Experiencias más allá del salón de clases (Parte I)

La globalización de los programas de MBA se convierte en una estrategia para atraer alumnos.

Romina Schiavon  Viajó a España en septiembre de 2016 y estudia en la EGADE con un intercambio en Madrid.  (Foto: Cristina Gongora)

Ivonne Vargas

Romina Schiavon tenía claro que uno de sus objetivos a la hora de estudiar un MBA era realizar un intercambio en el extranjero. La joven quería ir al Instituto Empresa (IE), la segunda escuela de negocios mejor valorada de España en rankings internacionales. Así que cuando vio que la EGADE, donde estudia su maestría, abría por primera vez una plaza para este centro, no se lo pensó.

Semanas después de finalizar este periodo de tres meses en España, su valoración es positiva: trabaja en Mars, en el área de negociación en ventas, así que optó por cursar materias que le apoyaran en esta labor. El hecho de que 65% de los estudiantes de la escuela española sean de otras nacionalidades reforzó su impacto.

“Tú puedes tener una experiencia en tu área de trabajo, pero cuando sales ves que es diferente negociar con personas de otros países y culturas. Creo que fue el principal reto aquí”, afirma.

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La joven señala que, como estudiante de tiempo parcial en la EGADE, la escuela de negocios del Tec de Monterrey, no existe tanto contacto con estudiantes extranjeros. “Eso es uno de los principales aspectos que tienen que cubrir todas las universidades porque (con) la globalización, las empresas buscan profesionales que sepan de su área, pero también que hayan trabajado y vivido en un ambiente de diversidad”, sostiene.

La búsqueda de esta experiencia internacional en universidades locales se ha convertido en un factor clave a la hora de seleccionar un programa. Según datos del Graduate Management Admission Council (GMAC, organismo encargado de aplicar la prueba GMAT,evaluación estandarizada para ingresar a las escuelas), 49% de los candidatos quiere construir una red internacional de colegas y 32%, experimentar el aprendizaje con un grupo diverso de estudiantes.

A la hora de evaluar en qué escuela realizar un MBA en México, una parte importante de los alumnos valora sus nexos internacionales.

Para Alejandro Moreno, la consigna era hacer negocios en Asia. El administrador, de 27 años, eligió cursar su MBA en el programa Mede del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE) y concluirá su objetivo el primer trimestre de 2017, cuando su primer proyecto de colaboración México-China se consolide. A finales de 2016, realizó una estancia en la China Europe International Business School (Ceibs) en Shanghái, como parte del intercambio obligatorio que el IPADE pide a sus alumnos de tiempo completo. La escuela tiene 98 intercambios con 36 países.

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Moreno hizo equipo con un colega del IPADE, Luis Guillermo García, quien estudia en la Hong Kong Baptist University. Con ayuda de otros alumnos, evaluaron muestras de materiales, asistieron a ferias comerciales en Cantón, en el sur de China, y organizaron juntas por Skype con profesores extranjeros y del IPADE, hasta conformar un proyecto que culmina en marzo con un modelo de importación en mano para firmas interesadas en comercializar herramientas o materia prima en México, para manufacturar equipo agrícola.

Sin estar fuera dos años, como habría ocurrido de haber estudiado la maestría en el extranjero, en tres meses detectó una oportunidad comercial y, de paso, se concentró en un tercer idioma. El intercambio, explica, es sinónimo de cualquier beneficio que un programa fuera ofrece, pero sin perder las conexiones locales.

En el caso de Ana Montes, egresada del MBA de la Universidad Anáhuac, confiesa haberse quedado en México porque, como responsable comercial en la empresa de juego Codere, no podía realizar un programa de tiempo completo en el extranjero. Con viajes semanales a alguno de los casinos de la firma, requería un programa local que garantizará cierta globalidad. Cerró esa vivencia en el intercambio con la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA), en Barcelona, donde cursó un programa internacional de liderazgo.

“No importa si fueron unos días, cuando me vi recibiendo consejos de líderes internacionales supe que eso lo traería a mis colaboradores. (El juego) es un negocio donde se pierde dinero y hay que saber manejar el tema con enseñanzas de todas partes”. Agrega que ser global no es el tiempo fuera, sino ser veloz para detectar oportunidades y traerlas al país.

