Teresa González, la mexicana que impulsa el emprendimiento social desde EU

A sus 30 años, forma parte de la primera generación de Jóvenes Líderes de la ONU y es oficial de Programas del Young Americas Business Trust.
Teresa González apoya a emprendedores en situación de pobreza, para que puedan generar fuentes de empleo y lograr mejoras económicas en sus comunidades.
Una millennial con visión humana.  Teresa González apoya a emprendedores en situación de pobreza, para que puedan generar fuentes de empleo y lograr mejoras económicas en sus comunidades.
Jimena Tolama
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Para algunos jóvenes extranjeros que residen en Estados Unidos, la llegada de Donald Trump no significa otra cosa más que un impulso para seguir fomentando iniciativas que reduzcan la preocupación en temas de pobreza, desempleo, el cambio climático, las desigualdades e injusticias.

Es el caso de Teresa González, que con 30 años impulsa la creación de nuevas empresas que apelen a lo anterior. Esto, desde su posición como una de los 17 integrantes de la primera generación de Jóvenes Líderes de la ONU, formada en 2016 por iniciativa del enviado de juventud de la organización, Alhmad Alhendahui.

“El objetivo es resaltar el rol de la juventud para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, cuenta González, quien fue elegida de entre 18,000 nominados y es la única mexicana del grupo, en el que participan personas de otros 16 países.

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La energía asequible, la reducción de desigualdades, la educación de calidad, el trabajo decente, hambre cero y las industrias innovadoras son algunos de los 17 objetivos que marca la ONU y González aseguró que una de las “mejores alternativas para alcanzarlos” será a través del emprendimiento.

Es por esto que fue elegida para formar parte de la generación, por su carrera como emprendedora social desde los 16 años y su liderazgo como Oficial de Programas del Young Américas Business Trust (YABT), ONG ligada a la Organización de Estados Americanos (OEA).

González trabaja en Washington, D.C. desde 2016 y planea desarrollar estrategias que apoyen principalmente a jóvenes de América Latina y el Caribe que viven en situación de pobreza, para que puedan generar fuentes de empleo y mejoras económicas en sus comunidades.

A continuación, González cuenta a Expansión cómo apoya a los emprendedores desde Estados Unidos.

Ahora que eres joven líder de la ONU, ¿qué haces para apoyar a los emprendedores desde el YABT?

Mi tarea es detectar nuevas oportunidades y proyectos, justamente alrededor de temas que favorezcan el ecosistema de emprendimiento, porque no es nada más que el emprendedor tenga herramientas, sino que también los gobiernos, el sector privado y la academia tomen a este sector como una de sus prioridades.

A través de dos competencias, el TIC Américas y EcoReto, brindamos la oportunidad a los latinos de participar no solo por un premio económico, sino para que tengan las herramientas necesarias para continuar su negocio, sea cual sea, siempre con un visión global.

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Los concursos funcionan a la par como una aceleradora, pues desde el momento en el que los jóvenes se registran, tienen acceso a toda una serie de entrenamientos virtuales, feedback de expertos para sus proyectos, para que independientemente de que ganen o no ganen la competencia logren crecer el proyecto que traen.

¿Y qué haces para incentivar la colaboración del gobierno, academia y emprendedores?

Lidero las misiones Next Link. Se tratan de experiencias internacionales para un grupo selecto de emprendedores y representantes del sector privado, sector público y de la academia.

Lo que hacemos es ir a un ciudad o a un país, por un tiempo determinado. Por ejemplo, una semana, para intercambiar experiencias de cómo se está emprendiendo en Colombia, México o Estados Unidos. El objetivo es que los participantes de estas misiones tengan visibilidad internacional.

Los sentamos a hablar con personajes del Banco Mundial en las reuniones anuales, vamos a idear soluciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y tenemos eventos de networking. La misión dura una semana y es muy intensa. Consta de una agenda hecha a la medida para fortalecer el ecosistema de emprendimiento en cuestión.

