América Latina: el péndulo regresa a la derecha

En 2016, gobiernos más orientados han llegado al poder en la región, lo que abre nuevas vías de inversión.
Cambio  Temer coincide en el poder con otros gobiernos abiertos a los mercados como el de Mauricio Macri en Argentina.  (Foto: Expansión)
Yussel González
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

NOTA DEL EDITOR: Esta nota se publicó originalmente en la edición 1196 de la revista Expansión publicada el 1 de septiembre.

En lugar de ser la anfitriona de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Dilma Rousseff permaneció en el Palacio da Alvorada, en Brasilia, esperando noticias sobre su futuro.

La presidenta dejó el cargo definitivamente en agosto por acusaciones de que su gobierno usó préstamos de bancos estatales para ocultar déficits en el presupuesto. No era su único problema. Su popularidad se derrumbó ante la profundización de la crisis económica y un escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que salpicó a su partido.

Rousseff fue sustituida por el hasta entonces vicepresidente, Michel Temer, quien coincide en el poder con otros gobiernos más abiertos a los mercados en la región: el de Mauricio Macri en Argentina, y el de Pedro Pablo Kuczynski, en Perú.

“Esto, normalmente suele operar como un péndulo; pasó de estar en el extremo izquierdo y se está yendo hacia la derecha”, dice Felipe Hernández, economista para América Latina de Bloomberg Intelligence.
“Ha habido un cambio en la opinión pública respecto de las políticas o los gobiernos de izquierda”.

Cada uno de los países enfrenta desafíos distintos. El reto de Michel Temer en Brasil es revivir la economía brasileña, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que se contraiga 3.3% este año. Atajar los fuertes problemas fiscales que vive el país implicará ajustes al gasto y alzas en impuestos.

El cambio busca probar que la administración está comprometida con el orden de las finanzas públicas, y motivar mayores inversiones, principalmente en materias primas agrícolas como el azúcar y el café.
“Todo el ajuste fiscal para nosotros es la clave porque eso va a atraer confianza en la economía y van a entrar nuevos capitales”, dice Claudio Irigoyen, estratega de renta fija en Bank of America Merrill Lynch.

Hasta antes de que Rousseff dejara el cargo, el gobierno preparaba una reforma al sistema de pensiones, vista como una de las más importantes para sanear las finanzas públicas, y se espera que el gobierno retome el proyecto.

El avance económico que logre Brasil, por magro que sea —se espera un crecimiento de 0.5% en 2017— , implicará buenas noticias para Argentina, que envía la mayor parte de sus exportaciones a ese país.
El gobierno de Mauricio Macri, que sustituyó en la Casa Rosada a Cristina Fernández, se embarcó en reformas que incluyen remover las restricciones al comercio exterior (eliminó impuestos a las exportaciones agropecuarias y a los productos industriales) y el regreso del país a los mercados internacionales de deuda.

Entre sus primeras medidas está quitar el cero que impuso su antecesora a la salida de capitales a través de medidas que evitaban la compra de dólares.

Su objetivo es impulsar el sector exportador, principalmente de productos agropecuarios, el energético y las manufacturas, en un cambio disruptivo frente a la política económica de Fernández.

“Es un giro hacia una política económica donde, probablemente, el sector público juega un rolo muchísimo menos protagónico, donde se están implementando nuevamente políticas de libre mercado”, dice Felipe Hernández.

El impulso a esos sectores significará, también, una fuerte apuesta a la infraestructura en aeropuertos, vías y carreteras, que apunta a oportunidades para distintas compañías tanto locales como extranjeras.

Sin embargo, el país busca hacer estos cambios en épocas de mucha volatilidad en los mercados y expuesto a los cambios abruptos en los precios de las materias primas, que pueden impactar a toda América Latina. Es el caso de Perú, un fuerte exportador de metales.

El nuevo gobierno, encabezado por el economista y empresario Pedro Pablo Kuczynski, no es tan disruptovio como el de su antecesor Ollanta Humala, que logró un crecimiento económico de 3.3% en 2015. El público espera que siga la misma línea, con un crecimiento sostenido por 10 o 15 años.

“Es la economía que va a tener mejor desempeño en América Latina y por una diferencia, creemos que tiene una perspectiva muy promercados, donde quizá intente implementar alguna baja de impuestos en sectores clave como el corporativo”, dice Claudio Irigoyen, de Bank of America.

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Kuczynski dijo que buscará reducir los tráites administrativos para alentar la inversión y reducir el impuesto al valor agregado para disminuir la informalidad. La minería continuará siendo atractiva par ala inversión, seguida de la infraestructura, el transporte de gas y la petroquímica. Sin embargo, los expertos esperan detalles del plan de infraestructura.

Con las expectativas puestas en las tres nuevas administraciones, parece haber quedado atrás la era de los gobiernos de izquierda, aunque el péndulo podría volver a ese rumbo.

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