Estas son las claves de la falta de competencia en los precios de la gasolina

Baja California y Sonora son los dos primeros estados en liberar el sector, pero el tema sigue en vías de salir del papel a la realidad, pues hay varios factores que limitan la verdadera competencia.
Hay muchos temas por resolver para que las empresas se independicen totalmente de Pemex y puedan empezar a competir por precios.
Mucho por hacer.  Hay muchos temas por resolver para que las empresas se independicen totalmente de Pemex y puedan empezar a competir por precios.  (Foto: Cuartoscuro)
Edgar Sigler /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Los estados fronterizos de Baja California y Sonora sonaron la campana del proceso de apertura en los precios de la gasolina, el último componente que faltaba por liberar en esta cadena para salir del esquema controlado por el gobierno que estuvo vigente por más de 70 años.

Los dueños de estaciones de servicio ahora tienen la libertad de importar, transportar, almacenar y comercializar gasolina sin la necesidad de un contrato con Pemex o de su intervención.

Pero la mayor parte de esta liberación aún se encuentra sólo sobre el papel, debido a la falta de inversiones y el mal estado de la infraestructura de transporte de Pemex, por lo que la competencia se encuentra estancada y eso hace que los empresarios realmente no tengan margen de maniobra para buscar eficiencias de costos que les permitan competir por precio.

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¿Qué falta para ver la competencia en gasolinas? Te presentamos un recuento de lo que autoridades, empresarios y expertos dicen que es necesario para que realmente haya diferentes precios y mejores ofertas en el mercado... más allá del papel.

La producción y el monopolio de facto

El primer eslabón de la cadena es conseguir el producto. Pemex tiene el monopolio de facto en la refinación de combustibles en el país, y ha vivido una de sus peores épocas en los últimos meses, lo que ha mermado el suministro nacional. Se ha hablado de la construcción de refinerías privadas para tener otra fuente de gasolinas y diésel, pero hasta ahora nada se ha concretado.

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Importaciones a cuentagotas

Por ello, la importación se ha convertido en la ruta predilecta para el abasto de combustibles, con más del 50% del país consumiendo gasolinas de otras naciones. Tres cuartas partes de esa cantidad provienen de la Costa Este de Estados Unidos, un mercado que le sirve como referencia al gobierno para establecer el precio en México, justo por su importancia para surtir del producto al país.

El gobierno quitó las restricciones que sólo permitían que Pemex comprara el combustible en el extranjero, y ha otorgado cientos de permisos a privados para importar gasolinas. Pero apenas se usan una decena. Algunos grupos gasolineros se han acercado a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) para comprar combustibles en conjunto, pero los planes aún siguen en estudio.

Los ductos siguen en manos de Pemex

Los permisos de importación no sirvieron porque los precios en 2016 no reflejaban los costos de transportar la gasolina, y eso desalentó a las compañías para traerla al país desde Estados Unidos. Y los precios para este año subieron por este ajuste al alza en los costos, con el fin de atraer estas inversiones.

Pero las importaciones continúan atascadas, en parte porque la infraestructura de Pemex... sigue siendo de Pemex. La petrolera nacional y la Comisión Reguladora de Energía (CRE) se habían comprometido a licitar la primera Temporada Abierta, un proceso para que las empresas privadas puedan rentar los ductos y transportar sus productos por su cuenta. La licitación se iba a llevar a cabo dos semanas antes de la liberación, pero el concurso falló, pues no atrajo el interés de las compañías, y ahora está a la espera de reponerse.

Los costos de Pemex para transportar gasolinas no son los más óptimos, como admitió la semana pasada el titular de la CRE, Guillermo García Alcocer. Así que los ahorros que pudieran conseguir los privados en esta parte quedan aplazados hasta que se libere la infraestructura.

Existen proyectos privados para construir ductos de transporte, pero no estarán listos antes de 2018.

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Además de los ductos, existen dos vías más para traer la gasolina: por tren y por barco. El primer medio ya se estudia, pero tiene la desventaja de correr por otro mercado que está altamente concentrado; el segundo es bastante común —de hecho, la mayor parte de la gasolina llega por mar— pero la infraestructura en los puertos sigue en manos de Pemex, y no se sabe cuándo se liberará.

El nuevo almacenamiento, en manos de CFE

Una vez que los privados puedan traer la gasolina desde Estados Unidos por su cuenta, deben ver dónde guardarla, aunque sea por unas horas, antes de que la recojan para llevarlas a las estaciones de servicio.

Pero los enormes tanques que sirven para esto, conocidos como Terminales de Almacenamiento y Distribución (TAD), aún pertenecen a Pemex. Los privados tienen permisos para construir algunos más, aparejados a sus proyectos de transporte de gasolina, pero tampoco se espera que estén disponibles pronto.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) propuso un plan para utilizar los tanques que usa (o usaba) para almacenar otro tipo de líquidos derivados del petróleo para el almacenamiento de gasolinas, con una capacidad simular a toda la que ahora tiene Pemex. Eso sí, por ahora todo se encuentra en fase de planeación, y la infraestructura estará disponible poco a poco en los siguientes tres a cuatro años.

La comercialización, el último eslabón

Los gasolineros ya aprovecharon la primera parte de la apertura en el mercado, que les permitió utilizar su propia marca en las estaciones de servicio, en lugar de la de Pemex. Ahora hay varios grupos que ya se promocionan por su cuenta y comienzan a formar alianzas para mostrarse al mercado. Además, han entrado nuevas firmas al sector.

Sin embargo, los gasolineros aún tienen las manos atadas para subir los precios por encima de los máximos establecidos por Hacienda. Por el contrario, algunas compañías ya los han disminuido, algo que ha levantado sospechas por parte de la Cofece.

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Pero en Baja California y Sonora ya no tienen restricciones, así que ahora depende de ellos fijar las tarifas de manera libre. El problema es que, con las restricciones anteriores en materia de transporte y almacenamiento, las empresas tiene prácticamente los mismos costos, sin posibilidad de lograr mayores eficiencias. Por eso, los gasolineros han lanzado mensajes para decir que los precios no cambiarán de forma significativa, hasta que los eslabones anteriores se liberen en realidad.

Hasta ahora, todo sigue en vías de salir del papel al mercado.

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