¿Por qué estás involucrada en temas de emprendimiento desde los 16 años?

Porque a esa edad me empecé a involucrar en brigadas de apoyo social en el norte de México, en Coahuila, en concreto. Empecé en 2003 a ir de manera inocente porque me gustaba involucrarme en este tipo de proyectos, sin saber que era un camino profesional.

¿Y cómo emprendiste?

En esas brigadas conocí a un par de gente que me ayudo a crear fundación Qohélet, con la que dábamos espectáculos a comunidades donde no hay acceso a ningún tipo de actividad cultural. Llevábamos mensajes de igualdad y de inclusión social, hasta convertirse en un organismo de reingeniería social para la prevención de la violencia, adicciones y el crimen, que es el común denominador que encontramos en este tipo de comunidades que visitábamos.

Posteriormente, en un viaje a España, descubrí en las comunidades gitanas una forma de llevar luz a quienes no tienen y en 2012 fundé en México Un Litro de Luz, con la que reciclamos botellas de PET y las transformamos en lámparas solares. De manera muy sencilla y con materiales locales podemos hacer lámparas que se instalan por ejemplo en una casa o para iluminar un espacio público.

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Después de instalar la luz, entra Fundación Qohélet, que implementa toda una estrategia de reingeniería social, de largo plazo, en donde se trabaja con la comunidad para su desarrollo integral.

¿Sigues a cargo de estos proyectos?

Hay un equipo maravilloso en México que lidera mi cofundador, Benjamín Córdova. El esta dirigiendo las fundaciones y yo, aunque estoy aquí, sigo en un rol de embajadora.

¿Y cómo llegaste a ocupar un cargo en el YABT?

Yo estaba inscrita en un programa estadounidense, llamado Atlas Corp, que prepara a líderes en temas sociales y sin fines de lucro. Tras esto fui colocada en la Fundación de las Naciones Unidas, donde ayudaba en temas de comunicación, redes sociales y creación de campañas creativas sobre la labor de la ONU.

Allí me enfoqué en toda la parte de habla hispana. A través de todo ese trabajo y la vida en Washington, conocí a varios miembros de YABT. Al termino de mi programa con la Fundación de Naciones Unidas, me invitaron a trabajar con ellos y acepté.

¿Cómo estás impulsando el emprendimiento, más allá de las competencias de TIC Américas y EcoReto?

Mi mensaje es que siempre es posible actuar con lo que tienes enfrente. Para unos el cambio quizá viene a través de la computadora, para otros con un lápiz, como dice Malala, o para otros con una botella de plástico que tienen junto, como fue mi caso.

Eso es lo que busco transmitir a través de mi posición, que todos podemos hacer un cambio y las cosas simples a veces son las más extraordinarias.

¿Por eso dices que el emprendimiento es la forma más viable de resolver problemas cruciales, como el empleo?

Así es. En los siguientes 10 años van a tener que crearse 600 millones de empleos para atender las tasas de desempleo. Ahí hay un reto grande. No nada más se trata de que el sector privado o público creen mas plazas, porque no todo el mundo va a trabajar ahí.

Se trata también de empoderar a las nuevas generaciones de que sean generadores de empleo, de su propio empleo y al mismo tiempo replicarlo para otras personas y que se cree una comunidad de empresas que además de todo velen por el cambio en la forma de hacer negocios que reduzcan los problemas del mundo.

¿Consideras que la ola de emprendimiento actual es suficiente?

Creo que no hay suficientes. Siempre podemos hacer más y viendo las cifras de pobreza, si hubiera la misma cantidad de emprendedores, pensando en resolver esos problemas o por lo menos la mitad o un cuarto de ellos podríamos salir, porque los recursos están, las herramientas existen.

El reto está aún en las cadena de apoyo. Falta fortalecerlas más y fortalecer la conexión y premisa de que el emprendimiento puede acabar con la pobreza y la desigualdad.

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