celebrar la vida.

Mysore, los olores del maharajá

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niños-india  No es extraño encontrar a niños en la calle que te recibirán con una gran sonrisa. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Los caminos de India suelen estar impregnados de historia. Habitada desde tiempos prehistóricos por diferentes grupos, todavía es una mezcla de culturas, filosofías y religiones cuyas postales más coloridas e inmediatas pueden verse sobre las motocicletas.

Mujeres musulmanas con mascadas que les cubren la cabeza y la boca pisan con sus tacones el acelerador de sus Vespas; otras con saris fosforescentes o con los modernos salvarkamis (blusones que usan con pantalones ajustados) se aferran al asiento trasero sentadas con las piernas juntas de un lado, mientras su hombre maneja presuroso; más allá hay familias enteras cuyos hijos escolares se abrazan a sus mochilas mientras el padre lidia con los baches del camino, y también se ve una moto en la que tres jóvenes de chamarras de cuero y mezclilla acuden al trabajo, todos apretujados.

Confluencia de culturas

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parque-india  Los parques son centros de relajación para los hindús. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Arios, griegos, budistas, jainistas, árabes, mongoles, franceses, portugueses e ingleses dejaron aquí las huellas de su paso y es común que los restos de templos, fuertes y mezquitas que pertenecieron a sultanes gloriosos, se mantengan en pie y en uso a pocos kilómetros de los palacios de maharajás construidos siglos después.

Así pasa rumbo a Mysore, la Ciudad Real de India, capital de los reyes Wodeyar que la gobernaron de 1397 a 1947, y con Srirangapatna, una isla rodeada del río Kaveri, que está a media hora y es centro de un gran peregrinaje al templo del dios Ranganatha, una de las manifestaciones de Vishnu.

Llena de jardines, construcciones majestuosas, amplios bulevares y olorosos mercados donde la seda y las esencias aromáticas son el atractivo principal, Mysore tiene barrios ingleses con casas de dos siglos de historia, edificios públicos de cantera y parques que parecen selvas después del monzón.

La gloria de la arquitectura hindú

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mysore-india  La zona de la realeza hindú se concentra en la ciudad de Mysore. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Las bardas anuncian la más reciente película de Bollywood y las calles huelen a incienso y a madera quemada, mientras el tráfico fluye milagrosamente por el sistema vial de glorietas y escasos semáforos. La joya de la ciudad es el palacio real, construido por los reyes Wodeyar en 1912 para sustituir el original de madera que fue destruido en un incendio en 1897. 

De estilo indosarracénico (una arquitectura que usa domos, torretas, cúpulas y arcos suntuosamente decorados), el palacio muestra la gloria que alcanzó el reino durante cinco siglos de gobierno de esta dinastía hindú. Gandhi lo comparó con el mítico y utópico reino de Rama, héroe del Ramayana, pues en él, a principios de siglo XX, la cultura y las artes eran la moneda de cambio.

Ahora es patrullado por elefantes y guarda colecciones impresionantes de objetos de marfil, pinturas, instrumentos musicales, armas, joyas y enseres personales de los maharajás, pero el mayor orgullo es el trono de oro e incrustaciones de piedras preciosas, que sólo se muestra durante el festival de Dasara, en octubre.

Recorriendo Mysore

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ganesh-india  Ganesh es una de las deidades representativas de la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Custodiado por una montaña donde el santo patrono de Wodeyar, Chamundeshwari, vigila y bendice todo, Mysore inunda el ambiente de cierta magia mística que borra las fronteras con la realidad cotidiana.

En el centro de la ciudad, la venta de telas, saris, especias, flores y garnachas (de harina frita con un curry picosísimo) se extiende por varias cuadras, hasta que un templo dedicado a Ganesh, el dios con cara de elefante protector de los viajeros, la interrumpe.

Afuera de él, varios rickshaws adornados con guirnaldas de jazmines esperan las bendiciones mientras el monje suena la campana e impregna de tikki la frente de los devotos que lavan con dinero sus pecados.

Terapia de olores

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especias-india  El olor de las especias inundan las calles de la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

En el mercado Devaraja, Beldram, un hindú musulmán de 15 años, insiste en llevarme a su puesto de inciensos y esencias, el negocio familiar durante cuatro generaciones.

En su local, con vidrieras llenas de botellas de colores, aceites y esencias de flores, Imbram, el hermano mayor de Beldram, se luce con algunas palabras en español y con orgullo extiende sus productos naturales: agarbathys (inciensos) de a kilo, citronella para los mosquitos, aceites de naranja, coco, rosa, vainilla, jazmín, reina de la noche, loto, ámbar, sandía, flor de Cachemira y blue moon, "la que usa CK en sus perfumes", reza el audaz vendedor.

Trato hecho. Los olores de Mysore generan un efecto aromaterapeútico que llena los sentidos, se esparcen a nuestro alrededor y embelesados nos llevan a seguir la huella de sus más grandes gobernantes.

Safaris de paciencia

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buey  Los animales tienen completa libertad en la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Por caminos de terracería sinuosos, horadados y polvorientos nos internamos en la parte boscosa tropical del sur de Karnataka. Pasamos villas de campesinos, donde la paja y el trigo se apilan en los campos y algunas veces se disponen sobre la carretera para que los coches los muelan al pasar.

