Los errores más comunes al elegir una carrera (y cómo solucionarlos)

El desconocimiento de las habilidades reales, la gran oferta de licenciaturas y la mala orientación son algunos factores que pueden hacer que se elija la carrera equivocada.
Consultar a un experto ayudará a conocer nuestros talentos y pasiones.
Orientación vocacional.  Consultar a un experto ayudará a conocer nuestros talentos y pasiones.  (Foto: iStock)
Diana Zavala /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Rafael (nombre ficticio) llegó hasta el octavo semestre de la carrera de Medicina antes de abandonar la universidad. Estudió la licenciatura casi en su totalidad, pero se acercaba su residencia y decidió no pisar un hospital.

La profesión que estudiaba desde hace casi cuatro años nunca le había gustado del todo. Al realizar la inscripción, su mamá lo convenció de inscribirse a Medicina para ganar un buen sueldo y ayudar a las personas.

Tras desertar, buscó asesoría: tenía desorganizado el ciclo del sueño, el de alimentación y problemas severos en la piel a causa del estrés, cuenta Ana Estrada, directora de Brújula Interior, una consultora sobre orientación vocacional con base en la neurociencia.

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La selección de carrera es un paso muy importante, ya que, finalmente, definirá tu futuro. Elegir algo que no te hace sentir satisfecho puede repercutir en tu felicidad o en perder mucho dinero y tiempo, al abandonar los estudios para iniciar algo diferente.

Estos son, según Estrada y la psicóloga Guillermina Nava Bolaños, directora del Instituto Mexicano de Orientación Vocacional (Imovo), los errores más comunes al momento de elegir carrera:

1. Falta de interés vocacional y desconocimiento de la personalidad. En México, generalmente se elige carrera antes de cumplir 18 años. En los esquemas de bachillerato se selecciona el área de conocimiento o la licenciatura que se cursará en la universidad, para estudiar materias de esa área. Esa decisión se toma entre los 16 y 17 años, aproximadamente.

Estrada afirma que es una edad en la que los jóvenes todavía desconocen de manera clara sus habilidades y gustos y se guían por aquello en lo que las demás personas les dicen que son buenos.

Otro factor es que los hijos, al haber estado sobreprotegidos por sus padres y no haber tomado ninguna decisión anteriormente, “sienten un miedo que los paraliza ante la decisión de estudios”, agrega Nava.

Solución: Invertir en perfilar a los hijos para que conozcan sus virtudes y pasiones. Llevar a los jóvenes con orientadores profesionales o encontrar mentores que los conozcan y puedan guiarlos sin imponerles ideas. No orillarlos a que se guíen por lo que los demás hacen o dicen que hacen bien, ya que generalmente esa es la visión que tienen otras personas y no la percepción interior del joven, recomienda Estrada.

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Los padres no se deben sorprender si cuando llegue el momento de elegir carrera, lo jóvenes no saben qué hacer. La especialista agrega que esto es común por la edad temprana en la que se debe tomar la decisión.

Además, Nava aconseja el acercamiento con la profesión que se podría elegir. “No necesariamente se debe buscar un empleo remunerado, se puede conocer el mundo laboral mediante trabajos temporales o como voluntario”, explica.

2. Expectativas poco realistas y difusas. La directora del Imovo refiere que muchas veces los padres implantan expectativas de éxito relacionadas con la solvencia económica que, comúnmente, no encajan con las aptitudes del joven. Hablar sobre alcanzar la felicidad también es muy subjetivo y no ayuda en la orientación.

Solución: Realizarse preguntas como qué podrías hacer bien y con gusto toda la vida aunque no genere un gran salario, qué tipo de actividades te gusta realizar porque te hacen sentir satisfecho o qué problemas has visto en tu entorno social que te gustaría resolver permite generar expectativas realistas.

3. Quedar paralizado ante la oferta. La cantidad de carreras aumenta cada año. Estrada dice que en muchas ocasiones los jóvenes, para evitar buscar una opción entre cientos, deciden por lo que le dicen su familia, amigos o lo que suene más popular.

Solución: Conocer las carreras existentes y, en caso de tener ya un área de preferencia, explorar el bloque de los estudios del ramo y el programa, ya que en muchas ocasiones la tira de materias es distinta a lo que se percibe por el título de la carrera.

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Quien hace la diferencia es el estudiante y no sólo la universidad: se pueden explorar carreras en otros centros que no estén entre los más demandados.

Si la carrera que quieres estudiar se imparte sólo en una universidad privada y no tienes el presupuesto para financiarla, revisa en el departamento de becas las facilidades disponibles. También hay instituciones que manejan el sistema de educación abierta y a distancia y dan la oportunidad de trabajar y estudiar al mismo tiempo.

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