El plan de Trump de impuestos a autos fabricados en México no servirá de mucho

Solo 63,000 de los 766,000 empleos de la industria automotriz en México están dedicados al ensamblaje de vehículos, es decir, solo el 8%.
Fabricacion de autos  Cada automóvil fabricado en EU contiene por lo menos 25% de piezas provenientes del extranjero, y México es uno de sus principales surtidores.  (Foto: CNN)
Por: CHRIS ISIDORE
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Donald Trump habla mucho sobre cómo los automóviles fabricados en México y vendidos en Estados Unidos destruyen los empleos estadounidenses.

Pero él no entiende el asunto.

La gran mayoría de los empleos automotrices en México están dedicados a la fabricación de partes, no a la fabricación de los autos en sí. Y esas partes son cruciales para las plantas automotrices de Estados Unidos.

De hecho, solo 63,000 de los 766,000 empleos de la industria automotriz en México están dedicados al ensamblaje de automóviles y camiones; es decir, solo el 8%.

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Así que, el plan de Trump de imponer impuestos a los automóviles exportados de México a Estados Unidos no servirá para nada.

“Incluso si logra recuperar todos los empleos de la línea de montaje, eso no es tanto”, dijo Kristin Dziczek, directora del grupo de industria, trabajo y economía del Center for Automotive Research, un centro de estudios de Michigan.

Trump podría poner en la mira los 700,000 empleos de proveedores automotrices en México al conseguir que el Congreso estadounidense imponga un impuesto sobre las partes automotrices. Pero eso aumentaría el costo de los aproximadamente 11 millones de automóviles que se fabrican en Estados Unidos cada año.

Eso es porque no hay tal cosa como un auto completamente estadounidense. Cada automóvil fabricado en Estados Unidos contiene por lo menos 25% de piezas provenientes del extranjero. Y México es una fuente principal de esas partes.

Los impuestos sobre las autopartes mexicanas podrían encarecer los autos estadounidenses. Eso perjudicaría a los compradores de autos y, en última instancia, a los empleos automotrices en Estados Unidos.

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“Elevaría los precios, lo que en el corto plazo disminuye la cantidad de vehículos que se fabrican aquí”, dijo Dziczek.

Algunos de los vehículos estadounidenses más vendidos en Estados Unidos cuentan con un gran porcentaje de piezas fabricadas en México.

El Ford F-150, el vehículo —automóvil o camión— más vendido en Estados Unidos, obtiene 15% de sus partes de México, según datos del gobierno.

La pickup Ram 1500, el vehículo más vendido de Fiat Chrysler, obtiene el 27% de sus partes de México. Y el Chevy Silverado, el vehículo más vendido de GM obtiene más de la mitad de sus partes de plantas extranjeras y usa un motor de fabricación mexicana. El GMC Sierra también obtiene más de la mitad de sus partes de México.

No está del todo claro en qué consiste exactamente el plan de impuestos fronterizos de Trump. Cuando se le preguntó si Trump había revelado algún detalle al respecto cuando se reunió con los CEO de las automotrices el martes, el presidente ejecutivo de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, dijo a periodistas: “Todavía no”.

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La semana pasada, el nominado a secretario del Tesoro de EU, Steven Mnuchin, insistió en que no habría un impuesto o arancel fronterizo amplio, sino un impuesto dirigido a las empresas que trasladan sus trabajos a México.

Las automotrices argumentan que abrir una planta en México no necesariamente cuesta empleos en Estados Unidos. Los empleos en las plantas automotrices estadounidenses han crecido en 310,000, o 50%, desde que la industria alcanzó su punto más bajo en 2009. Los fabricantes suelen enviar la producción de modelos más baratos a México para liberar a trabajadores estadounidenses para fabricar vehículos con precios más altos.

Y a pesar de las amenazas de Trump, las automotrices siguen adelante con sus planes de invertir en México.

Tanto BMW como Toyota dicen que seguirán adelante con sus planes para trasladar parte de su producción de autos pequeños a nuevas plantas en México.

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Y aunque Ford abandonó sus planes para construir una planta de ensamblaje de 1,600 millones de dólares en México a principios de este mes, aún así decidió trasladar la producción que sería dirigida a la nueva planta a una planta existente en México.

E incluso si Estados Unidos impone un impuesto fronterizo a los automóviles fabricados en México, las automotrices no cerrarán sus plantas y trasladarán los empleos a Estados Unidos. En vez de eso, simplemente exportarán los automóviles fabricados en México a otros mercados en Sudamérica y Europa.

El año pasado, casi un tercio de los 3.4 millones de automóviles fabricados en México fueron enviados a esos mercados, según la investigación de WardsAuto.

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Uno de los pocos ejemplos de una automotriz que ha devuelto empleos a Estados Unidos desde México es GM, que la semana pasada anunció planes para trasladar 450 empleos de fabricación de ejes de México a una planta estadounidense. El fabricante de automóviles también aceptó que uno de sus proveedores trasladara otros 100 empleos mexicanos a Michigan.

Pero, de los 766,000 empleos automotrices en México, eso es solo una gota en el océano.

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