Todavía a principios de siglo éstos eran terrenos de cacería y descanso del maharajá y sus amigos nobles, pero ahora son el atractivo de los aventureros amantes de la naturaleza.

Cuando nos acercamos a las fronteras del Parque Nacional de Nagarahole, santuario de tigres y elefantes, alcanzamos un lugar llamado Kabini River Lodge.

Las cabañas de estilo colonial del rey se transformaron en habitaciones rústicas rodeadas de áreas verdes y un lago donde pescar y disfrutar veladas de fogata y barbacoa.

Toda una invitación a seguir en sintonía con la vibra relajada de los hindúes y más cuando se descubren las hamacas dispuestas entre los árboles.

Aquí el silencio sólo se rompe por alguna de las 250 especies de pájaros que habitan la zona, por los monos que juegan traviesos, o por alguno de los jeeps que nos llevan de safari a observar el mayor atractivo de la zona: los elefantes.

El santuario de tigres y elefantes

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elefante-india  En este lugar abundan los elefantes originarios de la India. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Kabini es el lugar donde se congregan más elefantes asiáticos; éstos son negros, a diferencia de los africanos que son cafés, y para encontrarlos hay que buscar a Mowgli, el personaje de El libro de la selva de Rudyard Kipling. Shivanma es el guía del safari y puede, como Mowgli, hablar con los animales.

Imita a las águilas y búhos, llama a los ciervos y está siempre atento a las llamadas de peligro de los monos, los primeros que ven a los leopardos.

A la caída del sol, la paciencia de Mowgli-Shiva rinde frutos y nos acerca a elefantes jugando en el agua y a otros rascándose la cola en los árboles, o comiendo hojas de bambú. Luego de un baño, los elefantes siguieron con una sesión de masaje de lodo y una lluvia de tierra lanzada por la trompa de dar envidia.

Creo que Ganesh recibió con agrado nuestra ofrenda en Mysore y envía señales de hospitalidad, pero los ojos rojos de un leopardo agazapado en un hoyo del camino recuerdan que aún estamos en los dominios de Shere Khan, el tigre.

La noche tiene luna llena y roja, Mowgli-Shiva se va a su aldea a descansar para el safari de las seis de la mañana. Sólo queda el buen pretexto de curar los resabios del zangoloteo en el spa Ayurveda y después unirse al coro de las cigarras y los grillos en serenata nocturna.

Energía vital

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tren-india  Uno de los medios de transportes más utilizados es el tren. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Después del safari, el regreso en tren a Bangalore resulta confortable. Había que bajar en una estación antes de la ciudad para evitar el tráfico de inicio de semana y así arribar a Yeshwathpur en la mañana.

A una hora de ahí, en Hessarghatta, la niebla apenas deja encontrar el sendero a la villa ecológica Our Native Village, un desarrollo construido para armonizar con el ambiente y el espíritu.

A una hora y media de Bangalore, este lugar ofrece opciones de relajamiento a los estresados citadinos, acercándolos a las actividades del campo en su granja, donde pueden ordeñar vacas y manejar carretas de bueyes, o en la huerta, donde se cultiva sin pesticidas la comida que se consume localmente.

Aquí el sol y el viento generan la energía, misma que se almacena en baterías, incluso el gas se genera por biocombustible y hasta la alberca tiene un sistema de filtrado y limpieza a través de la vegetación.

Spa del alma

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energia-india  La importancia de cuidar el medio ambiente se traducirá en una mejora económica y social a largo plazo. ✓  (Foto: SXC)

Paquetes de fin de semana, de romance, de observación de aves, paseos en bicicleta, celebraciones y para corporativos son algunos de sus atractivos, pero es el "spa del alma" el que atrae a los viajeros curiosos.

A través de las vibraciones de una mesa musical de Ayurveda hecha de madera y cuerdas debajo de la superficie (conocida como The sound healing bed), se consigue inducir un estado meditativo que rejuvenece y vigoriza el espíritu, todo bajo la orientación de un "guía reconector" y con sesiones diarias de masaje, caminatas y meditación.

Espejo de México

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mercado_mexico  Los colores y olores, al igual que en la India, también inundan nuestras calles. ✓  (Foto: Stock.xchng)

Susheel Nair, el joven mánager de la villa, está sorprendido. Lee Retorno a Ixtlán, de Carlos Castañeda, y se siente identificado y ansioso por conocer más de los mayas, huicholes y nahuas. Después de todo, del otro lado del espejo hay otros que se miran y se asombran de las coincidencias.

Él piensa que si le pasó a Cristóbal Colón cuando creyó descubrir una ruta nueva a las Indias, puede pasarle todavía a cualquiera.

Suenan las cuerdas y sensaciones nuevas despiertan otras visiones de la vida y el tiempo, más elásticas y flexibles, menos aprensivas. Para un viaje mágico-místico por India hay que respirar profundamente y dejarse llevar despacito, muy despacito, confiados como las vacas que un dios benevolente guía nuestro destino. Namasté.