Camino internacional

La exigencia del IPADE de solicitar un intercambio para sus MBA es una tendencia en escuelas de negocio de todo el mundo: es un anhelo y una necesidad entre los estudiantes, pues las empresas busca candidatos con experiencias que los hagan destacar sobre los demás.

El indicador clave para ofrecer y medir el nivel de globalidad es el número de estudiantes extranjeros y, sobre todo, de cuántas nacionalidades proceden, comenta Nick Barniville, decano asociado en la European School of Management and Technology, en Berlín.

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En México, esa fórmula ha debido replantearse para trazar otro camino. “Hace 10 años empezamos a cuestionarnos qué implica ser internacional y cómo cumplir esta promesa para los alumnos que no harán un programa completamente en el extranjero, para ingresar a las Acreditadoras, y otros tantos criterios”, precisa Juan Pablo Calderón, director del MBA de la Universidad Anáhuac Norte-Sur.

Esta universidad, donde 10% de los 80 alumnos que ingresan anualmente son extranjeros, no es la única descifrando cómo atender la necesidad de globalización. Entre escuelas han resuelto el crucigrama como un “plan ampliado” al de sólo centrarse en llenar las aulas de muchas nacionalidades.

Hace tres años, el IPADE puso en marcha el programa de tiempo completo en inglés, dotando el MBA de un carácter global y con la idea de atraer público anglosajón. Esto permitió trazar el objetivo de tener una plantilla 100% bilingüe y pensar en facilidades para que profesores extranjeros que viajan a México, se sientan como en las escuelas top del extranjero, explica Ernesto Bolio, director del Máster en Dirección de Empresas del IPADE, donde 20% de los alumnos no son mexicanos.

El director reconoce que ser internacional supone un esfuerzo económico, de tiempo y de personal importante. “A nosotros nos ha costado armar un claustro que reaccione perfecto al inglés”, precisa. Las escuelas mexicanas se han ‘subido’ a la globalización con variados esquemas: viajes de corta estancia, intercambios trimestrales, semanas internacionales, MBA que inician y concluyen en diferentes países e incorporándose a redes de escuelas de negocios.

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Bajo esa bandera, la EGADE comienza en 2017 su programa Innovation & Entrepreneurship, que inicia clases en Silicon Valley y termina en Tel Aviv. Esta escuela, donde el número de extranjeros pasó de 22.7% en 2013-2014, a 30.2% en el periodo 2015-2016, es la única que forma parte de la Global Network for Advanced Management (GNAM), una red de escuelas comandada por Yale.

Esta conexión la aprovechó Ana Paulina Juaristi, que tras concluir su MBA en la EGADE, inició en agosto de 2016 el Master of Advanced Management en Yale. El proceso de admisión es el habitual: ensayos, calificaciones... pero con una limitante: sólo puedes acceder al programa si antes has realizado un MBA en alguna de las 27 escuelas de la red.

“No es un intercambio, porque te gradúas con una segunda maestría, pero sí necesitas tener el MBA de la EGADE para poder aplicar. Yale busca ser la escuela de negocios más global del mundo y ha creado esta red, (...) que tiene distintos programas, ya sea intercambios de un semestre, de una semana… y el programa más completo culmina con la maestría”, afirma.

La licenciada en Mercadotecnia señala que ambos posgrados le han servido para tener una visión más integral. “Como mercadóloga, la licenciatura te enfoca con una visión general de la administración, pero cuando trabajaba como gerente de marca (del producto de limpieza Pinol), quería entender la labor de cada uno de los departamentos. Si trabajo con Finanzas u Operaciones, quiero entender qué hacen para aportar más al objetivo del negocio. Por eso decidí empezar el MBA”, sostiene.

La EGADE no es la única que se mueve en estos terrenos. La escuela de negocios del ITAM es integrante de la Partnership in International Management, dotando a sus alumnos de intercambios con escuelas como HEC, en París.

La Anáhuac tiene cuatro convenios, entre los que figuran el establecido con la EADA y la escuela de negocios de la Universidad Internacional de Florida. Mientras que la Universidad Autónoma de Nuevo León tiene opción de doble titulación con la escuela de la Universidad de Seattle. La pregunta, entre tan variado esquema, es en qué se diferencia la propuesta global de México.

Nota del editor: Ésta es la primera parte del reportaje 'Experiencias más allá del salón' publicado en la edición 1206 de la Revista Expansión, del 15 de febrero 2017. La segunda parte se publicará mañana jueves 2 de marzo.

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