Los créditos educativos, subutilizados en México

Menos de 1% de los jóvenes en el país recurre a préstamos para financiar su universidad; para incrementar los apoyos el reto comienza por ver en la educación una inversión, dicen expertos.
Oportunidades.  El temor a no poder responder por el préstamo provoca que muchos jóvenes no lo utilicen.  (Foto: iStock)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Para el periodo 2016/2017, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descartó a 124,191 alumnos que presentaron examen de ingreso a carreras universitarias, según datos publicados por la institución.

El 91.6% de los aplicantes a la UNAM (de 136,388 registros) quedó fuera y podría valorar otras opciones como solicitar un préstamo para estudiar en alguna institución privada. Sin embargo, menos del 1% de los estudiantes en México recurre a esta vía para financiar su carrera, reconoce Alejandro Ribero- Andreu Salas, director general de Finae, institución que otorga créditos ejecutivos.

El directivo menciona que, comparado con otros países latinoamericanos, como Brasil, donde el mercado de préstamos alcanza un 60%, en México los créditos educativos se “subutilizan por desconocimiento y barreras culturales”. En Estados Unidos, préstamos y becas representan 34% del apoyo para estudiar un programa, señala el informe Cómo paga su universidad Estados Unidos 2016, elaborado por la firma de investigación Ipsos.

En México, estudiar una carrera como Administración, la más demandada en el país, tiene un costo promedio de 408,859 pesos en una universidad privada, según registra el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en el portal Compara Carreras. Medicina, de las más elevadas en precio, puede representar un desembolso de 1.1 millones de pesos. Ambas carreras, en un centro público, tienen un costo promedio de 40,000 pesos.

El precio del programa, sin incluir otros aspectos de manutención, desalienta a los jóvenes a seguir sus estudios, pero la combinación de una beca y un préstamo es una opción para más de 200,000 alumnos que no tienen opción en una universidad pública, insiste Ribero- Andreu. El porcentaje de mexicanos con estudios de educación superior es de 16%, la proporción más baja entre los países que integran la OCDE.

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Roberto Rodríguez, académico en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señala que los créditos no son una parte significativa en la educación superior por el costo de las tasas de interés y el temor a adquirir una deuda difícil de cubrir. “Preocupa la probabilidad de que el joven, quien desde los 18 será considerado deudor, pague sus deudas en el tiempo establecido”, dice el autor de informes como Créditos Educativos en México.

Actualmente, son tres instancias que ofrecen financiamiento educativo: los bancos, las Sociedades Financieras de Objetivo Limitado (sofol) y las de Objeto Múltiple (sofom). Finae, que es una sofom, tiene colocados 11,000 créditos, otorgados con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros inversionistas. En conjunto, estas tres instituciones han otorgado alrededor de 30,000 préstamos, cifra que contrasta con la cantidad de mexicanos que necesitarían ayuda financiera, dice Ribero.

El reto de crecer

Entre el temor y la desinformación, el hecho es que sólo 10% de los profesionistas en el país usan financiamiento para pagar sus estudios, refirió una encuesta de OCCEducación.

Para Ribero, moverse bajo el argumento de que al joven se le dificultará pagar el préstamo implica cerrarse, desde el inicio, a la posibilidad de tener un soporte para iniciar o concluir los estudios. “Si hay voluntad de pago, siempre hay un esquema de apoyo incluso en los baches financieros”, dice el director general de la sofom, que tiene convenios para ayuda financiera con 24 universidades.

El joven, y no sólo los papás, necesita informarse y conocer sus esquemas, entender cómo opera un crédito, los esquemas de pagos, el tiempo que llevará cubrir la deuda, cómo son los periodos de gracia, qué implica una tasa fija, qué sucede si deja de pagar. “En el país, el mayor paradigma a romper es que los padres tienen la obligación de saber y pagar todo”. En otros países la visión es diferente, se hace que los hijos asuman la responsabilidad, entiendan qué opciones tendrán que seguir para capitalizar el financiamiento, incluyendo incorporarse al mercado laboral rápidamente”, menciona.

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El reto para que más mexicanos reciban beca o créditos es social e implica subir a más organismos en el tema, pero también prepararse más como candidato, afirma Laura Ruíz, directora del programa Líderes del Mañana del Tecnológico de Monterrey, que otorga becas económicas del 100% para cualquier carrera, tratándose de alumnos de excelencia académica. El joven necesita ser el primero en convencerse que la educación es una inversión a largo plazo, que sea un elemento aspiracional.

“Al menos 10% de la población vulnerada (en el país) tiene talento para seguir estudiando, es decir, además de querer, ha generado un perfil curricular interesante para becarse. Lo valioso es cómo el joven identifica las alternativas y saca provecho de ese apoyo”, agrega la directora del programa, que ha becado en tres generaciones a 1,250 alumnos de excelencia, pero las solicitudes son muchas más. En 2017, que se abrió la cuarta generación, se recibieron 9,800 solicitudes.

Para una beca de este tipo, el pre universitario necesita hacer pruebas de desarrollo cognitivo y tener un promedio sobresaliente, entre otros requisitos. Sus calificaciones equivalen a 50% de los puntos en la aplicación y además necesita registrar un proyecto social. “Muchos de los jóvenes han trabajado con grupos vulnerados, dando alguna clase, o son sobresalientes en una actividad”, ejemplifica la directora.

El ejercicio de llenar las formas, hacer las pruebas, preparar el currículum, es parte de los procesos para ser becado, no sólo en la universidad, sino a largo del desarrollo profesional. Es un proceso de familiarización que, si lo vive el joven, y no sólo sus padres, ayudaría a incrementar la cultura de solicitar apoyos financieros para continuar con la preparación académica, puntualiza la directora del Programa Líderes del Mañana, cuyo mayor registro de aplicaciones procede de aspirantes a la carrera de medicina.

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