Los argumentos para mantener baja la tasa de la Fed se vuelven muy débiles

Expertos prevén que la Reserva Federal no hará cambios en su política monetaria en su reunión de septiembre, y la impaciencia crece entre observadores.
Nunca habrá un momento perfecto para elevar la tasa clave de la Fed, presidida por Janet Yellen.
Se acaban los argumentos  Nunca habrá un momento perfecto para elevar la tasa clave de la Fed, presidida por Janet Yellen.  (Foto: CNN)
Por: HEATHER LONG
NUEVA YORK (CNNMoney) -

¡Sorpresa! La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) casi seguramente no subirá su tasa de referencia en septiembre.

¿La más reciente excusa? El mediocre informe de creación de empleos de agosto. La economía añadió 151,000 puestos de trabajo. Eso es menor a la sana cantidad de 200,000 nuevos empleos que ha llegado a ser la expectativa a medida que la contratación ha aumentado en los últimos años.

Pero demos un paso atrás y observemos el panorama más amplio: La economía de Estados Unidos se ha recuperado. No, no es perfecta, pero a nivel nacional, el desempleo se ha ubicado en 5% o menos durante casi un año. Los consumidores están contentos y están gastando a un ritmo saludable, y se espera que la economía crezca 2% este año. No es espectacular, pero constante.

Sin embargo, el Banco Central de Estados Unidos está manteniendo su tasa de interés a niveles que son tan bajos que gritan: “¡Crisis!”

"Ya no es creíble afirmar que esta economía tiene un mal desempeño”, dice el director de finanzas y economía de MUFG Union Bank, Chris Rupkey.

Janet Yellen parece asustada

Incluso la presidenta de la Fed, Janet Yellen —la reina de la precaución—, reconoció en un discurso la semana pasada que los argumentos para elevar la tasa se han “fortalecido en los últimos meses”.

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Sin embargo, los funcionarios de la Fed no parecen ser capaces de actuar. El Banco Central recortó la tasa a casi 0% durante la crisis. Es por eso que el ahorrador promedio obtiene prácticamente cero interés en sus ahorros en el banco. Desde entonces, la Fed ha subido la tasa una sola vez —en diciembre pasado— a un rango de 0.25% y 0.5%.

Yellen llama a esto un ritmo de aumento “gradual”. Sin embargo, un alza al año da la impresión de que la Reserva Federal es asustada. O peor aún, de que está preocupada por alterar el mercado de valores. Ahora, Wall Street está reflejando en sus precios solo un aumento en diciembre, si acaso.

“Ella no puede elevar la tasa en solo 25 puntos base por año sin parecer completamente ridícula”, dice Rupkey.

Señala que el expresidente de la Fed, Alan Greenspan, no tenía problema con elevar la tasa en 200 puntos base al año cuando la economía lo justificaba.

Las excusas se vuelven débiles

Los pretextos para mantener baja la tasa se están volviendo muy débiles. Hace un año fue China. Luego, a principios de 2016, todas las fichas parecía estar en orden, pero el mercado de valores se tambaleó. Luego fue el brexit.

¿Pero adivina qué? La economía estadounidense sigue avanzando a través de todos estos contratiempos. Ninguno de esos eventos la descarriló.

Nunca habrá un momento perfecto para elevar la tasa. Siempre habrá algún momento en que los datos no se alineen, pero la cuestión no es que todo sea ideal, sino que la economía sea lo suficientemente sólida como para otra alza modesta.

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Considera que casi todos los problemas que la Fed ha señalado en el pasado se han apaciguado. El brexit no está hundiendo la economía global. China se ha estabilizado (al menos por ahora). Los precios del petróleo se mantienen estables, el mercado de valores estadounidense está de nuevo en niveles récord y la contratación sigue siendo bastante buena.

“Los buenos tiempos han estado en marcha durante bastante tiempo”, dice el economista Ed Yardeni, de Yardeni Research.

¿Está la Fed creando aun más problemas?

El Banco Central de Estados Unidos tiene dos objetivos: llevar la economía al pleno empleo y mantener los precios (es decir, la inflación) estables.

Casi todos admiten que la economía estadounidense está “cerca” del pleno empleo. Hay focos de problemas en el mercado laboral (CNNMoney ha hecho crónicas de muchos de ellos, incluyendo los aprietos para aquellos en situación de desempleo de larga duración y las dificultades de los mayores de 45 años). Pero el mercado laboral no se acerca al nivel de “bandera roja” que implica este tipo de bajas tasas de interés.

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El único impedimento real para la Fed son los precios al consumidor. El objetivo es una inflación anual del 2%, pero sigue estando debajo de ese nivel. Del mismo modo, los salarios solamente están creciendo alrededor del 2.4% anual, muy por debajo del nivel que a la Fed le gustaría ver: del 3.5% o superior.

Es decepcionante, pero hay razones para creer que la inflación no será tan alta como solía ser a medida que el comercio y la tecnología mantienen bajos los costos de los bienes y de la mano de obra. Morgan Stanley también señala que esta tendencia de baja inflación es similar a lo que ocurrió después de la Gran Depresión.

La mayor preocupación para la Fed debería ser si realmente esas tasas bajas no están perjudicando a la economía.

“Al parecer, los funcionarios de la Fed no se han dado cuenta de que su política monetaria ultrafácil podría haber contribuido en gran medida a las fuerzas del estancamiento económico global y a la deflación”, dice Yardeni.

Si la Fed no comienza a presionar los frenos pronto, corre el riesgo de perder credibilidad y crear aun más problemas en el futuro.

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