Cómo aprovechar a tu becario para que todos ganen

Puede convertirse en un futuro colaborador, siempre que no lo trates como a un sirviente.
Saca su pontencial.  Si la persona en formación conoce bien los procesos y cuál es su función, se sentirá más motivado y productivo.  (Foto: iStock)
Diana Zavala /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Monserrat Rivera es una comunicóloga en formación. Trabaja como becaria en el área de marketing de una farmacéutica. Su desarrollo ha sido pleno, debido a la forma en la que se le incluye en las actividades. “Al principio parece que todo es muy operativo, pero, con el tiempo, te das cuenta de que las cosas tienen un objetivo. Cuando entiendes el propósito de lo que haces es más fácil tenerle gusto”, dice.

Contar con un programa de becarios es una solución a un problema que afrontan muchas empresas. Según la encuesta ‘Escasez de Talento 2015’, de ManpowerGroup, en México, 54% de los empleadores tiene dificultades para cubrir sus puestos. A nivel global, el porcentaje es de 38%, el mayor en los últimos siete años. Pero sólo 1% de las empresas cuenta con estrategias de reclutamiento de talento sin explotar.

“Cuando la estructura tiene vacantes, las personas en preparación pueden cubrir esos espacios”, explica Gustavo de la Torre, especialista en recursos humanos e invitado en el comité de capital humano del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Programas de este tipo, además, permiten generar en los equipos de trabajo y en los jefes de área el liderazgo y una buena relación, debido al lazo maestro-aprendiz, refiere Adolfo Tuñón Velázquez, socio director de Mesa Consultores.

Y no sólo aprende el estudiante. “Hay personal que tiene poca experiencia, pero que puede crecer al crear un grupo de becarios y así ayudar a fomentar liderazgo y organización. Estos resultados se ven en la motivación”, afirma De la Torre.

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La recomendación es llevar a cabo una estrategia de reclutamiento y desarrollo que permita identificar el potencial de los becarios, sin perder de vista que son jóvenes que aún no concluyen sus estudios. Esto se puede hacer en un esquema de actividades que permitan al estudiante empaparse del negocio y así ser posibles trabajadores de tiempo completo.

“En general, las empresas no hacen un buen trabajo desarrollando gente. Hay presión de la operación diaria. El desarrollo de un becario tiene que ser a mediano o largo plazo. Si solamente se le pone a hacer trabajos operativos del momento, se va a desmotivar y esto repercutirá en el desempeño de las labores”, añade Tuñón Velázquez.

No es algo que le ocurra a Rivera. “Yo no tomo las decisiones finales, pero sí me involucro. Que me dejen participar me ayuda a aprender estrategias que después puedo aplicar”.

El proceso de iniciación

De la Torre propone tres estrategias para la correcta inducción de un becario.

1. On boarding: proceso de diferentes sesiones en el primer trimestre, en las que se aclaran los objetivos de la empresa y se da una capacitación sobre las actividades.

2. Inclusión con base en proyectos: si al estudiante se le asignan actividades operativas sin plantearle metas, la apatía y el desinterés podrían afectar su desarrollo.

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3. Asignar un buddy, un compañero del mismo nivel y área que funja como asesor. El buddy trabaja con el jefe y con recursos humanos. Él se encarga de ayudar, de manera informal, con pláticas y reuniones.

NOTA DEL EDITOR: Esta nota se publicó originalmente en la edición de Expansión 1200, del 1 de noviembre. Adquiere esta revista o suscríbete a nuestra edición digital en iOS o Android.

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