Reforma fiscal, la flauta mágica de Donald Trump

El presidente de EU tiene un plan para repatriar capitales de empresas. ¿Conseguirá que lo sigan?
Nacionalismo  Uno de los objetivos del gobierno de Donald Trump es promover la manufactura doméstica para generar más empleo.  (Foto: EFE)
Roberto Morán
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

El presidente de Estados Unidos ha prometido llevar más empleos a sus paisanos, desalentando a las compañías multinacionales a producir en otros países. Donald Trump necesita resultados rápidos para asegurar su reelección dentro de cuatro años, dice el fiscalista Ramiro González Luna.

En su opinión, hacer cambios en algunos impuestos puede resultar más fácil para promover inversiones y manufacturas locales, que renegociar acuerdos comerciales.

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Entre los cambios que pueden tener efectos inmediatos para repatriar inversión a Estados Unidos, y desalentar la inversión de empresas de ese país –que
representa alrededor de 36% de la inversión total que recibe México– está la reducción en la tasa del impuesto corporativo, que Trump y los republicanos pretenden bajar de 35 a 20 o hasta 15%.

También considera la deducción inmediata de las inversiones productivas y eliminar el acuerdo que evita la doble tributación con México, que haría que una subsidiaria estadounidense que ya pagó impuestos en México tuviera que volver a hacerlo en Estados Unidos.

González Luna aclara que sus cálculos son especulaciones, pero basadas en lo anunciado por Trump durante su campaña y en la propuesta fiscal del líder republicano presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, resumida en el documento A Better Way.

Hay una última medida, que sería el impuesto de ajuste fronterizo (conocido como BAT), que evitaría deducir el costo de los artículos importados. De esta manera, si una compañía importara artículos producidos en otro país, tendría que pagar impuestos sobre el precio total del artículo y no sólo sobre la utilidad.

Además, está la amenaza de Donald Trump de crear un impuesto fronterizo de 35% para las armadoras de autos que produzcan en México y vendan en su país. Estas dos últimas medidas no se ven tan probables. El impuesto fronterizo sería como un impuesto al valor agregado, y éste no existe del otro lado de la frontera. “El IVA es como el sistema métrico decimal: nunca va a llegar a Estados Unidos”, dice Iván Jaso, socio del área de impuestos indirectos de PricewaterhouseCooper.

Efectos para México

Las medidas del presidente Trump harían que empresas con operaciones fuera de Estados Unidos prefirieran concentrarse en ese país. Las compañías pagarían una tasa impositiva menor que en México, donde, actualmente,
es de 30%.

Por ejemplo, si una compañía tiene ganancias por 500,000 dólares en Estados Unidos y 500,000 en México, ahora paga 39% de impuesto allá (195,000 dólares) y 30% aquí (150,000). Además, tiene que pagar impuestos por la diferencia de 9% entre México y Estados Unidos.

Tasas corporativas
Tasas corporativas  La carga fiscal para las empresas  (Foto: Expansión)


Si la tasa en Estados Unidos bajara a 20%, la empresa pagaría allá 100,000 dólares, lo que ya le daría argumentos para producir en aquel país. Si, además, Estados Unidos sale del acuerdo de doble tributación, una compañía pagaría el impuesto en México de 30% y tendría que volver a pagar la tasa que quedara allá.

Pagar menos impuestos podría ser un aliciente para invertir en Estados Unidos, pero no necesariamente para dejar de producir en otros países.

“Hay costos laborales, de transportación, de energía, la parte impositiva no es lo único que analiza una empresa”, explica Carlos Orel Martínez, socio de Impuestos Internacionales de PwC.


Costo laboral
Costo laboral  La mano de obra es uno de los mayores costos para las empresas.  (Foto: Expansión)

Es decir que el costo de la mano de obra mexicana –hasta dos veces más bajo en México en comparación con el de Estados Unidos– todavía podría ser un argumento para invertir en México.

La propuesta de deducir desde el principio las inversiones también podría desa-lentar la llegada de empresas a México. Deducir desde el principio los desembolsos en inversión productiva equivale a tener una tasa cero en nuevas inversiones.

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Si una compañía invierte, por ejemplo, 10 millones de dólares, en otros países tendría que esperar 10 o 20 años para deducirlos por completo; en tanto, con la propuesta de Trump podría deducirlos desde el primer año. “Si eso se ejerce, podría llamar la atención de empresas extranjeras en México y también de empresas mexicanas que producen aquí”, dice Esteban Polidura, director de estrategia y Chief Investment Officer del banco UBS en México.

NOTA DEL EDITOR: Este texto se publicó originalmente en la revista Expansión, el 1 de marzo de 2017.

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